# Capítulo 73. Polisemia sistemática y subespecificación léxica

## Una palabra con varios sentidos relacionados

*El libro pesa casi un kilo*, *El libro es fascinante*, *El libro está agotado* y *El libro fue traducido al francés* relacionan la misma forma con entidades o propiedades diferentes. En la primera oración importa el objeto físico y en la segunda, sobre todo el contenido. En la tercera está en juego una edición o un producto comercial, mientras que en la cuarta se traduce el contenido lingüístico y no cada ejemplar material. Una primera solución consistiría en asignar a *libro* varias entradas léxicas, una para el objeto físico, otra para el contenido informacional y otra para la publicación. La estrategia plantea de inmediato la pregunta de si hay que multiplicar las entradas cada vez que una palabra cambia de perspectiva. El problema crece porque el mismo patrón aparece con *novela*, *manual*, *revista*, *periódico* y muchos otros nombres.

Esta regularidad es el dominio de la polisemia sistemática, llamada también regular o lógica en diferentes tradiciones. Apresjan (1974) formuló una caracterización clásica, según la cual la polisemia de una palabra es regular cuando la misma relación entre sentidos se reproduce en otras palabras de la lengua. El contraste pertinente opone, por tanto, los sentidos relacionados de manera idiosincrática a los patrones productivos que se extienden a clases léxicas. Falkum y Vicente (2015) revisan las perspectivas actuales sobre el problema.

La cuestión de este capítulo es arquitectónica y consiste en determinar qué contiene la entrada léxica de una palabra que admite varias interpretaciones relacionadas. Las alternativas principales son varios sentidos almacenados, una representación subespecificada, reglas léxicas que generan extensiones, tipos complejos capaces de sostener a la vez varias facetas y procesos pragmáticos que transfieren o completan el significado. Estas opciones hacen predicciones diferentes sobre la productividad, la composición, la adquisición, el procesamiento y la variación translingüística.

## Homonimia, polisemia y subespecificación

Antes de comparar teorías hay que separar tres fenómenos. En la homonimia, dos unidades léxicas independientes, por su historia o por su significado, comparten una forma, como en *El banco cerró a las cinco* y *Nos sentamos en un banco*. La institución financiera y el asiento mantienen una relación semántica demasiado débil para tratarlos, en el análisis sincrónico ordinario, como dos perspectivas de un mismo concepto, de modo que corresponden a dos entradas distintas. En la polisemia, una misma unidad léxica presenta sentidos diferentes pero relacionados. En *El periódico despidió a tres periodistas*, *periódico* designa una organización. En *El periódico está sobre la mesa* designa un objeto físico o un ejemplar. Una estructura institucional y productiva conecta ambas interpretaciones.

En la subespecificación, una entrada léxica es lo bastante general para que el contexto determine una lectura más específica sin que el léxico almacene sentidos independientes. El lexema aporta una representación general que el contexto especializa. La dificultad es que las tres arquitecturas producen interpretaciones superficialmente parecidas. La tarea teórica consiste en buscar diagnósticos que indiquen cuándo hay entradas separadas, sentidos relacionados o una misma representación subespecificada.

## La polisemia regular de Apresjan

En la formulación de Apresjan (1974), la polisemia de una palabra A con los sentidos *a*i y *a*j es regular si existe otra palabra B cuyos sentidos *b*i y *b*j se relacionan del mismo modo. *Pollo* y *conejo* designan tanto el animal como su carne, según el patrón que va del animal a su carne. Otros patrones frecuentes llevan del contenedor al contenido, como en *Bebió una botella*, donde se ingiere el contenido y no el vidrio, del autor a la obra, como en *Estoy leyendo a Borges*, o de la institución a las personas que actúan en su nombre, como en *La universidad anunció nuevas medidas*. La regularidad plantea un problema a un léxico entendido como lista. Si la relación se repite sistemáticamente, almacenar por separado cada sentido de cada palabra pierde una generalización.

