# Icono, índice y símbolo

Entre todas las clasificaciones de Charles S. Peirce, ninguna ha circulado tanto como la distinción entre icono, índice y símbolo. Aparece en manuales de semiótica, teoría visual, lingüística, fotografía, diseño, antropología y comunicación. Su popularidad tiene una ventaja y un riesgo. La ventaja es que da un vocabulario potente para distinguir diversas maneras de representar. El riesgo es convertir tres relaciones semióticas en tres clases simples de objetos, como si las imágenes fueran iconos, las huellas índices y las palabras símbolos.

Peirce propone algo más preciso. Icono, índice y símbolo clasifican al signo según la manera en que se relaciona con su objeto. Un signo funciona icónicamente cuando representa en virtud de cualidades o relaciones que comparte con aquello que representa. Funciona indicialmente cuando existe una conexión factual o existencial con su objeto. Funciona simbólicamente cuando representa mediante una ley, hábito, regla o convención general (CP 2.247–249).

Estas dimensiones no son necesariamente excluyentes en los signos concretos. Una fotografía puede ser icónica porque conserva relaciones visuales con la escena, indicial porque fue producida mediante una conexión física con ella y simbólica porque su interpretación como documento depende de convenciones técnicas e institucionales. Una palabra es predominantemente simbólica y puede adquirir iconicidad mediante su forma sonora o gráfica. Un mapa combina reglas convencionales con relaciones diagramáticas.

Por tanto, la pregunta rigurosa es «¿en virtud de qué relación representa este signo a su objeto en esta semiosis?», que reemplaza a «¿qué es este objeto, icono, índice o símbolo?».

## Una clasificación según la relación con el objeto

Los textos «Arquitectura general de la semiótica de Charles S. Peirce» a «Interpretante inmediato, dinámico y final» reconstruyeron la arquitectura básica de Peirce. Un signo representa un objeto y determina un interpretante. Se distingue entre objeto inmediato y objeto dinámico. El interpretante puede analizarse en niveles inmediato, dinámico y final.

Icono, índice y símbolo introducen otra dimensión. Clasifican al signo según el tipo de vínculo que utiliza para representar a su objeto, sin clasificar el objeto mismo ni el interpretante. Esta localización dentro del sistema evita confusiones como tomar el icono por «un signo visual», el índice por «un signo natural» o el símbolo simplemente por «un signo cultural». Cada término responde a una relación determinada.

Hacia 1903, Peirce integra esta tríada con otras dos, qualisign–sinsign–legisign y rheme–dicent–argumento. Las tres son dimensiones diferentes que se combinan bajo restricciones lógicas. El texto «Las tricotomías peirceanas como sistema» estudiará esa arquitectura completa. Por ahora conviene aislar la pregunta objeto-signo (qué hace que el signo pueda representar a ese objeto).

## Icono

Un icono representa a su objeto en virtud de cualidades que posee y que permiten establecer una semejanza o correspondencia. La definición debe ampliarse inmediatamente. La iconicidad peirceana no se reduce al parecido visual.

Un retrato puede ser icónico porque conserva rasgos visibles de una persona y un mapa, porque preserva relaciones espaciales. Un diagrama matemático puede serlo porque sus relaciones internas permiten representar relaciones abstractas. Una onomatopeya puede tener una dimensión icónica por semejanza sonora.

La iconicidad se basa en una estructura compartida pertinente para la semiosis. Esto explica por qué una imagen extremadamente realista no es necesariamente mejor icono para toda tarea. Un plano esquemático del metro puede ser más útil que una fotografía aérea para representar conexiones entre estaciones. La iconicidad relevante depende de qué relaciones se preservan.

## Semejanza no es identidad

Un icono no necesita copiar todos los rasgos de su objeto. Si una imagen fuera idéntica al objeto en todos sus aspectos, dejaría de ser una representación manejable y sería simplemente otro caso del mismo objeto. La representación icónica selecciona. Un retrato en blanco y negro omite color, una caricatura exagera rasgos y un esquema anatómico elimina texturas y profundidad para resaltar relaciones. Un gráfico transforma cantidades en posiciones, alturas o áreas. Lo que se conserva debe ser pertinente para la interpretación.

