# Rheme, dicent y argumento

Los textos anteriores aislaron dos preguntas diferentes dentro de la clasificación peirceana. El texto «Icono, índice y símbolo» preguntó cómo se relaciona el signo con su objeto y distinguió icono, índice y símbolo. El texto «Qualisign, sinsign y legisign» preguntó qué modo de ser tiene el signo mismo y distinguió qualisign, sinsign y legisign.

La tercera tricotomía pregunta cómo representa el signo su objeto para un interpretante. Peirce distingue allí *rheme*, *dicent sign* (o *dicisign*) y argumento (CP 2.250–253).

La terminología varía en español. *Rheme* suele traducirse por *rema* o *signo remático* y *dicent* aparece como *dicente* o *dicisigno*. El título de este texto conserva las formas rheme y dicent para mantener continuidad con el índice, aunque se indicarán sus equivalentes.

Esta tricotomía no clasifica signos según si son palabras, oraciones o razonamientos en un sentido puramente gramatical. La correspondencia aproximada es útil. Un término puede funcionar como rheme, una proposición como dicent y un razonamiento como argumento. Sin embargo, Peirce busca una clasificación semiótica más general. Su criterio es el modo en que el signo presenta su objeto al interpretante.

Un rheme presenta una posibilidad y un dicent presenta algo como hecho. Un argumento presenta una relación regida por una regla que pretende justificar una conclusión. La progresión reproduce las categorías peirceanas de primeridad, segundidad y terceridad.

## Una tricotomía orientada al interpretante

La expresión «relación del signo con el interpretante» puede confundirse con la clasificación de interpretantes estudiada en el texto «Interpretante inmediato, dinámico y final». No son la misma cosa.

Los interpretantes inmediato, dinámico y final distinguen dimensiones del efecto interpretativo. Rheme, dicent y argumento clasifican el signo según la forma en que está preparado para ser interpretado respecto de su objeto.

La pregunta es si el signo presenta una cualidad o posibilidad, si representa un hecho como efectivamente existente o si presenta una razón o regla que conecta signos. El signo se orienta hacia diferentes tipos de interpretación. La clasificación tiene así una dimensión lógica. Peirce pregunta qué tipo de contenido semiótico propone un signo, además de qué sensación produce.

## Rheme

Un rheme es un signo que, para su interpretante, representa su objeto en términos de posibilidad cualitativa. Puede aproximarse a un término, predicado o expresión que no afirma todavía un hecho completo. *Rojo*, *perro*, *es alto* o una figura geométrica pueden funcionar remáticamente según el contexto.

La palabra *perro* presenta una posibilidad de objeto que satisface cierta clase de interpretaciones. Por sí sola no afirma que exista un perro concreto ni que determinado individuo sea perro. De manera similar, el predicado *es rojo* expresa una posibilidad de aplicación y necesita integrarse en una estructura más completa para afirmar algo como *la puerta es roja*.

Por ello el rheme pertenece a la primeridad en esta tricotomía. Presenta cualidad, posibilidad o tipo de objeto sin comprometerse todavía con su existencia efectiva como hecho.

## Rheme no equivale a palabra

Una palabra puede ser rheme, aunque no toda palabra funciona siempre del mismo modo. Un nombre propio dentro de una proposición participa en una estructura que afirma algo sobre un individuo. Un adjetivo puede aparecer como parte de una afirmación completa. Una imagen puede funcionar remáticamente si presenta una posibilidad sin afirmar por sí misma que aquello existe. La categoría es funcional.

Por ejemplo, un dibujo esquemático de un triángulo puede representar la posibilidad de cierta forma y, cuando se integra en una demostración matemática, participar en una estructura argumentativa más compleja. La unidad material puede seguir siendo la misma mientras cambia su función dentro de la semiosis.

Esta flexibilidad es coherente con toda la teoría de Peirce. Las categorías clasifican relaciones y modos de funcionamiento, sin encerrar a los objetos para siempre en una única clase.

## Predicación y rheme

La relación con la predicación ayuda a comprender la categoría. Un predicado como *__ es mamífero* contiene una posición abierta y puede aplicarse a múltiples objetos. El signo no afirma todavía cuál de ellos satisface la propiedad. En lógica moderna podríamos aproximar la estructura mediante una función proposicional \(M(x)\), donde \(x\) debe recibir un valor para que resulte una proposición evaluable como verdadera o falsa. Esta notación no pertenece literalmente a Peirce y es solo una analogía pedagógica. El rheme presenta una posibilidad de predicación. Esta estructura explica por qué los términos son piezas necesarias para construir signos que representen hechos.

## Iconos y rhemes

Muchos iconos funcionan naturalmente como rhemes porque presentan cualidades o estructuras posibles. Un dibujo de una espiral puede representar una forma. Un diagrama puede exhibir relaciones sin afirmar todavía que esas relaciones corresponden a un caso real.

Esto no significa que todo rheme sea icono ni que todo icono sea siempre rheme en cualquier sistema posterior de Peirce. En la clasificación de 1903 las combinaciones están restringidas de manera que todo icono de las clases clásicas es remático. La razón categorial se volverá explícita en el texto «Las tricotomías peirceanas como sistema».

Por ahora basta observar la afinidad. La iconicidad presenta relaciones por semejanza o estructura compartida y el rheme presenta posibilidad.

