# Estructura del argumento y modelo de Toulmin

Una comisión universitaria debe decidir si conserva un programa de tutorías creado dos años antes. La coordinadora informa que quienes asistieron con regularidad aprobaron más asignaturas que quienes nunca participaron, de lo cual un integrante concluye que corresponde financiarlo por otros tres años. Otra persona pregunta si los grupos eran comparables al inicio; una tercera recuerda que, aun cuando el programa contribuya a mejorar los resultados, el presupuesto permite varias intervenciones posibles. Entre ambos extremos de una conversación que empieza con un dato descriptivo y termina enfrentándose a una decisión institucional aparecen cuestiones que ninguna cifra aislada resuelve, como la relación que permite atribuir importancia al dato, el alcance de la conclusión y las circunstancias en que podría quedar debilitada.

Esta escena resume un problema cotidiano de la argumentación. La fuerza de una razón depende tanto de su contenido como del trayecto que permite recorrer hasta una afirmación determinada. Un resultado estadístico puede estar correctamente calculado y ser, al mismo tiempo, un fundamento insuficiente para la política que se propone; una conclusión prudente puede perder sus reservas cuando otro participante la cita. Para estudiar estas transformaciones necesitamos representar la arquitectura de las razones, incluidas las conexiones que el hablante deja sin formular.

Stephen E. Toulmin (1958/2003) propuso en *The Uses of Argument* un modelo para analizar los argumentos empleados en situaciones reales, cuyos seis componentes más conocidos (los datos, la pretensión, la garantía, el respaldo, el cualificador modal y las condiciones de refutación) ayudan a reconstruir cómo una afirmación busca justificarse. Como el modelo es una manera de formular preguntas a un discurso que suele presentar solo una parte del razonamiento, resulta útil en la escritura científica, la deliberación pública, la interpretación jurídica y el análisis de las decisiones profesionales.

## Qué es un argumento y qué se quiere reconstruir

La palabra *argumento* designa actividades y objetos diferentes. Puede nombrar la trama de una novela, el contenido de una disputa entre personas o un conjunto de razones presentado para sostener una conclusión. Aquí nos ocupa principalmente este último sentido, sin olvidar que las razones se dan dentro de interacciones con expectativas y responsabilidades propias. Un razonamiento desarrollado en privado, una justificación escrita en un informe y una respuesta dada bajo interrogatorio pueden compartir proposiciones y diferir en lo que se exige de ellas.

En la afirmación breve «Conviene prolongar las tutorías porque mejoraron las tasas de aprobación» se distinguen una recomendación y algo que parece fundamentarla. El conector *porque* hace visible la relación pretendida, pero suscita varias preguntas. ¿Mejoraron las tasas respecto de qué periodo? ¿La mejora ocurrió entre quienes asistieron o entre todos los estudiantes? ¿Existen otros cambios que la expliquen? ¿La eficacia es el único criterio para distribuir el financiamiento? Reconstruir el argumento supone recuperar las respuestas necesarias para evaluar la transición.

El primer trabajo del analista consiste en separar lo que el texto afirma explícitamente de lo que debemos aportar para hacerlo inteligible. Puede ser razonable atribuir a la coordinadora una premisa implícita según la cual las intervenciones efectivas merecen continuidad; sería más arriesgado atribuirle la creencia de que cualquier incremento observado prueba causalidad o de que ninguna intervención alternativa funcionaría. La interpretación debe fundarse en el discurso y en su situación, sin cerrar la posibilidad de que el hablante aclare su posición.

También hay que precisar el desacuerdo. Una persona puede aceptar los datos y cuestionar su interpretación causal; otra puede admitir la eficacia y negar que justifique la decisión presupuestaria. Si ambas objeciones se clasifican simplemente como «oposición al programa», desaparecen las diferencias entre problemas metodológicos y problemas normativos, que son justamente las que un esquema de argumento ayuda a localizar.

## La propuesta de Toulmin y su crítica al ideal geométrico

Toulmin escribió contra la tendencia a tratar toda justificación racional como si debiera ajustarse al modelo de una demostración matemática. Su discusión filosófica, más amplia que el diagrama que después se popularizó en manuales de escritura, se ocupaba del modo en que las personas defienden afirmaciones, de cómo se plantean objeciones y de por qué los criterios pertinentes cambian entre disciplinas. Usó, entre otras cosas, una analogía jurídica según la cual argumentar se parece a presentar y examinar un caso ante interlocutores capaces de exigir razones.