Por eso la semejanza no puede definirse como una distancia física global. Dos cosas pueden compartir innumerables propiedades triviales. La relación icónica depende de propiedades seleccionadas dentro de una práctica.

Esta observación anticipa la crítica de Nelson Goodman (1968) a la semejanza como fundamento de la representación. Si cualquier par de objetos comparte alguna propiedad, cualquier cosa podría parecerse a cualquier otra. La teoría necesita especificar qué semejanza participa efectivamente en la semiosis.

## Imagen, diagrama y metáfora

Peirce distingue subtipos de iconos o, en una terminología más cuidadosa, *hypoicons*. Entre ellos aparecen imágenes, diagramas y metáforas. Una imagen representa mediante cualidades simples o semejanzas perceptivas y un retrato es el ejemplo intuitivo. Un diagrama representa sobre todo mediante relaciones entre sus partes. Un mapa, un gráfico o un esquema lógico pueden ser diagramáticos aunque no se parezcan visualmente a su objeto de manera superficial.

La metáfora establece un paralelismo entre relaciones o cualidades de dominios diferentes. En la formulación peirceana, la iconicidad puede intervenir en ese paralelismo. La clasificación es importante porque impide identificar iconicidad con fotografía. El caso más interesante de icono puede ser precisamente el diagrama, donde lo compartido es una estructura de relaciones.

## Diagramas y razonamiento

Peirce otorgó gran importancia a los diagramas porque permiten razonar experimentando sobre el signo mismo.

Considérese un triángulo dibujado. El dibujo particular tiene tamaño, color y orientación, pero el razonamiento geométrico no depende de todas esas propiedades y trabaja con relaciones como lados, ángulos e intersecciones. Podemos modificar el diagrama según reglas y observar consecuencias. El signo participa en el proceso mismo de descubrir la conclusión.

Los gráficos científicos cumplen una función comparable. Una nube de puntos puede hacer visible una asociación difícil de advertir en una tabla, una curva permite observar una inflexión y una red muestra conectividad. El razonamiento diagramático ilustra una tesis general de Peirce, para quien los signos, además de transportar contenidos, pueden ser instrumentos de inferencia.

## Iconicidad lingüística

Las lenguas se consideran sistemas predominantemente simbólicos porque las palabras dependen de hábitos y convenciones. Eso no excluye iconicidad. Las onomatopeyas son el caso más conocido, como *tic-tac*, *miau* o *zas*, aunque la semejanza nunca es perfecta y está filtrada por el sistema fonológico de cada lengua.

También existe iconicidad estructural. El orden de las expresiones puede reflejar el orden de los eventos, como en *llegó, abrió la puerta y entró*. Repetir una forma puede sugerir repetición o intensidad en algunas lenguas y construcciones. Estas relaciones conviven con la convencionalidad y una forma puede ser a la vez simbólica e icónica.

La iconicidad lingüística debe demostrarse con patrones y no inferirse de cualquier semejanza intuitiva.

## El índice

Un índice representa a su objeto mediante una conexión factual, existencial o de contigüidad efectiva. La causalidad es un caso importante. El humo puede ser índice de combustión porque está físicamente conectado con ella, una huella puede ser índice del organismo que la produjo y una cicatriz puede serlo de una lesión pasada.

Aun así, definir el índice como «signo causal» es demasiado estrecho. Un dedo que apunta funciona indicialmente porque establece una relación espacial y atencional con un objeto. Un pronombre demostrativo como *esto* puede funcionar indicialmente porque dirige la interpretación hacia una entidad del contexto. El núcleo es una relación de hecho que orienta al intérprete hacia el objeto.

