# Deixis, embrague y centro de perspectiva

## Una palabra que cambia de referente sin cambiar de forma

Una nota pegada a una puerta dice *Nos vemos aquí mañana*. La frase pudo ser perfectamente clara cuando se escribió, pero quien la encuentra dos días después ya no sabe quiénes son *nosotros*, dónde es *aquí* ni qué día era *mañana*. La secuencia conserva todas sus palabras y ha perdido parte de su interpretabilidad, porque algunas expresiones no tienen una referencia completa fuera de la situación en que se producen. La deixis estudia este fenómeno.

Los deícticos conectan el lenguaje con coordenadas de persona, tiempo, espacio y discurso y se interpretan respecto de un *centro deíctico* o centro de perspectiva. En la semiótica de Greimas y en tradiciones relacionadas aparecen además las nociones de *embrague* (*embrayage*) y de su opuesto, el *desembrague* (*débrayage*), que describen cómo el discurso se acerca al centro de enunciación o proyecta posiciones distintas de él (Greimas y Courtés, 1979). Este texto las integra con la lingüística de la deixis y muestra cómo persona, espacio, tiempo y perspectiva se desplazan dentro de una misma interacción.

## Deixis, deícticos y nombres propios

La palabra *deixis* procede del griego y remite a mostrar o señalar. Una expresión deíctica necesita parámetros del contexto para identificar su referente, que su contenido descriptivo no fija por completo. *Yo* depende del hablante, *aquí* del lugar pertinente, *ahora* del momento de la emisión y *ese* de una relación espacial, discursiva o atencional. La deixis enlaza el sistema lingüístico con la situación (Levinson, 1983; Lyons, 1977).

Compárese *Jonathan está en Santiago* con *Yo estoy aquí*. El nombre propio y el topónimo pueden conservar sus referentes entre contextos, mientras los de *yo* y *aquí* cambian si otra persona pronuncia la segunda frase en otra ciudad. La forma lingüística codifica una regla de interpretación sin fijar un referente (Jakobson, 1957).

## El centro deíctico y el origo

La interpretación de los deícticos se organiza respecto de un punto de referencia. En una situación prototípica, ese centro incluye la persona del hablante, su ubicación en el espacio y el momento de la enunciación en el tiempo, a los que es posible añadir una dimensión social y discursiva. El centro es el origen de coordenadas respecto del cual *aquí* significa cerca del centro espacial pertinente, *ahora* se relaciona con el centro temporal y *yo* ocupa el centro personal.

Karl Bühler (1934) llamó *origo* al punto cero del campo deíctico. La idea se visualiza como un sistema de coordenadas con origen en *yo*, *aquí* y *ahora*, desde el cual se organizan *tú*, *allí*, *antes*, *después*, *ese* y *aquel*. Esta metáfora geométrica es poderosa y con ella la deixis convierte el discurso en un espacio perspectivado.

## Deixis personal y nosotros inclusivo y exclusivo

La deixis personal organiza a los participantes en primera, segunda y tercera persona. En el prototipo, *yo* designa al locutor, *tú* al destinatario y *él* o *ella* a un participante fuera de la relación directa entre ambos (Benveniste, 1966). Hay lenguas que gramaticalizan muchas más distinciones, como número, inclusión o exclusión, honorificación, género y jerarquía. La deixis personal se cruza con la gramática y la estructura social.

Algunas lenguas distinguen un *nosotros inclusivo*, que reúne al hablante con sus interlocutores, de un *nosotros exclusivo*, que lo reúne con otros sin el destinatario. El español suele depender del contexto y en *Nosotros tenemos que decidir esto* puede no estar claro si incluye al interlocutor, cosa que la gramática de otras lenguas obliga a especificar. La variación tipológica muestra que el campo de persona se estructura de modos diferentes.