## Irregularidad y lexicalización

No toda polisemia es regular. El verbo inglés *run* aparece en usos como *run a race*, *run a company*, *run a program* o *water runs*, cuyas relaciones no forman una única regla léxica productiva. Una palabra puede acumular sentidos históricamente relacionados y exigir, aun así, un aprendizaje léxico individual. La polisemia regular se opone así a la idiosincrática, aunque la frontera no es absoluta. Un patrón inicialmente creativo puede convencionalizarse. Una extensión productiva puede desarrollarse con unas palabras y bloquearse con otras.

Por eso Copestake y Briscoe (1995) hablan de polisemia semiproductiva. Distinguen los casos en que una entrada subespecificada se especializa contextualmente de aquellos en que una regla léxica relaciona sentidos distintos. La noción de semiproductividad evita la imagen binaria que opone una regla total a una lista total. El léxico puede contener regularidades con excepciones, restricciones y grados de convencionalización.

## El problema del almacenamiento

*La universidad fue fundada en 1888*, *La universidad está al otro lado del río* y *La universidad decidió modificar el reglamento* corresponden, de manera aproximada, a la institución, al edificio o campus y a sus autoridades. Una teoría enumerativa almacena tres entradas, *universidad*1, *universidad*2 y *universidad*3. Su ventaja es la simplicidad local, porque cada contexto selecciona una entrada. Su desventaja es la redundancia, ya que los mismos patrones aparecen con *hospital*, *colegio*, *ministerio*, *tribunal* o *empresa*. Si cada institución tuviera sentidos independientes de institución, edificio y personal, el léxico repetiría la misma estructura muchas veces.

Aparecen también usos nuevos que se comprenden de inmediato. Esto sugiere que los hablantes pueden generar o inferir ciertas extensiones sin recuperarlas todas desde una lista fija. Probablemente existen tanto el almacenamiento como la inferencia. Lo que hay que determinar es cómo se reparte el trabajo entre ambos.

## Reglas léxicas

Una solución consiste en postular reglas léxicas, como la que lleva de una institución a su edificio o de un animal a su carne. Una regla puede relacionar dos sentidos convencionales sin almacenarlos de manera totalmente independiente. Copestake y Briscoe (1995) proponen formalizar algunas extensiones mediante reglas léxicas capaces de aplicarse tanto a sentidos ya convencionalizados como a usos novedosos. La ventaja es la productividad. Si una comunidad conociera una especie comestible llamada *naru*, podría decir *Comimos naru* sin que el léxico hubiera almacenado antes el sentido de carne de naru.

Una regla demasiado general sobregenera, sin embargo. No todo nombre de animal designa con naturalidad su carne en todas las lenguas. En inglés, la existencia de *pork* bloquea el uso de *pig* para la carne, un fenómeno de bloqueo que Copestake y Briscoe incorporan a su análisis. La regla necesita, por tanto, restricciones léxicas, culturales y pragmáticas. La tensión entre productividad y bloqueo es uno de los problemas principales de la polisemia regular.

## Polisemia construccional y subespecificación

Copestake y Briscoe (1995) distinguen la extensión de sentido (*sense extension*) de la polisemia construccional (*constructional polysemy*). En la primera, una regla relaciona sentidos. En la segunda, una entrada relativamente general se especializa por la construcción. La entrada léxica contiene un parámetro que queda inicialmente subespecificado y cuyo valor restringe la composición. Un nombre puede denotar una entidad con varias dimensiones pertinentes, de las que el predicado selecciona una. En *El libro pesa un kilo*, *pesar* selecciona una entidad física, mientras que en *El libro contiene una teoría novedosa*, *contener una teoría* favorece una interpretación informacional.

La hipótesis de la subespecificación evita duplicar entradas si ambas lecturas pueden derivarse composicionalmente de una representación común. Surge, sin embargo, la pregunta de qué información debe contener esa representación para permitir exactamente las especializaciones correctas. Una entrada demasiado vaga carece de poder predictivo, mientras que una demasiado rica vuelve a parecer una lista de sentidos disfrazada.