## Segundidad e indicialidad

La indicialidad se relaciona con la categoría peirceana de segundidad. El índice confronta al intérprete con una existencia, una localización, una presencia o una conexión efectiva. Su modo de representar no se reduce a la cualidad ni a la ley general. Una huella exige algo que la haya producido, una veleta está afectada por el viento y un dedo establece una orientación espacial concreta.

Esta dimensión de existencia distingue al índice del icono puro. Un dibujo de humo puede parecerse al humo sin haber sido producido por ningún fuego. Es icónico. Una columna real de humo puede funcionar como índice de combustión porque existe una conexión física. La misma forma perceptiva puede participar, por tanto, en relaciones semióticas diferentes.

## Índices naturales y producidos deliberadamente

La indicialidad es independiente de la intención comunicativa. Una huella accidental puede ser índice, una fiebre puede funcionar como índice de un proceso biológico y una nube oscura, de condiciones meteorológicas.

También existen índices producidos deliberadamente. Un dedo que apunta, una flecha colocada en un cartel o una marca de «usted está aquí» orientan hacia objetos concretos. La intención cambia la práctica y deja intacta la naturaleza básica de la relación indicial.

Esta característica diferencia la semiótica de Peirce de las teorías que definen la comunicación mediante la intención del hablante. Un signo puede representar sin que nadie haya querido producirlo como mensaje.

## Deixis e indexicalidad

El lenguaje contiene expresiones cuyo referente depende sistemáticamente de la situación, como *yo*, *aquí*, *ahora* o *este*. La semántica y la pragmática contemporáneas hablan de indexicales y deícticos. La relación histórica con Peirce es real y las teorías actuales han desarrollado formalizaciones propias.

*Yo* no designa siempre a la misma persona. Su regla general indica al hablante del contexto. *Aquí* depende del lugar relevante y *ahora* depende del tiempo de emisión.

Estas expresiones son simbólicas porque pertenecen a una lengua y obedecen reglas generales. Al mismo tiempo, poseen una dimensión indicial porque esas reglas orientan hacia elementos concretos del contexto.

## El índice y la atención

Los índices también dirigen la atención. Un dedo que apunta hace que el objeto se vuelva saliente. Una flecha organiza una búsqueda. Un nombre propio o pronombre puede orientar al interlocutor hacia una entidad discursiva. Esta capacidad es importante en interfaces, señalética y conversación.

La indicialidad conecta el signo con una situación concreta. El símbolo establece reglas generales; el índice ancla esas reglas en casos particulares. Por eso muchos signos complejos necesitan ambos componentes. Una frase como *este medicamento* combina material simbólico con una referencia indicial al contexto.

## El símbolo

Un símbolo representa a su objeto en virtud de una ley, hábito, regla o convención general. Las palabras de una lengua son ejemplos prototípicos. La forma *perro* no necesita parecerse a los perros ni estar físicamente conectada con cada uno, porque los hablantes han adquirido un hábito que permite usar e interpretar esa secuencia de manera relativamente estable.

El término *convención* es útil, aunque puede ser demasiado voluntarista. Muchas convenciones lingüísticas no fueron creadas mediante un acuerdo explícito. La noción peirceana de hábito es más amplia. Una regularidad interpretativa puede estabilizarse históricamente sin una decisión fundacional. El símbolo pertenece, por tanto, a la terceridad, que es el dominio de la generalidad, la mediación y la regla.

## Símbolo y arbitrariedad

La relación entre símbolo peirceano y arbitrariedad saussureana es cercana, aunque los dos conceptos difieren. Saussure sostiene que el vínculo entre significante y significado lingüístico es arbitrario en el sentido de que no existe una conexión natural necesaria entre ambos. Peirce caracteriza el símbolo por la mediación de una regla o hábito. Las palabras son, en ambos marcos, casos paradigmáticos de convencionalidad.