De ahí procede su conocida distinción entre rasgos relativamente invariantes de la argumentación y criterios dependientes del campo. En un juicio, en una investigación experimental y en una crítica literaria pueden reconocerse datos, conclusiones y maneras de justificar su relación. Aquello que cuenta como prueba adecuada, sin embargo, cambia de un ámbito a otro, ya que una observación de laboratorio, una disposición normativa y un indicio textual reciben autoridad de procedimientos diferentes. Toulmin consideraba que una teoría del razonamiento práctico debía explicar esa diversidad sin renunciar a evaluar los argumentos.

La idea tiene un alcance que hay que delimitar. Que los estándares varíen entre campos no permite a cada comunidad declarar válido cualquier razonamiento, pues las afirmaciones de una disciplina pueden estar sometidas a exigencias muy rigurosas y criticarse desde sus propios métodos o desde conocimientos que las atraviesan. Tampoco significa que la lógica deductiva sea inútil fuera de las matemáticas. La contribución de Toulmin consiste en recordar que la validez formal de una inferencia, aun siendo decisiva cuando corresponde, debe complementarse con la evaluación del contenido, de las excepciones y de la finalidad del argumento.

Su esquema fue recibido de modos diferentes. Mientras parte de la enseñanza de la escritura lo convirtió en una plantilla de seis casillas, la investigación posterior, recogida por Hitchcock y Verheij (2006), discutió el estatuto de las garantías, su relación con la lógica formal y las dificultades para representar argumentos complejos. Su aplicación mejora cuando se presenta como una reconstrucción razonada y discutible, sin pretensión de ser la anatomía única de todo argumento posible.

## La pretensión y lo que se intenta establecer

Toulmin llamó *claim* a la afirmación cuya aceptación se busca, para la cual en español suelen usarse *pretensión*, *tesis*, *conclusión* o *afirmación*. La pretensión puede ser descriptiva («las tutorías registraron mayor asistencia»), explicativa («la tutoría contribuyó al mejor rendimiento»), predictiva («la continuidad del programa reducirá la deserción») o práctica («debe financiarse»). Su tipo modifica qué evidencia será relevante.

El problema aparece cuando un texto desliza una pretensión hacia otra sin señalar el cambio. «El programa se asoció con mejores resultados» puede convertirse en «el programa causó la mejora» y después en «es la mejor inversión posible», una tercera tesis que contiene una comparación de alternativas que la primera nunca abordó. Un análisis cuidadoso debe escribir separadamente las pretensiones y registrar cuál de ellas recibió razones suficientes.

La formulación también delimita el alcance. «Esta intervención mejora el rendimiento académico» es más amplia que «En esta universidad, los estudiantes que asistieron a tutorías durante el primer semestre obtuvieron puntuaciones superiores en las asignaturas observadas», porque la primera puede interpretarse como una regularidad general y causal, mientras que la segunda describe un resultado situado que todavía requiere examinar el diseño del estudio. La precisión de la pretensión evita que la evaluación se concentre en una afirmación que nadie investigó realmente.

En los argumentos de decisión es útil preguntar quién debe actuar, qué acción está en juego, durante cuánto tiempo y bajo cuáles criterios. «Hay que intervenir» no indica si se propone un ensayo piloto, una política permanente o una decisión inmediata, una indeterminación que puede ser deliberada en una fase exploratoria y que, cuando se solicita aprobación institucional, impide evaluar el costo y las alternativas.

## Los datos, las razones ofrecidas y sus condiciones de aceptabilidad

Los *grounds* o *data* son los materiales que el hablante presenta como punto de partida para sostener su pretensión, ya se trate de observaciones, testimonios, cifras, antecedentes documentales o afirmaciones aceptadas dentro de la conversación. Su papel es argumentativo. Su confiabilidad, en cambio, necesita una evaluación separada, puesto que una oración que ocupa el lugar de dato dentro de un esquema de Toulmin sigue requiriendo comprobación.