## El léxico generativo y la multiplicidad del significado

Pustejovsky (1991, 1995) propuso el léxico generativo para explicar la multiplicidad sistemática del significado léxico. Según esta teoría, el léxico no enumera todos los sentidos posibles de una palabra. Contiene una representación estructurada y mecanismos generativos que producen las interpretaciones en la composición. La entrada léxica incluye una estructura argumental, una estructura eventiva, un tipo semántico y la estructura de qualia presentada en el capítulo 70. En *libro*, el quale formal caracteriza un objeto a la vez físico e informacional, el télico corresponde a la lectura y el agentivo a la escritura o la publicación.

Estas dimensiones explican por qué *Ana disfrutó el libro* se interpreta como que disfrutó leyéndolo y por qué *Ana empezó el libro* significa que empezó a leerlo o, en un contexto de autoría, que empezó a escribirlo. El significado surge de la interacción entre la estructura léxica y el contexto.

## Tipos complejos

Uno de los recursos más conocidos del léxico generativo es el tipo complejo o tipo punto (*dot type*). Un nombre como *libro* combina el tipo de los objetos físicos y el de los contenidos informacionales en una estructura FÍSICO • INFORMACIÓN. Según esta idea, *libro* designa una entidad léxicamente compleja con dos facetas accesibles, sin que existan necesariamente dos objetos independientes, uno físico y otro informacional. Esto explica *El libro pesa un kilo y es fascinante*. La primera predicación selecciona la faceta física y la segunda, la informacional. La conjunción es natural porque ambas acceden a facetas relacionadas de una misma expresión. El fenómeno se llama copredicación y es uno de los diagnósticos principales de las teorías de la polisemia inherente.

## Copredicación

En *El periódico está sobre la mesa y despidió a tres periodistas* se combinan la lectura de objeto y la de organización. La aceptabilidad varía según el nombre, el contexto y la distancia entre los predicados. En *La universidad está junto al río y decidió aumentar las becas*, *estar junto al río* se predica del campus o del edificio, mientras que *decidir* requiere una institución o sus agentes. La posibilidad de combinar ambas lecturas sin repetir el nombre es un desafío para una teoría que se limite a seleccionar una entrada homónima en cada uso. Si *universidad*1 y *universidad*2 fueran lexemas completamente independientes, un solo sujeto no podría satisfacer ambos predicados.

Los tipos complejos resuelven el problema al permitir que la expresión dé acceso a distintas facetas de una entidad conceptual estructurada. No toda copredicación es igualmente aceptable, sin embargo. Sus restricciones son una prueba exigente para las teorías de tipos complejos.

## Copredicación e identidad ontológica

Que *El libro es pesado y controvertido* admita una predicación física y otra informacional no demuestra que el objeto material y el contenido sean literalmente una sola entidad en la ontología. Un ejemplar físico puede destruirse sin que se destruya la obra. El contenido puede, a su vez, traducirse sin que se traduzca materialmente el papel. La unidad léxica es, por tanto, distinta de la identidad metafísica. Una teoría semántica puede representar un objeto complejo porque esa estructura explica el comportamiento lingüístico, mientras que la metafísica de las obras, los ejemplares, los tipos y las instancias es otro problema. La separación tiene especial interés en semántica léxica, donde las notaciones de tipos pueden parecer más comprometidas ontológicamente de lo que están.

## Metonimia léxica y transferencia

Nunberg (1995) analiza muchas extensiones como transferencias de significado (*transfers of meaning*). En un restaurante, *El jamón y queso de la mesa siete quiere pagar* puede referirse al cliente que pidió ese plato. La interpretación depende de una correspondencia funcional entre el pedido y el cliente. No es plausible que el sustantivo tenga almacenado el sentido de persona que pidió jamón y queso. La transferencia se construye pragmáticamente.

En otro ejemplo clásico de Nunberg, *Estoy estacionado atrás*, la persona no está estacionada como un vehículo. La propiedad de estar estacionado atrás se transfiere desde el vehículo asociado hacia su propietario o conductor. Nunberg exige que la relación sea funcionalmente pertinente y notable en el contexto. Estos ejemplos muestran que no toda multiplicidad de lecturas debe convertirse en polisemia léxica, porque algunas extensiones surgen en la interfaz entre la semántica y la pragmática.