Sin embargo, el signo saussureano es una unidad de dos caras dentro de un sistema lingüístico. El símbolo peirceano es una clase de relación entre signo y objeto dentro de una semiosis triádica. No debe proyectarse un concepto sobre el otro. Un símbolo puede contener, además, dimensiones icónicas e indiciales que la categoría saussureana no describe del mismo modo.

## La dependencia del símbolo respecto de ocurrencias

Una palabra es un tipo general y necesita ocurrencias concretas para aparecer en el mundo. La regla que hace que *perro* sea un símbolo es general. Cada pronunciación o inscripción es una ocurrencia particular.

Esta relación anticipa el texto «Qualisign, sinsign y legisign». En la primera tricotomía de 1903, Peirce distingue qualisign, sinsign y legisign. Un símbolo, por ser general, es siempre un legisign. Para funcionar en una situación concreta debe encarnarse en una réplica o token. La palabra escrita *perro* en esta página es una ocurrencia de un tipo lingüístico general. En ella se ve cómo las tricotomías se relacionan sin ser equivalentes.

## Símbolos nuevos

Un símbolo puede crearse deliberadamente, como una abreviatura técnica, o emerger gradualmente, como una palabra que adquiere un uso convencional. También puede institucionalizarse mediante leyes, protocolos o interfaces. En todos los casos necesita establecer un hábito interpretativo suficientemente estable. Un símbolo privado absolutamente irrepetible tendría dificultades para valer como regla general.

La convencionalización transforma ocurrencias en prácticas y este proceso conecta semiótica y cambio lingüístico. Una innovación puede comenzar como uso individual y convertirse en símbolo compartido si se difunde y estabiliza.

## Signos mixtos

Los signos reales suelen combinar modalidades.

Una fotografía de pasaporte es icónica por semejanza visual, indicial por su cadena de producción y simbólica por las reglas que determinan su uso institucional. Un mapa es icónico en sus relaciones espaciales y simbólico en colores, leyendas y convenciones. El punto «usted está aquí» añade indicialidad. Una palabra como *aquí* es simbólica por pertenecer al español e indicial porque su interpretación requiere localizar el contexto. Un emoji de corazón es icónico en alguna medida por su forma reconocible y simbólico porque ha adquirido convenciones sociales. Clasificar estos objetos como «puramente» iconos, índices o símbolos empobrece el análisis. La pregunta debe localizar qué dimensión explica cada aspecto de la significación.

## La fotografía como caso clásico

La fotografía ha generado debates importantes en teoría del signo. Tiene una dimensión icónica porque se parece a aquello que muestra. También posee una dimensión indicial porque la imagen se produce mediante una cadena física de luz proveniente de la escena hacia un dispositivo de registro. En fotografía digital, el proceso incluye sensores, codificación y procesamiento. La conexión física persiste aunque se vuelve técnicamente mediada. La imagen puede además ser manipulada.

La indicialidad nunca garantizó infalibilidad. Una fotografía puede estar mal fechada, recortada o alterada. Su uso como evidencia depende de convenciones, metadatos, cadena de custodia y contexto. Allí interviene la simbolicidad institucional. La teoría peirceana permite describir estas capas sin decidir que la fotografía pertenece a una sola clase.

## Imágenes generadas por inteligencia artificial

Las imágenes generadas por IA dan actualidad a esta discusión. Una imagen sintética puede ser altamente icónica y representar a una persona o un lugar mediante semejanza visual. Puede carecer, en cambio, de la conexión indicial que tendría una fotografía tomada de una escena real particular. Si se genera la imagen de «un castillo bajo la lluvia», no existe necesariamente un castillo concreto cuya luz haya producido la imagen.

Esto muestra que semejanza y evidencia son propiedades diferentes. Una imagen puede parecer realista sin ser índice de un acontecimiento real. Cuando una imagen sintética se usa en un documento, su estatuto simbólico e institucional debe hacerse explícito para evitar que la iconicidad sea confundida con indicialidad probatoria.