Un informe señala que «de cien estudiantes inscritos, setenta completaron las tutorías». La frase contiene una cantidad interpretable, pero su valor depende de saber qué significan *inscritos* y *completaron*, cuál fue el periodo de registro y cuántas personas quedaron fuera del conteo. Si otro documento comunica «mejoró la aprobación», hay que conocer el denominador y la comparación elegida, porque las cifras aparentemente sólidas pierden sentido cuando se desconocen las condiciones en que se construyeron.

También se presentan razones testimoniales. «Las familias afirmaron que el horario era incompatible con sus trabajos» puede fundamentar la necesidad de revisar un servicio, aun cuando esa declaración aislada sea distinta de un censo de toda la población usuaria. La proporción de testimonios pesa en algunas conclusiones, mientras que para otras puede ser decisiva la identificación de una barrera concreta que estaba ausente de los registros administrativos. El peso de un dato se evalúa respecto de la pregunta, con independencia de su carácter cuantitativo o cualitativo.

Hay que distinguir los datos contrarios de la ausencia de datos. Si el registro no contiene observaciones sobre deserción, ese vacío limita la pretensión de reducirla; si incluye resultados consistentes con un aumento de deserción, aparece una objeción empírica de otro tipo. Confundir ambas situaciones suele producir un discurso excesivamente seguro o, por el contrario, una falsa simetría entre posibilidades apoyadas de manera desigual. Una buena reconstrucción identifica tanto lo que el argumento aporta como aquello que todavía necesitaría aportar.

## La garantía como paso entre los datos y la pretensión

El componente más característico del modelo es la *warrant*, traducida habitualmente como *garantía*, que expresa la autorización inferencial para pasar de ciertos datos a una pretensión. Si los datos indican que una intervención redujo las ausencias en el periodo observado y la conclusión recomienda continuarla, falta todavía una conexión del tipo «una intervención que logra ese beneficio en condiciones comparables merece mantenerse, siempre que sus costos y efectos adversos sean razonables». Esa frase enuncia una regla de paso que combina supuestos empíricos y criterios de decisión, distinta de cualquier resultado de la investigación.

La garantía puede ser explícita, convencional o completamente inadvertida. En «El termómetro marca treinta y nueve grados; por tanto, la habitación está muy caliente», el paso parece casi inmediato y presupone, entre otras cosas, que el instrumento mide esa habitación, está calibrado y registra la unidad que el oyente entiende. En «El estudiante respondió con demora, por lo tanto no estaba preparado», la garantía implícita es mucho más problemática, porque supondría que la tardanza revela falta de preparación y que se han descartado explicaciones alternativas, de modo que hacerla visible transforma una impresión en una afirmación que puede discutirse.

El analista debe cuidarse de reconstruir una garantía excesivamente general solo para obtener una deducción aparentemente válida. «Siempre que una persona responde con demora, carece de preparación» transformaría formalmente los datos en la conclusión a costa de introducir una regla claramente insostenible, por lo que es preferible reconocer que el argumento está incompleto o necesita una garantía probabilística y contextual. Hitchcock (2005) sostuvo que, en el modelo de Toulmin, un razonamiento es bueno si sus fundamentos están justificados y son adecuados, si su garantía está justificada y si quien razona tiene derecho a suponer que no se aplica ningún derrotador.

En la escritura científica, las garantías suelen estar distribuidas en secciones distintas. Un resultado estadístico se interpreta mediante conocimientos previos sobre el diseño, la medición y los mecanismos posibles. Una recomendación incorpora después criterios de relevancia clínica o de política pública. El lector puede compartir parte de esas reglas de paso por formación disciplinaria, si bien hacerlas explícitas resulta especialmente necesario cuando la inferencia cruza entre especialidades.

## El respaldo y las razones para aceptar la garantía

Una garantía puede ser comprensible sin estar justificada. Toulmin denomina *backing* al material que le da apoyo, cuya naturaleza cambia con el tipo de inferencia. Si una inferencia descansa en la precisión de un procedimiento de medición, el respaldo podría incluir estudios de validación del instrumento y documentación de su calibración; si depende de un principio jurídico, puede venir de normas, precedentes o una interpretación doctrinal pertinente. Cuando se propone una decisión institucional, debe indicarse qué criterios autorizan dar prioridad al beneficio que se invoca.