## Deixis espacial, demostrativos, gesto y atención conjunta

La deixis espacial sitúa entidades respecto del centro con formas como *aquí*, *ahí* y *allí* o *este*, *ese* y *aquel*. Los sistemas varían entre lenguas y la división espacial no es universal. Unas distinguen dos grados de distancia, otras tres o más y las hay que incorporan la visibilidad, la altura, la dirección geográfica o la relación con el interlocutor.

Una descripción escolar del español sitúa *este* cerca del hablante, *ese* cerca del oyente o a distancia intermedia y *aquel* alejado de ambos. El uso real es más flexible. Con los demostrativos la deixis se extiende del espacio a otros dominios, porque organizan distancias físicas, discursivas, afectivas o temporales, como en *aquellos años*, *esta idea* o *ese problema que mencionaste*.

La deixis espacial se apoya con frecuencia en el gesto y la mirada. Sin un señalamiento, *Ponlo ahí* puede ser insuficiente. La referencia surge de una coordinación multimodal y el lenguaje no necesita codificar toda la información si la situación la hace accesible, lo que conecta la deixis con el *grounding* y la atención conjunta. Si dos participantes miran el mismo objeto y uno dice *Ese es el que quiero*, la referencia depende de un campo atencional compartido. Además de la geometría, importa qué objetos son perceptualmente salientes y qué atención comparten los participantes. Un objeto físicamente lejano puede ser deícticamente central porque ambos lo están observando.

## Deixis temporal, tiempo verbal y el modelo de Reichenbach

La deixis temporal organiza los eventos respecto del momento de la enunciación. Para interpretar *ahora*, *hoy*, *ayer*, *mañana* o *la próxima semana* hay que saber cuándo se habla. Una fecha absoluta como *el 7 de octubre de 2026* conserva su referencia aunque cambie el momento de lectura, cosa que *mañana* no hace.

Los tiempos verbales tienen también componentes deícticos, puesto que *llegó*, *llega* y *llegará* suelen interpretarse en relación con el momento de habla. Los sistemas temporales complejos introducen otros puntos de referencia. Hans Reichenbach (1947) propuso analizar los tiempos verbales con tres puntos, S (*speech time*, tiempo del habla), E (*event time*, tiempo del evento) y R (*reference time*, tiempo de referencia). En el pluscuamperfecto de *María ya había salido cuando Pedro llegó*, la salida de María es anterior a un punto de referencia pasado. Ese modelo capta relaciones que escapan a una simple oposición entre antes y después respecto del presente. En él la deixis temporal es una parte del sistema.

## Deixis social y el pronombre usted

La deixis social codifica relaciones entre participantes con *tú* y *usted*, títulos, honoríficos y formas de respeto. La elección depende de jerarquía, distancia, familiaridad y comunidad. Un pronombre identifica al destinatario y puede indexar una relación social, aspecto que enlaza con los textos sobre cortesía y pragmática intercultural.

*Usted* designa al interlocutor y emplea históricamente formas verbales de tercera persona. La gramática muestra cómo un sistema de cortesía llega a reorganizar la persona. *Usted* expresa respeto en algunos contextos, distancia en otros y puede incluso funcionar afectivamente. La deixis social necesita una descripción sociolingüística local.

## Deixis discursiva, anáfora y usos gestuales y simbólicos

Algunas expresiones deícticas apuntan hacia partes del propio discurso, por ejemplo *como dijimos antes*, *en la siguiente sección*, *este argumento* o *lo anterior*. En esta deixis discursiva el espacio pertinente deja de ser principalmente físico y pasa a ser el texto o la conversación. En *Aquí debemos distinguir dos casos*, el autor probablemente designa con *aquí* este punto del argumento y deja de lado el lugar físico donde escribe. La metáfora espacial organiza la progresión textual y el lector recorre la geografía que el discurso construye.

Deixis y anáfora se relacionan sin ser idénticas. En *Vi a Marta. Ella estaba cansada*, *ella* recupera un referente introducido lingüísticamente y la relación es anafórica. En *Ella está cansada*, dicho mientras alguien señala a Marta, la referencia puede ser deíctica. Una misma forma pronominal participa en ambos mecanismos según que el contexto sea lingüístico o extralingüístico.