## Mapas y modelos

Los mapas muestran otro tipo de iconicidad. Un mapa del metro puede distorsionar distancias y ángulos mientras conserva conexiones. Su iconicidad es diagramática. Las líneas y colores son convencionales, por lo que también hay simbolicidad. Una marca de posición actual puede ser indicial. La eficacia del mapa depende precisamente de la combinación.

Un modelo científico opera de manera comparable. Conserva relaciones seleccionadas y utiliza símbolos matemáticos o gráficos convencionales. La teoría peirceana permite preguntar qué parte del modelo representa icónicamente, qué relaciones dependen de datos conectados indicialmente con el mundo y qué partes son simbólicas. Esta descomposición es más informativa que llamar al modelo «representación» sin especificar cómo representa.

## Señales médicas

La medicina utiliza los tres modos. Una imagen radiológica posee propiedades icónicas porque conserva relaciones espaciales del cuerpo. También tiene una cadena indicial de producción física. Una fiebre puede funcionar indicialmente respecto de procesos fisiológicos, aunque no indique una causa única. Un diagnóstico escrito es simbólico porque depende de terminología y normas profesionales. Un diagrama anatómico es icónico y simbólico.

La distinción ayuda a evitar un error clínico, el de tomar un índice por una causa identificada. La fiebre indica que ocurre algo en un sistema biológico bajo determinadas condiciones, pero múltiples objetos dinámicos pueden producirla. La inferencia diagnóstica requiere signos adicionales.

## Síntomas e índices

El término *síntoma* pertenece al vocabulario médico y no debe convertirse mecánicamente en «índice peirceano». Un síntoma reportado por el paciente llega al clínico mediante lenguaje simbólico. La experiencia subyacente puede estar conectada con procesos fisiológicos o psicológicos.

La frase *me falta el aire* es un símbolo lingüístico que representa una experiencia. Esa experiencia puede funcionar como indicio clínico de diferentes condiciones. Los niveles deben mantenerse separados. La semiótica ayuda precisamente a evitar la confusión entre la experiencia, su expresión y la inferencia profesional.

## Evidencia científica e indicialidad

Los datos empíricos tienen a menudo una dimensión indicial porque resultan de interacciones físicas con los fenómenos medidos. Un sensor registra temperatura porque cambia en respuesta a condiciones físicas, un telescopio recibe radiación y un secuenciador produce datos mediante interacción con una muestra. El dato final, de todos modos, está mediado por calibración, transformación y convenciones.

No existe un «índice puro» que entregue el objeto sin interpretación. La indicialidad establece una conexión de hecho. La teoría y el símbolo permiten comprender qué significa esa conexión.

## Diagramas clínicos y temporales

Una línea temporal de síntomas es un icono diagramático. No se parece visualmente a la experiencia de un paciente, pero preserva relaciones de antes y después, duración y solapamiento. Los nombres de medicamentos y síntomas son símbolos. Las fechas y eventos concretos anclan la representación de manera indicial respecto de la historia documentada.

Una buena figura clínica combina estos recursos para hacer visible una estructura temporal y usa la iconicidad como instrumento analítico.

## Publicidad y semiótica cultural

Una publicidad puede usar una imagen icónica de un producto, índices de autenticidad y símbolos culturales. Una fotografía de un viñedo puede parecer evidencia de origen. Un sello «orgánico» depende de normas y un color puede adquirir valor simbólico dentro de una categoría comercial.

El análisis debe preguntar qué relación sostiene cada inferencia. Una imagen de naturaleza no demuestra que el producto sea natural. La iconicidad visual puede producir un interpretante que excede la evidencia indicial disponible.

## Iconicidad y gráficos científicos

Los gráficos aprovechan relaciones icónicas. En un gráfico de barras, una barra más alta representa una cantidad mayor mediante una relación espacial. La convención de los ejes y escalas es simbólica. Los puntos proceden de mediciones y pueden conservar una dimensión indicial respecto de datos observados. Manipular el eje vertical puede mantener valores correctos y aun así distorsionar visualmente las diferencias.