La distinción es más fácil de observar al comparar dos preguntas. Ante «¿Por qué afirma que aumentó la demanda?», el hablante aporta datos si responde «Porque hubo más solicitudes en el registro»; ante «¿Por qué ese aumento justifica ampliar el horario?», puede presentar una garantía sobre la relación entre demanda y capacidad de respuesta. Si se pregunta, por último, «¿Por qué deberíamos aceptar esa regla?», el respaldo puede consistir en evaluaciones previas, obligaciones de acceso o acuerdos institucionales que la sostienen.

El respaldo puede ser algo muy distinto de una cita bibliográfica. Una fuente prestigiosa puede documentar el contenido de los datos sin justificar la regla de decisión. Un estudio que demuestra que una tecnología reduce el tiempo de espera apoya su eficacia, pero decidir cuánto gasto público se le debe asignar exige comparar prioridades con razones adicionales. Esta diferencia se vuelve visible cuando se identifican por separado la afirmación empírica y la normativa.

También puede haber varias garantías en competencia. La misma observación sobre el aumento de matrículas podría respaldar ampliar cupos, reducir el tamaño de los grupos o crear horarios nuevos, alternativas que activan criterios diferentes acerca de calidad, costo, equidad y viabilidad. Reconstruir el respaldo ayuda a descubrir qué concepción del problema orienta las soluciones, sin suponer que la preferencia del hablante se deduce de las cifras.

## El cualificador modal y la fuerza que la evidencia autoriza

Entre un dato y una conclusión suelen mediar grados de fuerza. Toulmin incorporó el *modal qualifier* para representar expresiones como *necesariamente*, *probablemente*, *presumiblemente* o *en la mayoría de las circunstancias pertinentes*. La elección del cualificador delimita qué compromiso asume el hablante y cuánto margen reconoce para la incertidumbre, de manera que una recomendación con carácter provisional tiene consecuencias diferentes de las de una orden presentada como inevitable.

Considérese «La intervención probablemente explica parte de la mejora», formulación que no precisa el tamaño de la contribución y reconoce alternativas causales. «La intervención explica la mejora» afirma una relación más fuerte. «La intervención es la única causa de la mejora» añade exclusividad causal. Las tres frases requieren grados distintos de evidencia, por lo que un editor que sustituye *probablemente* por una afirmación categórica para ganar fluidez puede alterar el contenido científico del texto.

Los cualificadores tampoco deben emplearse como escudos automáticos. Si una conclusión descansa en datos irrelevantes, añadir *quizás* la deja tan mal fundada como antes, porque lo necesario es explicar por qué la evidencia merece algún peso. La expresión *es compatible con* suele ser adecuada para describir una relación que no contradice una hipótesis y resulta insuficiente cuando el texto pretende mostrar que la favorece frente a explicaciones rivales. Los términos epistémicos necesitan una relación reconocible con el diseño y con el tipo de contraste empleado.

En ámbitos profesionales, una afirmación puede ser firme respecto de una operación y prudente respecto de otra. «El informe recibió 120 respuestas válidas» puede ser una descripción segura dentro del sistema de registro. En cambio, «La intervención reducirá la deserción» es una predicción que requiere pruebas nuevas. Dividir ambos compromisos mejora la escritura y la discusión, pues permite conservar certeza en aquello que está comprobado sin extenderla a lo que permanece abierto.

## Las condiciones de refutación y los derrotadores

Toulmin incluyó una casilla denominada *rebuttal*. Puede aludir a condiciones en las cuales el paso inferencial dejaría de ser aceptable y hay que evitar confundirla con una refutación ya demostrada. «El servicio debería ampliar el horario, salvo que la demanda adicional se concentre exclusivamente en un periodo extraordinario» formula una excepción posible. «El incremento se debió efectivamente a una inscripción extraordinaria que ya terminó» presenta información contraria que modifica el argumento. En el primer caso se delimita su validez; en el segundo se aporta una objeción con contenido empírico.