## Polisemia léxica y transferencia pragmática

*Leí a Borges* y *El sándwich de jamón pidió la cuenta* usan una expresión para acceder a algo relacionado, aunque difieren en su grado de convencionalización. El patrón que va del autor a la obra está muy convencionalizado, como muestran *leer a Borges*, *escuchar a Mozart* o *estudiar a Freud*. Su interpretación requiere poco contexto especial. *El sándwich de jamón* como designación de un cliente depende, en cambio, de un escenario concreto. Cabe imaginar un continuo que va de la innovación contextual al uso recurrente, de este a la convencionalización y de ella al sentido léxico. No existe necesariamente una frontera discreta y universal entre la pragmática y el léxico. La investigación debe estudiar la productividad, la frecuencia, la dependencia contextual y el comportamiento composicional de cada extensión.

## Animal y carne en distintas lenguas

El patrón que lleva del animal a su carne es un ejemplo clásico de polisemia regular. En español, *pollo*, *conejo* o *cordero* designan al animal y, en contextos apropiados, su carne. Las lenguas no lexicalizan siempre las mismas extensiones, sin embargo. El inglés distingue *cow* de *beef* y *pig* de *pork*, mientras que usa *chicken* para el animal y para la carne. Srinivasan y Rabagliati (2015) examinaron si veintisiete patrones de polisemia del inglés aparecían en otras catorce lenguas. Encontraron casi todos los tipos de relación en todas ellas, junto con variación en las palabras concretas que realizan cada extensión.

Los resultados favorecen una arquitectura mixta, que los autores llaman de convenciones restringidas por conceptos. Las relaciones entre conceptos determinan qué extensiones son fáciles o naturales, mientras que cada lengua convencionaliza un subconjunto específico. La evidencia contradice tanto un lexicalismo completamente arbitrario como una teoría en la que toda extensión se deriva automáticamente de estructuras universales.

## Contenedor por contenido

Otro patrón frecuente lleva del contenedor al contenido. En *Bebió tres vasos* nadie ingiere los recipientes. La interpretación natural es que bebió el contenido de tres vasos. El patrón tiene límites. *Bebió tres piscinas* puede interpretarse hiperbólicamente, aunque no corresponde a la misma extensión convencional. La clase de contenedor, el tipo de evento y el conocimiento pragmático restringen la transferencia. El numeral puede producir, además, una interpretación de cantidad, porque *tres vasos* puede significar tres porciones equivalentes a la capacidad de un vaso. La polisemia interactúa así con la medición, la metonimia y la coerción. Una regla léxica útil debe explicar por qué ciertos casos se admiten y otros son marcados.

## Obra, ejemplar y contenido

Los nombres de publicaciones son un dominio especialmente rico. *La novela pesa 600 gramos*, *La novela es triste*, *La novela tiene 400 páginas*, *La novela fue prohibida durante años* y *La novela está agotada* permiten distinguir al menos el ejemplar físico, la obra informacional, la edición, el producto comercial y el tipo de publicación. La pregunta es si el léxico debe almacenar cinco sentidos. Una teoría de tipos complejos intenta reducir esa proliferación mediante relaciones estructuradas, aunque tampoco cabe suponer que todas las lecturas derivan libremente de un único tipo. *Tener 400 páginas* puede depender de una edición y no de una obra abstracta, de modo que la granularidad importa. El término *libro* da acceso a una red de entidades relacionadas en la que distintos predicados seleccionan regiones distintas. La teoría debe explicar a la vez la flexibilidad y las restricciones.

## Tipos, coerción y contexto en Asher

Asher (2011) desarrolla una teoría del significado léxico en contexto en la que los tipos semánticos y las coerciones se modelan mediante una arquitectura formal rica. Critica la idea de que la estructura de qualia de una palabra baste para predecir todas las coerciones. *Sheila disfrutó su nuevo libro* significa habitualmente que disfrutó leyéndolo. Si Sheila es la autora, puede significar que disfrutó escribiéndolo. Con una cabra como sujeto, la lectura natural sería que disfrutó comiéndoselo. El sustantivo *libro* no contiene una lista de todos esos eventos, porque es el discurso el que restringe la coerción.