Charles Fillmore (1997) distinguió los usos gestuales de los deícticos, como *ese libro*, en los que el hablante puede necesitar señalar, de los usos simbólicos, como *en este país*, cuya referencia es recuperable del conocimiento contextual sin gesto físico. La distinción muestra que la deixis no depende siempre del señalamiento literal.

## Deixis am Phantasma y centro de perspectiva

Bühler (1934) describió además casos en que el centro deíctico se desplaza hacia un espacio imaginado, la llamada *Deixis am Phantasma*. Cuando un narrador dice *Entramos en la casa. A la izquierda estaba la escalera; allí, en la oscuridad, alguien esperaba*, el lector construye una escena y adopta un punto de orientación dentro de ella. Los deícticos funcionan entonces respecto de un campo imaginario, posibilidad esencial para la narrativa.

El centro de perspectiva es la posición respecto de la cual se organizan ciertas relaciones de persona, espacio, tiempo, percepción o conocimiento. En la conversación prototípica coincide con el hablante, en la narrativa puede desplazarse hacia un personaje (Zubin y Hewitt, 1995) y en el discurso referido, cambiar temporalmente. La noción permite integrar fenómenos que exceden la deixis estrictamente lingüística.

Una frase puede representar lo que un personaje ve. En *Desde la ventana, la torre parecía enorme*, la escala visual está ligada a una posición. Cambiar la perspectiva cambia la descripción, como en *Desde la plaza, la torre apenas se distinguía*, donde el objeto es el mismo y varía la relación perceptiva que el discurso inscribe.

También hay centros de conocimiento. En *María no sabía que Pedro ya había llegado*, el narrador tiene información que María ignora y la frase organiza dos perspectivas epistémicas. Lo conocido desde una posición puede ser desconocido desde otra y la narrativa distribuye la información entre centros.

Un relato puede adoptar temporalmente la evaluación de un personaje. En *Por fin había llegado el maldito tren*, el adjetivo puede pertenecer a la perspectiva del personaje incluso dentro de una narración en tercera persona. La voz y el punto de vista son separables, fenómeno que anticipa la polifonía.

## Embrague y desembrague

La tradición greimasiana desarrolló las nociones de embrague y desembrague para describir las operaciones con que el discurso maneja la relación entre la instancia de enunciación y las posiciones representadas (Greimas y Courtés, 1979). En francés se usan *embrayage* y *débrayage*, que en español se traducen de modo variable como *embrague* y *desembrague* o se conservan sin traducir. La terminología es técnica y debe distinguirse de la deixis lingüística general.

El desembrague proyecta categorías de persona, espacio y tiempo fuera de la instancia inmediata de enunciación. El locutor produce un *no-yo*, un *no-aquí* o un *no-ahora* discursivos, como en una narración sobre un personaje ausente. En *En 1810, un ejército cruzó aquellas montañas*, el discurso instala actores, lugares y tiempos distintos del aquí-ahora del enunciador y la narración crea un mundo separado.

El *desembrague actancial* proyecta participantes distintos del yo-tú actual, como en *Él entró*, *Los soldados avanzaron* o *La investigadora observó*. El discurso construye actores como objetos de narración y el locutor no desaparece ontológicamente, aunque reduce su inscripción explícita. El *desembrague temporal*, como en *Hace veinte años* o *En el futuro*, sitúa los acontecimientos en un tiempo distinto del presente de la enunciación. La narración se desplaza y crea una nueva temporalidad interna, aunque el centro actual sigue siendo necesario para producir el desplazamiento. El *desembrague espacial*, como en *Al otro lado del océano* o *En la ciudad de Tartu*, proyecta un lugar distinto del aquí de la enunciación y construye un espacio discursivo que el texto puede convertir después en centro local de nuevas relaciones.