La lógica contemporánea y los estudios de argumentación suelen hablar de *derrotadores* (*defeaters*) para describir información que impide mantener una conclusión justificada bajo ciertas condiciones. Algunos atacan directamente la conclusión; otros debilitan la conexión entre el dato y lo afirmado. Supongamos que una autoridad declara seguro un puente sobre la base de un informe de inspección y que después se descubre que el informe se hizo antes de un terremoto. El nuevo dato debilita el derecho a usar aquella inspección como garantía suficiente de seguridad actual, mientras que afirmar que el puente es inseguro requeriría otra evidencia.

En la discusión pública, aportar una excepción a un argumento no obliga a sostener su tesis contraria. Quien cuestiona la evidencia de eficacia de un programa podría estar pidiendo mejores datos antes de decidir, sin reclamar su supresión, con lo cual confundir el ataque a la inferencia con la adhesión a la conclusión opuesta polariza artificialmente la conversación.

La posición de las excepciones varía según el campo. En investigación clínica, una población excluida del estudio puede delimitar dónde se aplican sus resultados, del mismo modo que en un contrato una cláusula define situaciones en las que cambia una obligación. En una explicación histórica, un documento nuevo puede obligar a reconsiderar una atribución causal. Explicitar estas condiciones da a la pretensión límites inteligibles y permite responder a críticas pertinentes.

## Un argumento completo ante una decisión municipal

Imaginemos una municipalidad que evalúa extender durante seis meses el horario de una biblioteca. Se trata de un caso enteramente construido. Durante una prueba de cuatro semanas las visitas vespertinas aumentaron, varias salas llegaron a ocupar casi todos sus puestos y el personal informó mayores tareas de cierre. La dirección propone extender el horario solo dos días por semana mientras mide nuevamente la demanda y el costo.

La tabla siguiente reconstruye el argumento, sin confundir sus componentes con citas literales de los participantes.

| Componente | Reconstrucción posible |
|---|---|
| Datos | Durante cuatro semanas se registró alta ocupación vespertina en los dos días de prueba. |
| Pretensión | Corresponde mantener provisionalmente dos jornadas de horario extendido. |
| Garantía | Una ampliación que responde a demanda efectivamente registrada merece continuidad experimental cuando sus costos son controlables. |
| Respaldo | Criterios institucionales de acceso, registros de aforo y una evaluación presupuestaria por realizar. |
| Cualificador | La decisión es provisional y corresponde al semestre siguiente, sin afirmar que sea óptima para todo el año. |
| Condiciones de refutación | La recomendación debe revisarse si el uso cae al terminar los exámenes, si aumenta el costo por encima de lo previsto o si surgen problemas laborales no resueltos. |

El ejemplo muestra que el respaldo indicado es parcialmente insuficiente, porque aún falta la evaluación presupuestaria. Un esquema completo en el papel puede mostrar así una investigación pendiente, cuya carencia señala el límite de la decisión que se está solicitando; si la municipalidad pretende aprobar una política permanente, necesitará evidencia temporal y comparaciones más amplias.

También podrían formularse dos pretensiones distintas. Una sostiene que existe demanda no atendida y se apoya directamente en los registros de ocupación. La otra propone una distribución concreta de recursos, cuyo fundamento debe incorporar alternativas y consecuencias y justificar por qué dos días, durante seis meses, es una respuesta razonable. La discusión se vuelve más precisa cuando ambas se separan.

Finalmente, la garantía obtiene su fuerza de criterios de administración y de evidencia local, sin necesidad de expresarse como una ley universal sobre bibliotecas. Un análisis formal puede representar algunas implicaciones del argumento, pero no decide cuánto gasto adicional resulta aceptable ni cuál debe ser la prioridad frente a otras necesidades, preguntas que el modelo de Toulmin hace visibles al mostrar dónde corresponde pedir nuevos argumentos.

## Argumentos encadenados, convergentes y vinculados

Un argumento extenso rara vez contiene una sola pretensión y una sola razón. Algunas razones sostienen conclusiones intermedias que pasan a ser datos para otra inferencia y otras se acumulan sobre una misma tesis sin depender entre sí. La representación de estas estructuras se ha desarrollado en la lógica informal y en las investigaciones sobre mapas argumentativos, con distinciones terminológicas que cambian entre autores.