La lectura rigurosa exige distinguir entre la iconicidad del diseño, la indicialidad de los datos y la simbolicidad de las convenciones.

## Índices digitales

En sistemas digitales aparecen nuevos tipos de indicialidad. La geolocalización puede vincular un punto del mapa con coordenadas obtenidas por sensores. Un registro horario se conecta con un evento del sistema y un enlace puede dirigir hacia un recurso concreto.

La palabra *índice* debe usarse con cuidado, porque en informática *index* tiene sentidos técnicos distintos. La indicialidad peirceana se refiere a una conexión factual con el objeto. Un contador de «en línea» puede ser índice de actividad si se actualiza mediante eventos reales. Si el sistema simula presencia, la relación cambia. La interfaz puede parecer indicial sin estar conectada del modo que el usuario supone.

## Inteligencia artificial y símbolos

Los modelos de lenguaje procesan secuencias simbólicas convencionales, pero sus representaciones internas no son simplemente símbolos peirceanos en el sentido clásico. Los tokens de un modelo, que no deben confundirse con las réplicas peirceanas, son unidades computacionales cuya función depende de reglas de tokenización y de patrones aprendidos. Cuando un modelo produce una palabra, la salida funciona simbólicamente para el usuario porque pertenece a una lengua.

La cuestión de si las representaciones internas tienen objetos propios y hábitos interpretativos es distinta. No debe inferirse una teoría filosófica del sistema a partir de la categoría de la salida. La semiótica describe relaciones de representación; la arquitectura computacional requiere análisis mecanístico.

## El problema de la pureza

Peirce llegó a considerar difícil encontrar iconos o índices absolutamente puros. Un icono efectivo debe entrar en una semiosis y suele depender de hábitos para que ciertas semejanzas sean reconocidas como pertinentes. Un índice requiere alguna capacidad interpretativa general para ser tomado como conexión con un objeto. Los signos concretos, por tanto, suelen mezclar dimensiones. La pureza es una abstracción analítica.

Esta cautela importa porque la tricotomía sirve para distinguir relaciones que pueden coexistir y resulta inadecuada para etiquetar objetos una vez y para siempre.

## Primeridad, segundidad y terceridad en la tríada

La relación entre icono, índice y símbolo tiene un fundamento categorial, ya que cada término corresponde predominantemente a una de las categorías fenomenológicas de Peirce.

El icono se relaciona con la primeridad porque representa mediante una cualidad o estructura que el signo posee con independencia de una conexión factual particular con el objeto. Un esquema conserva relaciones que pueden contemplarse como posibilidades.

El índice se vincula con la segundidad porque depende de una conexión efectiva, de un hecho, una reacción o una localización concreta. La huella obliga a mirar hacia un acontecimiento que la produjo. El dedo que apunta establece una relación espacial actual. El símbolo se asocia con la terceridad porque representa mediante una regla, hábito o ley general que media entre ocurrencias y objetos.

Esta correspondencia admite que un icono real participe de la segundidad y de la terceridad. Para que un dibujo funcione efectivamente como signo debe existir como ocurrencia y ser interpretado dentro de alguna práctica. La clasificación identifica el principio dominante de la relación con el objeto, sin postular una sustancia metafísicamente pura.

La relación categorial ayuda además a entender por qué los tres modos pueden acumularse. La terceridad puede incorporar relaciones de segundidad y primeridad. Un símbolo lingüístico se realiza en una ocurrencia física con cualidades perceptivas. Una señal convencional puede conservar iconicidad y, al mismo tiempo, anclarse indicialmente en una situación.

## Iconicidad no significa transparencia

Existe una tentación intuitiva de pensar que los iconos son fáciles de interpretar porque «se parecen» a sus objetos, mientras los símbolos necesitan aprendizaje. La oposición es demasiado simple.