Esto muestra una limitación de las teorías léxicas excesivamente generativas, ya que el conocimiento contextual puede imponerse sobre las inferencias que una estructura léxica pone a disposición. Una teoría madura necesita representar la cooperación entre el contenido léxico y el contexto discursivo, sin convertir a uno de ellos en explicación residual del otro.

## Coerción y polisemia

La polisemia concierne a la multiplicidad de sentidos o facetas de una expresión. La coerción ocurre cuando la composición exige ajustar el tipo semántico de una expresión. En *Ana comenzó el libro*, *comenzar* selecciona un evento y *libro* denota un objeto, de modo que aparece un conflicto de tipos. La interpretación introduce un evento asociado, como leer o escribir el libro. La coerción resuelve así la incompatibilidad. *El libro pesa un kilo* no necesita, en cambio, coerción si la entrada de *libro* ya tiene una faceta física. La polisemia y la coerción son, por tanto, fenómenos distintos que interactúan. El capítulo 75 estudia este mecanismo con más detalle.

## Diagnósticos para distinguir sentidos

No existe una prueba perfecta para decidir cuántos sentidos tiene una palabra, aunque varios diagnósticos ayudan. Cruse (1986) sistematizó muchos de ellos. Si dos usos presentan condiciones de verdad claramente distintas, hay evidencia de multiplicidad. Si dos predicados que seleccionan tipos distintos pueden aplicarse conjuntamente, como en *El libro es pesado y fascinante*, puede haber una estructura compleja compartida. Una combinación puede resultar extraña cuando una misma palabra debe sostener a la vez sentidos demasiado separados, como en *?El banco cerró a las cinco y estaba mojado por la lluvia*. Esa anomalía, el zeugma, sugiere homonimia o incompatibilidad de sentidos, aunque el juicio depende del contexto.

Ciertos pares de sentidos se combinan con mayor o menor facilidad. Cruse llamó antagonismo a la resistencia de dos lecturas a coexistir. Las diferencias de copredicación son evidencia sobre la estructura del léxico. Si la misma alternancia aparece con muchas palabras nuevas, una regla o una estructura general gana plausibilidad. Si una lectura solo surge en un escenario muy específico, puede tratarse mejor como transferencia pragmática. Ningún diagnóstico aislado decide la arquitectura. La evidencia debe converger.

## Los límites del zeugma como prueba

El zeugma aparece cuando una expresión parece obligada a sostener a la vez interpretaciones incompatibles. En el ejemplo humorístico *Perdió las llaves y la paciencia*, el verbo *perder* participa en dos construcciones semánticas relacionadas pero distintas. El efecto retórico surge del cruce. Podría pensarse que todo zeugma revela dos sentidos, aunque la inferencia es demasiado fuerte. La extrañeza puede depender de la distancia conceptual, de las expectativas discursivas, de la frecuencia, de la estructura sintáctica o de las convenciones del género. Algunas polisemias permiten, además, la copredicación sin zeugma. La aceptabilidad es gradual y sensible al contexto, de modo que los juicios de zeugma son evidencia y no una prueba metafísica de cuántas entradas contiene el léxico.

## La subespecificación como estrategia formal

Una representación subespecificada intenta retrasar las decisiones interpretativas. Supongamos que *libro* tiene un tipo que no selecciona de entrada ni la faceta física ni la informacional. Al combinarse con *pesar*, la selección de tipos determina la faceta física, mientras que con *ser fascinante* se favorece la informacional. La ventaja es evitar una ambigüedad léxica masiva. La desventaja es que la teoría debe explicar qué estructura contiene ese tipo. Si la etiqueta solo significa que la palabra puede interpretarse como física o como informacional, la subespecificación no explica mucho. Una representación útil debe permitir derivar las lecturas, las incompatibilidades, la copredicación y las restricciones de composición. La subespecificación es una estrategia formal que exige precisión y no autoriza a dejar el significado indefinido.