En un argumento encadenado, una conclusión es premisa de la siguiente etapa. «Los informes muestran pérdidas recurrentes de seguimiento. Esas pérdidas impiden estimar con precisión el efecto. Por ello, la conclusión causal del artículo necesita reservas». Para aceptar la última frase hay que recorrer al menos dos transiciones, de modo que una discusión podría atacar el modo en que se calculó la pérdida, el efecto que tiene sobre las estimaciones o la regla que obliga a limitar la causalidad, que son puntos de crítica distintos.

En un argumento convergente, varias razones pueden apoyar una tesis desde perspectivas relativamente independientes. «El proyecto merece una evaluación piloto» podría apoyarse en resultados preliminares, en una necesidad local documentada y en la existencia de recursos ya disponibles, con lo cual la pérdida de una de esas razones disminuiría la fuerza total sin derribar las otras. Esta independencia debe comprobarse, porque dos informes que reproducen el mismo conjunto de datos no aportan evidencia independiente por el solo hecho de estar firmados por equipos distintos.

En argumentos vinculados, en cambio, las razones solo sostienen la conclusión en conjunto. «El formulario exige la firma de un representante autorizado; la solicitud no tiene esa firma; por ello, la solicitud está incompleta». La regla y la ausencia de firma cooperan en la inferencia, porque eliminar cualquiera de las dos impide justificar la conclusión de ese modo. Freeman (2011) examinó los problemas de representar estas relaciones de soporte y de evaluarlas; los mapas ayudan a visualizarlas siempre que el diseño gráfico no reemplace la interpretación de las premisas.

## Premisas tácitas y reconstrucciones caritativas

Quienes argumentan omiten con frecuencia lo que consideran evidente. «La sala está llena, habrá que abrir otra» presupone una relación entre ocupación, capacidad y deber institucional cuya explicitación puede facilitar un desacuerdo razonable. El problema surge cuando el analista atribuye al hablante una regla que nunca expresó o que incluso rechazaría, riesgo sobre el que han insistido las teorías de los entimemas y de la reconstrucción de argumentos al pedir que la inteligibilidad se combine con la fidelidad al contexto.

La reconstrucción caritativa intenta formular un argumento de manera suficientemente sólida para que su sentido se comprenda sin caricaturas fáciles. Esa práctica tiene un límite. Si un participante defiende una tesis basada en un prejuicio, reemplazar su premisa por otra completamente distinta para hacerla defendible terminaría adjudicándole un argumento ajeno. La caridad interpretativa exige conservar la evidencia textual y señalar las premisas agregadas como hipótesis reconstruidas.

Un procedimiento transparente separa lo expresado de lo supuesto y examina después si las suposiciones reciben respaldo. Detrás de «La investigadora publicó poco, así que no debería obtener el cargo» podría estar operando un criterio de productividad académica, aunque desconocemos qué otras contribuciones contempla el concurso y si ese criterio se aplica de manera pertinente. El analista puede reconstruir provisionalmente una garantía según la cual la producción publicada es un indicador importante para el cargo, pero sería impropio afirmar, sin prueba, que el hablante cree que la cantidad de artículos es el único mérito académico posible.

También hay premisas que se vuelven invisibles porque las comparten los interlocutores. En una comunidad disciplinaria ciertas reglas metodológicas no necesitan repetirse en cada párrafo, pero las omisiones se hacen evidentes cuando el texto sale de esa comunidad. Parte de la enseñanza de la argumentación consiste en aprender a reconocer qué garantías necesitan desarrollarse para un destinatario que conoce menos del campo.

## Evidencia científica, inferencia causal y recomendaciones

Los artículos empíricos son una situación particularmente útil para aplicar el modelo. Si una investigación muestra que dos variables se asocian, la pretensión descriptiva se sostiene cuando los procedimientos de medición y análisis son adecuados, mientras que atribuir una causa requiere garantías adicionales sobre temporalidad, confusión, selección y mecanismos plausibles. Recomendar una intervención añade a su vez preguntas sobre beneficios, daños, recursos y valores.