Una radiografía se parece, en cierto sentido, a estructuras internas, pero resulta ilegible para una persona sin entrenamiento. Un mapa topográfico conserva relaciones espaciales y exige conocer leyendas y convenciones. Un diagrama químico es altamente icónico en sentido estructural y puede ser opaco para quien no domina la disciplina.

La semejanza tampoco selecciona por sí sola qué aspecto debe atenderse. Una fotografía contiene innumerables relaciones visuales. El intérprete necesita saber qué propiedades son relevantes para la tarea.

La iconicidad reduce ciertas cargas de aprendizaje, aunque la convencionalidad persiste. Los sistemas visuales combinan correspondencias estructurales con reglas aprendidas. Este punto resulta importante en divulgación científica. Una figura «intuitiva» puede parecer autoexplicativa para quien la diseñó y ser ambigua para el lector. La iconicidad facilita la interpretación solo cuando las relaciones pertinentes son perceptibles y el código complementario es conocido.

## Indicialidad no significa certeza

La conexión factual del índice tampoco garantiza una conclusión única. El humo puede estar conectado con combustión sin indicar un incendio peligroso. Una huella puede haber sido producida por un animal sin permitir identificar la especie. Un biomarcador puede correlacionarse con un proceso sin ser específico de una enfermedad.

La indicialidad establece una relación de hecho. La inferencia que se construye sobre ella necesita conocimiento adicional. En investigación científica, esta diferencia separa la medición de la interpretación causal. Un sensor puede estar físicamente conectado con un fenómeno y producir un dato real sin que de ahí se siga automáticamente una explicación. El índice restringe el espacio de hipótesis, aunque no las resuelve todas. Esta cautela es especialmente útil en medicina y en ciencias forenses, donde un indicio material puede parecer más concluyente de lo que realmente es.

## Simbolicidad no significa arbitrariedad absoluta

El símbolo depende de hábito o convención, aunque su forma no es por ello completamente indiferente. Las convenciones se desarrollan sobre materiales perceptivos, historias previas y analogías. Una palabra puede conservar trazas de iconicidad, una señal reglamentaria puede diseñarse para ser perceptivamente saliente y un término científico puede heredar metáforas que influyen en su comprensión.

La arbitrariedad lingüística significa ausencia de una conexión natural necesaria entre una forma y su contenido, pero es compatible con cierta motivación histórica o funcional. Peirce permite describir precisamente esa mezcla. Un signo puede ser simbólico en su principio general de interpretación y mantener componentes icónicos o indiciales.

## Un procedimiento de análisis

Ante un signo concreto pueden formularse tres grupos de preguntas. Respecto de la iconicidad, se pregunta qué cualidades o relaciones del signo corresponden con propiedades del objeto, qué semejanza es pertinente y para qué tarea. Respecto de la indicialidad, la pregunta es qué conexión factual vincula el signo con el objeto y si esa conexión es causal, espacial, temporal, deíctica o de otro tipo. Respecto de la simbolicidad, hay que identificar el hábito, regla o convención que permite interpretar la relación. Luego debe preguntarse si una dimensión domina o si las tres cooperan. El análisis debe apoyarse en evidencia sobre la práctica, porque las asociaciones libres no bastan.

## Lo que la tríada no explica por sí sola

Icono, índice y símbolo describen la relación signo-objeto. No explican por sí solos la materialidad particular del signo ni la forma lógica del interpretante. Dos signos pueden ser indiciales y diferir porque uno es una ocurrencia individual y otro una regla general. Esa pregunta pertenece a la tricotomía qualisign–sinsign–legisign. Dos símbolos pueden diferir porque uno es un término, otro una proposición y otro un argumento. Esa pregunta pertenece a la tricotomía rheme–dicent–argumento. La teoría completa requiere cruzar dimensiones.

El texto «Qualisign, sinsign y legisign» estudia ahora el signo considerado respecto de su propio modo de ser, que puede ser cualidad, ocurrencia individual o tipo general.

## Referencias

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