El embrague es el retorno o la aproximación a la instancia de enunciación después de un desplazamiento, como cuando el texto abandona una narración distante y vuelve al aquí-ahora del locutor. En *En 1914 comenzó la guerra. Hoy sabemos que sus consecuencias modificaron el siglo entero*, *hoy sabemos* reintroduce el presente enunciativo y el texto cambia de centro.

Embrague y desembrague no forman siempre una oposición binaria simple, como la de un interruptor. Un discurso puede contener varios niveles, pues una cita dentro de un relato produce un nuevo centro. Es posible que una narración en primera persona esté separada temporalmente del yo narrado y que un texto mantenga simultáneamente un centro de producción y otro de perspectiva. El análisis necesita reconstruir jerarquías.

## Narrador, personaje, punto de vista y focalización

Una narración en tercera persona puede adoptar la perspectiva de un personaje. En *Pedro abrió la puerta. Allí estaba otra vez ese insoportable vecino*, el sintagma final puede reflejar la evaluación de Pedro. La persona gramatical sigue siendo la tercera y el centro evaluativo se desplaza, por lo que deixis y perspectiva no coinciden necesariamente.

El estilo indirecto libre es un laboratorio privilegiado. Ante *Pedro miró el reloj. Genial, otra vez tarde*, queda abierto quién dice *genial*. El narrador mantiene formalmente la tercera persona, en tanto que en el plano evaluativo aparece la voz del personaje y el centro se bifurca. La narrativa moderna explota estas zonas intermedias.

La noción de punto de vista abarca varias dimensiones, perceptiva, espacial, temporal, epistémica, evaluativa e ideológica. Un texto puede adoptar una sin adoptar las demás, como cuando un narrador sabe lo que el personaje ignora y describe al mismo tiempo una escena desde el campo perceptivo de este. Analizar la perspectiva exige especificar el nivel.

Gérard Genette (1980) desarrolló la noción de focalización para distinguir quién ve o sabe de quién habla. Aunque pertenece a otra tradición, se relaciona con el problema del centro de perspectiva. La voz responde a la pregunta de quién habla y la focalización, aproximadamente, a la de quién percibe o regula la información. Separar ambas preguntas evita identificar al narrador con la perspectiva, problema que exige distinguir voz y perspectiva en narratología.

En una novela el centro puede pasar de un personaje a otro. Si un texto sigue a Ana y el siguiente a Pedro, la misma ciudad adquiere configuraciones distintas. La movilidad perspectival permite construir información asimétrica y el lector integra varios centros. La narrativa compleja llega a producir un mundo sin un punto de vista único.

## Empatía, presente narrativo y discurso científico

Las elecciones de perspectiva acercan o alejan al lector. *Ese hombre* puede crear distancia y *este pobre hombre*, aproximar. La deixis adquiere así efectos afectivos, aunque no existe una relación universal entre distancia lingüística y empatía, en la que importan el contexto y el género.

El presente histórico usa formas de presente para acontecimientos pasados, como en *Napoleón entra en Moscú y encuentra una ciudad abandonada*. La gramática acerca el evento aunque el tiempo del mundo narrado sigue siendo histórico. La elección produce un efecto de inmediatez, ejemplo de que la deixis temporal admite manipulación estilística. En una novela escrita entera en presente, el lector adopta un ahora interno de la narración, distinto del momento real de lectura. El texto construye un centro temporal ficticio, lo que demuestra que el *ahora* lingüístico puede anclarse en mundos discursivos.

En el discurso científico, expresiones como *En la Figura 2 observamos*, *Aquí mostramos* o *En el siguiente análisis* guían al lector por el documento. La perspectiva se organiza desde la arquitectura textual y el artículo es también un espacio que se recorre, en el que estas expresiones ayudan a coordinar al autor con el lector.