Imaginemos un estudio observacional en el que quienes usan una aplicación educativa muestran mejores resultados que quienes no la usan. Una afirmación prudente sería «Se observó una asociación entre uso de la aplicación y rendimiento». El análisis causal tendría que considerar si quienes eligen usarla difieren de los demás desde antes de la medición. Sin esos controles, pasar a «la aplicación produce mejores resultados» exige un salto de garantía. La recomendación de contratarla para toda una red educativa pediría evaluar además sus costos, los requisitos de acceso y las alternativas disponibles.

El esquema de Toulmin ayuda a localizar dónde un artículo cambia de registro. En los resultados se presentan observaciones y estimaciones, en la discusión se explicitan garantías y posibles derrotadores y en las conclusiones se formula la pretensión que el equipo está dispuesto a sostener. No todas las publicaciones siguen una separación tan limpia, ni deberían hacerlo obligatoriamente; aun así, la revisión de esas funciones permite detectar extrapolaciones cuando la redacción emplea expresiones como *por consiguiente* o *demuestra* sin disponer del puente inferencial correspondiente.

Una garantía científica puede tener respaldo fuerte y seguir siendo revisable. Las excepciones que aluden a condiciones reales de aplicabilidad informan, por eso, sobre el alcance del argumento. Formular correctamente la población estudiada, la incertidumbre y las explicaciones rivales facilita el uso posterior de los resultados, porque deja claro qué se ha establecido y qué aún no puede afirmarse.

## Deliberación clínica, autoridad y desacuerdo

En una reunión clínica aparecen datos obtenidos por procedimientos diversos, como el relato de una persona, las observaciones de profesionales, las medidas fisiológicas y la información de terceros. Para integrar esas fuentes hay que conocer quién dispone de qué información y qué valor tiene para la decisión. La frase «la paciente está más activa» puede ser una observación durante la entrevista, una comparación familiar o una conclusión longitudinal, procedencias distintas que modifican la garantía con la que puede emplearse.

Un profesional podría afirmar «conviene reevaluar el plan terapéutico porque persisten dificultades funcionales», ante lo cual otro puede preguntar qué significa *persisten*, cómo se midieron los cambios o qué riesgos implica modificar la intervención. La discusión resulta productiva cuando permite localizar la pretensión y los criterios de decisión. Una objeción a la solidez de una medición discute el instrumento sin negar la experiencia de la paciente, del mismo modo que un desacuerdo sobre la conveniencia de actuar inmediatamente puede convivir con la aceptación de las observaciones previas.

La autoridad profesional interviene de maneras distintas en un argumento. Un testimonio experto aporta información sustentada en entrenamiento y experiencia, cuya credibilidad depende del campo pertinente y del acceso al caso. La responsabilidad institucional para decidir, en cambio, puede estar asignada a una persona o a un equipo, con independencia de quién tenga el conocimiento más detallado. Reconstruir un argumento basado en autoridad exige identificar qué se afirma por competencia técnica y qué se dispone en virtud de una facultad institucional.

Las herramientas que escriben resúmenes automáticos introducen una dificultad adicional, porque pueden transformar «refiere mejoría parcial» en «mejoró», borrar el cualificador o presentar una conjetura como dato. Si se usa un esquema argumentativo en la revisión, hay que contrastar cada componente con el registro disponible. Una clasificación generada automáticamente puede ayudar a identificar posibles inferencias, siempre que se compruebe en el registro que esas razones fueron efectivamente expresadas o confirmadas, por persuasivo que resulte su formato.

## Toulmin frente a otras maneras de estudiar los argumentos

El modelo propone una lectura de las relaciones de soporte, mientras que otras teorías ponen el acento en la estructura del debate. Van Eemeren y Grootendorst (2004), desde la pragma-dialéctica, estudian la argumentación como un procedimiento destinado a resolver diferencias de opinión mediante discusión crítica y preguntan, entre otras cosas, si las partes cumplen las obligaciones necesarias para examinar una tesis sin bloquear las objeciones. Un argumento puede tener datos y garantías identificables dentro del modelo de Toulmin y presentarse, aun así, en una interacción que impide preguntar o cuestionar las premisas. Ralph H. Johnson (2000), por su parte, sostuvo que un argumento completo necesita, además de un núcleo de premisas y conclusión, un nivel dialéctico en el que quien argumenta responde a las objeciones y alternativas previsibles.