## Polisemia y representación mental

Los datos lingüísticos muestran que una forma tiene interpretaciones relacionadas, aunque no determinan de manera única cómo se almacenan en la mente. Las posibilidades incluyen entradas separadas, un núcleo común con reglas de extensión, una representación subespecificada, un tipo complejo o una red de ejemplares contextuales sin una entrada abstracta única. Los experimentos psicolingüísticos estudian la activación, el *priming*, los tiempos de reconocimiento y la resolución contextual para discriminar estas alternativas. Klein y Murphy (2001) observaron, por ejemplo, que los sentidos de palabras polisémicas como el inglés *paper* se comportan en tareas de juicio de sentido de un modo más parecido a los homónimos de lo que predice una representación única.

Incluso un patrón de procesamiento puede admitir más de una explicación representacional. Un dato conductual restringe la teoría, aunque no identifica una arquitectura mental única.

## Polisemia y adquisición

La regularidad de las extensiones puede ayudar a aprender palabras. Si un niño aprende que los nombres de animales se extienden a su carne, una palabra nueva podría adquirir esa interpretación con más facilidad. Srinivasan y Rabagliati (2015) proponen que los patrones de polisemia surgen de la interacción entre la estructura conceptual y la convención lingüística. Sostienen, además, que esa estructura facilita a los niños el aprendizaje del léxico. La repetición translingüística de ciertos patrones sugiere que algunas relaciones conceptuales están especialmente disponibles. La variación entre lenguas muestra, sin embargo, que esa disponibilidad no determina por completo el léxico. La combinación de sesgos conceptuales y convenciones lingüísticas explica a la vez la regularidad, el aprendizaje, la productividad y las diferencias entre lenguas.

## Institución y edificio en un ejemplo clínico

En la frase de un paciente «El hospital decidió que me quedara internado», *hospital* no designa el edificio. La interpretación natural lo trata como la institución o el personal autorizado. Una lectura literalista que preguntara cómo puede decidir un edificio ignoraría una metonimia institucional ordinaria. Tampoco debe convertirse *hospital* en *psiquiatra tratante*, porque la expresión no identifica quién tomó la decisión. Pudo haber sido un médico, un equipo, una comisión o una norma institucional. La polisemia y la metonimia permiten comprender la expresión sin inventar el agente específico. Resolver una interpretación es distinto de rellenar información ausente. La semántica puede establecer la clase del referente sin determinar su identidad concreta.

## Escritura científica y desplazamientos de sentido

En *El estudio encontró una asociación*, *El estudio concluye que la intervención es eficaz* o *La literatura demuestra que…*, las palabras *estudio* y *literatura* se desplazan entre varios sentidos. *Estudio* puede designar la investigación como proceso, el diseño, el artículo, el conjunto de datos o los autores. *Literatura* puede designar los textos, el conjunto de publicaciones, la evidencia acumulada o la comunidad de investigación. Estas extensiones son normales, aunque pueden ocultar atribuciones. *El estudio concluye* suele significar que los autores concluyen algo en el artículo.

Una redacción antropomórfica o metonímica no es necesariamente incorrecta. El problema aparece cuando oscurece quién realizó una inferencia. En las afirmaciones controvertidas es preferible descomprimir la metonimia y escribir que los autores interpretaron los resultados como evidencia de algo. La formulación separa los datos de la interpretación de los autores. La precisión léxica protege así la arquitectura epistémica del texto.

## Inteligencia artificial y desambiguación léxica

Los sistemas de procesamiento lingüístico resuelven la polisemia de manera continua. Una representación contextual moderna puede asignar a *banco* vectores diferentes en *banco financiero* y en *banco de plaza*. Esto demuestra sensibilidad contextual. No demuestra, sin embargo, que el modelo tenga entradas léxicas discretas equivalentes a las de una teoría lingüística, porque una red puede distribuir la información en representaciones continuas. Un sistema simbólico puede usar, a la inversa, inventarios de sentidos y reglas léxicas. Ambos pueden resolver correctamente una tarea de desambiguación. El éxito en la desambiguación no revela, por tanto, la arquitectura léxica humana. La lingüística computacional compara qué representaciones son útiles en la práctica, mientras que la psicolingüística investiga qué mecanismos humanos producen la conducta. Los dos problemas pueden informarse mutuamente sin confundirse.