## Deixis y perspectiva en la clínica, el peritaje y el periodismo

Una entrevista clínica depende intensamente de referencias relativas, como en *¿Cuándo comenzó esto?*, *¿Aquí le duele?* o *¿Desde entonces ha vuelto a pasar?*. Profesional y paciente deben compartir referentes. *Esto* puede ser obvio en la conversación y completamente ambiguo en una nota posterior. La documentación necesita convertir parte de la deixis situacional en referencia explícita.

Cuando un paciente dice *Desde entonces no he vuelto a dormir bien*, en la conversación *entonces* refiere claramente a la muerte de su padre, mencionada justo antes. Si la historia clínica registra *Desde entonces presenta insomnio* sin conservar el antecedente, el dato puede volverse opaco, ya que la escritura diferida necesita resolver referencias que la copresencia hacía suficientes. Otra transformación frecuente ocurre cuando el paciente dice *Eso me pasa solo acá* y la nota registra *Síntomas presentes solo en hospital*. La interpretación es correcta si *acá* designaba el hospital, pero eso debe haberse establecido. La deixis exige anclaje y una palabra referencialmente clara en la conversación puede ser peligrosa al extraerse de contexto.

En la clínica, *tú* y *usted* organizan la distancia. Si la elección cambia durante una relación terapéutica, el cambio mismo puede ser significativo como negociación social. No debería interpretarse psicológicamente sin contexto, porque quizá se deba a la edad, al estilo institucional o a una preferencia regional. La deixis social necesita sociolingüística.

Un mismo acontecimiento puede expresarse como *Me obligaron a internarme* en boca del paciente y como *Se indicó hospitalización involuntaria* en la del clínico. Las frases no son equivalentes. La primera organiza la experiencia desde la pérdida de agencia y la segunda desde un procedimiento institucional, aunque ambas describan el mismo episodio factual. El centro de perspectiva modifica el significado social y una documentación rigurosa puede preservar ambas capas.

En contextos periciales, cambiar de perspectiva puede tener consecuencias. *El trabajador no volvió al trabajo* y *La empresa no permitió su reincorporación* distribuyen la agencia de modo distinto y la elección debe respaldarse con evidencia. El análisis lingüístico ayuda a detectar la posible influencia de la perspectiva narrativa en la interpretación de la responsabilidad.

Los titulares *Manifestantes bloquearon la avenida* y *Policía dispersó a manifestantes* seleccionan actores diferentes como centros de la acción y cambian la focalización temática. Aunque el hecho sea el mismo episodio, el encuadre produce trayectorias narrativas diferentes. La perspectiva puede estudiarse antes de atribuir un sesgo intencional.

## Mapas, realidad aumentada y sistemas conversacionales

Un mapa convencional tiene una perspectiva implícita, como la del norte arriba. Una aplicación de navegación puede rotarlo para que *adelante* coincida con la dirección del usuario. El mismo espacio se representa desde centros distintos. La interfaz modifica la deixis espacial y el usuario se vuelve literalmente centro móvil del mapa.

La realidad aumentada intensifica el fenómeno al mostrar *Gire aquí* o *Entre por esta puerta* sobre el objeto correspondiente, para lo cual el sistema necesita conocer la posición y la orientación del usuario. La deixis se computa en tiempo real y las antiguas categorías de aquí y allí adquieren una implementación técnica explícita.

Cuando un usuario escribe *Corrige esto*, el sistema debe identificar qué es *esto*, sea el mensaje anterior, un archivo o un fragmento seleccionado. La interfaz participa en la deixis y la competencia conversacional requiere resolver referencias multimodales y contextuales. Un error de anclaje puede hacer que se modifique el objeto equivocado.

*Hazlo como antes* depende de una referencia histórica dentro de la conversación. El sistema debe identificar qué episodio previo es el antecedente entre varios candidatos posibles. La deixis temporal-discursiva se combina con la memoria y, cuando el costo del error es alto, conviene reparar la ambigüedad.