Los esquemas argumentativos estudiados por Walton, Reed y Macagno (2008) describen formas recurrentes, como el argumento por analogía, el argumento de opinión experta o el razonamiento causal, acompañadas de preguntas críticas pertinentes. En un argumento de autoridad hay que averiguar si la fuente es experta en el campo, si su afirmación fue representada fielmente y si hay evidencia que la contradice. El modelo de Toulmin permite situar esas preguntas en las garantías y en las condiciones de excepción. El repertorio completo de esquemas, con sus preguntas críticas, fue expuesto por Walton (2006) en un manual introductorio.

Bermejo-Luque (2011) ha propuesto estudiar la argumentación como una práctica lingüística en la que se articulan dimensiones lógicas, dialécticas y retóricas. Esta perspectiva recuerda que dar razones es también un acto comunicativo, en el que alguien asume responsabilidad por una afirmación y procura justificarla ante otro. Las seis casillas de Toulmin recogen bien ciertos aspectos de esa actividad, mientras que otros, como la respuesta del interlocutor, el manejo de la carga de prueba y la evolución del desacuerdo, exigen observar secuencias más amplias.

La enseñanza obtiene mejores resultados cuando ninguna representación se convierte en un formulario obligatorio. En ocasiones la cuestión decisiva es una excepción que nadie mencionó; en otras, la negativa de un interlocutor a aceptar pruebas relevantes. La estructura de Toulmin da un lenguaje para hacer visibles estas diferencias y se conecta sin dificultad con la lógica formal e informal.

## Revisar un argumento sin deformarlo

Un modo práctico de editar consiste en localizar primero la conclusión principal. Después se reúnen las afirmaciones que el texto invoca para sostenerla, se reconstruyen los puentes inferenciales y se distingue cuáles son compartidos, cuáles reciben respaldo y cuáles siguen en discusión. Los cualificadores deben revisarse antes de pulir el estilo, porque una reserva puede ser tan importante como el resultado al que acompaña. Las excepciones relevantes pertenecen al argumento completo, aunque estén situadas en una nota o en un párrafo subordinado.

Una buena revisión puede prescindir de las seis etiquetas visibles. Un artículo, un ensayo o una intervención oral pueden conservar una prosa fluida y dejar claras sus relaciones. Si un lector entiende qué se afirma, por qué se lo afirma, qué regla autoriza el paso y en qué condiciones debería cambiar la conclusión, puede examinar el razonamiento sin reconstruirlo a ciegas. La utilidad del diagrama se mide por la precisión que aporta a la escritura y al razonamiento, con independencia de que sus casillas queden a la vista.

## Referencias y lecturas

- Bermejo-Luque, L. (2011). *Giving Reasons: A Linguistic-Pragmatic Approach to Argumentation Theory*. Springer. https://doi.org/10.1007/978-94-007-1761-9
- Freeman, J. B. (2011). *Argument Structure: Representation and Theory*. Springer. https://doi.org/10.1007/978-94-007-0357-5
- Hitchcock, D. (2005). Good reasoning on the Toulmin model. *Argumentation, 19*, 373–391. https://doi.org/10.1007/s10503-005-4422-y
- Hitchcock, D., & Verheij, B. (Eds.). (2006). *Arguing on the Toulmin Model: New Essays in Argument Analysis and Evaluation*. Springer. https://doi.org/10.1007/978-1-4020-4938-5
- Johnson, R. H. (2000). *Manifest Rationality: A Pragmatic Theory of Argument*. Lawrence Erlbaum Associates.
- Toulmin, S. E. (2003). *The Uses of Argument* (ed. actualizada). Cambridge University Press. (Obra original publicada en 1958). https://doi.org/10.1017/CBO9780511840005
- van Eemeren, F. H., & Grootendorst, R. (2004). *A Systematic Theory of Argumentation: The Pragma-Dialectical Approach*. Cambridge University Press.
- Walton, D. (2006). *Fundamentals of Critical Argumentation*. Cambridge University Press.
- Walton, D., Reed, C., & Macagno, F. (2008). *Argumentation Schemes*. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/CBO9780511802034