## Las facetas de *periódico*

*El periódico pesa 300 gramos*, *El periódico publicó la noticia*, *El periódico fue fundado en 1920* y *El periódico es difícil de leer* activan facetas distintas. La primera oración selecciona el objeto físico y la segunda la organización periodística. La tercera se refiere a la institución o publicación histórica. La cuarta puede aludir al contenido informacional o al producto gráfico, según el contexto. En *El periódico pesa 300 gramos y es difícil de leer*, la copredicación de las facetas física e informacional es bastante natural. *?El periódico pesa 300 gramos y despidió al editor* combina, en cambio, las facetas física y organizativa. Para algunos hablantes es más marcada.

La diferencia sugiere que no todas las facetas se integran con la misma facilidad. Una teoría de tipos complejos debe representar esas asimetrías. Una teoría de sentidos independientes debe explicar por qué algunas combinaciones permiten el acceso simultáneo y otras generan zeugma. En la polisemia importa, por tanto, la organización de las relaciones entre sentidos, más que su número.

## Comparación de las arquitecturas

La tabla 73.1 compara las arquitecturas examinadas en el capítulo. Para cada una indica su representación básica, su principal ventaja y su principal problema.

*Tabla 73.1. Arquitecturas para la polisemia*

| Arquitectura | Representación básica | Ventaja | Problema principal |
|---|---|---|---|
| Listado de sentidos | Varias entradas independientes | Simplicidad local | Pierde regularidad y productividad |
| Reglas léxicas | Sentidos conectados por reglas | Captura la extensión sistemática | Sobregenera sin restricciones |
| Subespecificación | Entrada general especializada por el contexto | Reduce la proliferación de sentidos | Riesgo de vaguedad teórica |
| Tipos complejos | Una entidad léxica con varias facetas | Explica la copredicación | Delimitar qué facetas son compatibles |
| Transferencia pragmática | Inferencia contextual entre entidades relacionadas | Explica los usos creativos | Frontera difícil con la lexicalización |
| Léxico generativo | Entrada estructurada con mecanismos composicionales | Integra polisemia y coerción | Complejidad y riesgo de sobrepredicción |

La tabla no obliga a escoger una sola teoría para todos los casos. Una arquitectura plural puede tratar los homónimos mediante entradas separadas, la polisemia convencional mediante estructuras léxicas, las extensiones productivas mediante reglas y las innovaciones situadas mediante la pragmática. La pregunta empírica es dónde se traza cada frontera. El capítulo 74 estudia la metáfora y la metonimia, dos mecanismos que proyectan una expresión hacia nuevos dominios o referentes. Examina también cómo distinguirlos de la polisemia lexicalizada y de la inferencia contextual.

## Referencias

Apresjan, J. D. (1974). Regular polysemy. *Linguistics*, *12*(142), 5-32.

Asher, N. (2011). *Lexical meaning in context: A web of words*. Cambridge University Press.

Copestake, A., y Briscoe, T. (1995). Semi-productive polysemy and sense extension. *Journal of Semantics*, *12*(1), 15-67.

Cruse, D. A. (1986). *Lexical semantics*. Cambridge University Press.

Falkum, I. L., y Vicente, A. (2015). Polysemy: Current perspectives and approaches. *Lingua*, *157*, 1-16.

Klein, D. E., y Murphy, G. L. (2001). The representation of polysemous words. *Journal of Memory and Language*, *45*(2), 259-282.

Nunberg, G. (1995). Transfers of meaning. *Journal of Semantics*, *12*(2), 109-132.

Pustejovsky, J. (1991). The generative lexicon. *Computational Linguistics*, *17*(4), 409-441.

Pustejovsky, J. (1995). *The generative lexicon*. MIT Press.

Srinivasan, M., y Rabagliati, H. (2015). How concepts and conventions structure the lexicon: Cross-linguistic evidence from polysemy. *Lingua*, *157*, 124-152.