## El yo de las interfaces, los agentes múltiples y la robótica

Un asistente usa *yo* para referirse a la voz de la interfaz y el centro personal queda funcionalmente claro. La arquitectura subyacente puede incluir múltiples modelos, herramientas y procesos, complejidad que el *yo* conversacional unifica. La interfaz crea un centro de perspectiva simplificado que facilita la interacción y puede ocultar la distribución real de la agencia.

Cuando el sistema dice *Aquí están los archivos*, *aquí* puede referirse a una sección visual de la interfaz, que no es el espacio físico del sistema. La deixis digital introduce dominios nuevos, como la pantalla, la ventana, la carpeta o la conversación, en los que el centro es espacial, textual o funcional.

En una interacción con varios agentes la referencia puede volverse compleja, como en *Yo encontré esto y él lo verificó*, donde queda por determinar quién es *él*. Si la interfaz presenta todas las herramientas bajo una sola voz, la distinción desaparece. Esto puede ser conveniente o, en tareas auditables, problemático. La deixis personal participa en la transparencia de la procedencia.

Cabe decir que un sistema tiene una *perspectiva funcional* cuando procesa información desde determinadas entradas, permisos y contexto, sin atribuirle por ello fenomenología. Un agente «ve» solo ciertos archivos porque son los que tiene disponibles y su centro informacional está limitado. El término *perspectiva* necesita especificación para evitar el antropomorfismo.

En robótica la deixis puede anclarse físicamente. Ante la orden *Trae esa taza*, el robot necesita identificar quién habla, qué objetos están en el campo, qué taza es saliente y qué gesto acompaña la orden. La referencia depende de una percepción situada y los problemas clásicos de la deixis se vuelven problemas computacionales de *grounding*.

## Marcos espaciales y deixis en la traducción

Las representaciones espaciales se organizan respecto del agente o del entorno. *El objeto está a mi izquierda* responde a un marco egocéntrico y *el objeto está al norte de la mesa* a uno alocéntrico. Las lenguas y las culturas difieren en sus preferencias de marco y algunas usan más los sistemas geocéntricos o absolutos (Levinson, 2003). En ciertas lenguas son esenciales las orientaciones equivalentes a norte y sur o a cuesta arriba y cuesta abajo y el hablante necesita mantener su orientación ambiental. Esto cuestiona que todas las lenguas organicen el espacio principalmente con la izquierda y la derecha del cuerpo. La deixis espacial se conecta con la cognición y la tipología lingüística, cuya diversidad obliga a flexibilizar el concepto de centro.

Traducir de una lengua a otra puede exigir reconfigurar la deixis. Hay pronombres que codifican un género que otra lengua omite, lenguas que distinguen inclusivo y exclusivo frente a otras que no lo hacen y formas honoríficas sin equivalente directo. Cuando es imposible preservar la forma, la traducción debe preservar la función. La deixis es uno de los dominios en que la equivalencia literal falla rápidamente.

## Perspectiva, realidad y objetividad

Cambiar el centro de perspectiva no cambia necesariamente el objeto. Una montaña vista desde el norte y desde el sur sigue siendo la misma y sus descripciones pueden diferir sin contradecirse. El principio ayuda a distinguir el desacuerdo factual de la diferencia perspectival. *La puerta está a la izquierda* es verdadera desde una orientación y falsa desde otra, de ahí que antes de declarar una contradicción haya que identificar el centro.

Reconocer perspectivas tampoco autoriza a resolver toda contradicción con la fórmula *depende del punto de vista*. Si dos personas usan el mismo marco y una afirma que el objeto pesa 5 kg y la otra 50 kg, hay una discrepancia factual. La perspectiva explica solo ciertas diferencias y la teoría debe especificar qué parámetros dependen del centro.

Una descripción objetiva no necesita carecer de perspectiva y puede hacer explícitas sus coordenadas. Un mapa con escala, orientación y sistema de referencia permite transformar perspectivas y una observación científica registra sus condiciones. La objetividad puede entenderse como capacidad para controlar el punto de vista y no exige una ausencia absoluta de posición, idea de gran importancia metodológica.

## Un intercambio deíctico y un método de análisis

A dice *Déjalo ahí mañana*, B responde *¿Ahí en tu oficina o aquí en recepción?* y A aclara *En recepción, mañana antes de las nueve*. La primera instrucción tenía dos parámetros ambiguos, el espacio y el tiempo, que B localiza con una petición de aclaración. A sustituye la deixis vaga por una referencia más estable y mejora el *grounding*. La deixis interactúa así con la reparación y la coordinación.

Ante un deíctico conviene identificar su tipo, el parámetro que necesita, el centro que lo fija y la evidencia con que se reconstruye. Después hay que comprobar si existe desplazamiento y si el centro pertenece al hablante actual, a un personaje, a una cita, a un punto textual o a una interfaz. El análisis debe separar la forma de la referencia.

El centro de perspectiva requiere varias preguntas sobre quién percibe, quién sabe, quién evalúa y quién habla, desde qué lugar y desde qué momento. Las respuestas pueden corresponder a entidades diferentes y separar estas dimensiones evita atribuir toda perspectiva al narrador.

## Deixis y embrague en un ejemplo integrado

La deixis describe expresiones cuyo valor depende del centro. El desembrague describe las operaciones discursivas que proyectan otros tiempos, espacios y actores y el embrague los movimientos de retorno o aproximación hacia la instancia enunciativa. Las dos tradiciones pueden integrarse funcionalmente sin identificarse. Una explica la dependencia contextual de las formas y la otra modela los desplazamientos de la instancia discursiva.

En *Hace treinta años, en esta misma casa, mi padre me dijo: «Mañana te irás de aquí». Hoy todavía recuerdo aquella frase* hay varios centros. El de la enunciación actual es *yo*, *aquí* y *hoy* y el de la narración pasada, *mi padre*, *esta casa* y *hace treinta años*. En la cita, el *yo* es el padre, el *tú* el narrador pasado y *mañana* se mide desde el momento citado, hasta que el cierre regresa a *hoy*. La interpretación exige desplazarse entre estos centros y un análisis lineal de las palabras sería insuficiente.

## Hacia la multiplicidad de voces

Los centros de perspectiva pueden multiplicarse aún más. Un enunciado puede incorporar una voz ajena sin citarla, anticipar objeciones, reproducir una opinión colectiva o contener ironía y distanciamiento. El hablante hace oír entonces en su propia frase posiciones que no adopta. Estas estructuras llevan de la deixis a la polifonía y el texto «Polifonía y voces en el discurso» examina cómo coexisten varias voces y puntos de vista dentro de un mismo discurso.

## Referencias

Benveniste, É. (1966). *Problèmes de linguistique générale* (Vol. 1). Gallimard.

Bühler, K. (1934). *Sprachtheorie: Die Darstellungsfunktion der Sprache*. Gustav Fischer.

Fillmore, C. J. (1997). *Lectures on deixis*. CSLI Publications.

Genette, G. (1980). *Narrative discourse: An essay in method* (J. E. Lewin, Trad.). Cornell University Press.

Greimas, A. J., y Courtés, J. (1979). *Sémiotique: Dictionnaire raisonné de la théorie du langage*. Hachette.

Jakobson, R. (1957). Shifters, verbal categories, and the Russian verb. Harvard University.

Levinson, S. C. (1983). *Pragmatics*. Cambridge University Press.

Levinson, S. C. (2003). Space in language and cognition: Explorations in cognitive diversity. Cambridge University Press.

Lyons, J. (1977). *Semantics* (Vols. 1-2). Cambridge University Press.

Reichenbach, H. (1947). *Elements of symbolic logic*. Macmillan.

Zubin, D. A., y Hewitt, L. E. (1995). The deictic center: A theory of deixis in narrative. En J. F. Duchan, G. A. Bruder y L. E. Hewitt (Eds.), *Deixis in narrative: A cognitive science perspective* (pp. 129-155). Lawrence Erlbaum.