## Dicent

El segundo término es el dicent. Un dicent representa su objeto como existente o efectivo. Presenta algo como hecho. La proposición declarativa es el ejemplo paradigmático. *La puerta está abierta* combina conceptos y representa una situación como siendo el caso. Puede, por tanto, evaluarse como verdadera o falsa.

Esta capacidad diferencia al dicent del rheme. *Puerta abierta* puede funcionar como expresión nominal o remática. *La puerta está abierta* presenta una relación factual. El dicent pertenece a la segundidad porque implica confrontación con un estado de cosas efectivo.

## Dicent y valor de verdad

La relación con verdad y falsedad es central. Un dicent puede ser falso y seguir siendo dicent. *La reunión es el martes* representa una situación como hecho. Si la reunión es el miércoles, la proposición es falsa, pero conserva la forma semiótica de un dicent. La clasificación distingue fuerza representacional y corrección.

Como se vio en el texto «Objeto inmediato y objeto dinámico», el objeto dinámico puede resistir la representación. Un dicent pretende decir cómo son las cosas, pretensión que abre la posibilidad de error. El rheme, en cambio, presenta una posibilidad sin afirmar que esté realizada.

## Dicent no equivale simplemente a oración

Una oración interrogativa o imperativa no representa un hecho de la misma manera que una declarativa. *¿La puerta está abierta?* plantea una cuestión y *Cierra la puerta* orienta una acción. La gramática superficial no determina por sí sola la clasificación semiótica.

Peirce trabaja principalmente con signos lógicos y proposicionales y no desarrolla una teoría completa de actos de habla como la de Austin. La correspondencia entre dicent y oración declarativa es útil porque muestra la presentación de un hecho, aunque no debe convertirse en una identidad universal entre categoría semiótica y categoría sintáctica. La semiótica pregunta qué papel cumple el signo respecto del interpretante.

## Dicent y existencia

El dicent necesita algún modo de anclaje a la existencia. Una proposición como *ese árbol está caído* combina material simbólico con recursos que permiten identificar un caso efectivo. Peirce vincula por ello el dicent con la indicialidad.

En el esquema clásico de diez clases, los dicents que no son símbolos son signos indiciales. Una fotografía documental puede funcionar dicentemente si representa que determinada situación existió. No toda imagen afirma por sí sola un hecho. Una fotografía puede presentarse como ejemplo, ficción o ilustración. La función dicente depende de cómo el signo es interpretado dentro de una práctica.

## Una fotografía como dicent

Supóngase una cámara de seguridad que registra a una persona entrando a un edificio a las 20:03. La imagen puede funcionar icónicamente por semejanza visual e indicialmente por su conexión física con la escena. Dentro de una investigación puede usarse dicentemente y representar que esa persona estuvo allí en ese momento.

Su fuerza probatoria no es absoluta. Puede haber problemas de identidad, fecha, edición o cadena de custodia. Aun así, la función semiótica es más fuerte que una mera presentación de posibilidad. La imagen se usa para afirmar un hecho. Esto muestra cómo rheme y dicent dependen del contexto institucional. La misma fotografía, en una clase de composición visual, podría funcionar de manera diferente.

## Dicent y datos

Un dato científico puede funcionar como dicent cuando representa un estado de cosas observado o medido. *La temperatura fue 38,2 °C* presenta una medición como hecho. El signo incluye símbolos numéricos y unidades convencionales, pero está anclado en una ocurrencia de medición.

La proposición puede estar equivocada por error instrumental. Su estatuto dicente depende de que represente un hecho como efectivo, sea o no verdadera. Este punto hace de la clasificación peirceana una herramienta útil para pensar la ciencia, porque datos y proposiciones, a diferencia de los simples conceptos, hacen afirmaciones susceptibles de contraste.

## Argumento

El argumento representa una relación de signos gobernada por una regla de inferencia y presenta una razón para aceptar una conclusión, como en el ejemplo siguiente.

1. Todos los mamíferos son animales.
2. Los perros son mamíferos.
3. Por tanto, los perros son animales.

Las dos primeras proposiciones son las premisas y la tercera se presenta como conclusión. La relación entre ellas es un argumento. El interpretante adecuado debe reconocer las proposiciones y el patrón inferencial que autoriza el paso. El argumento pertenece a la terceridad porque depende de una regla general.

## Argumento y regla

Lo que define al argumento es la mediación por una regla. Una secuencia de tres proposiciones no es automáticamente un argumento. *Llueve. Marta llegó. Los perros ladran.* contiene varios dicents sin una relación inferencial explícita. En un argumento, las premisas se presentan como razones para la conclusión.

La regla puede ser deductiva, inductiva o abductiva. Peirce desarrolló precisamente una teoría de estas formas de inferencia, que será objeto del texto «Abducción, deducción e inducción». La categoría de argumento muestra que su semiótica culmina en lógica. Los signos representan objetos y pueden también organizar razones.

## Argumento y símbolo

En el esquema de 1903 todo argumento es simbólico y legisign. La razón es categorial. Un argumento necesita una regla general de inferencia. Esa generalidad corresponde a la terceridad. Una ocurrencia concreta de un argumento en una página es un sinsign en cuanto evento material, pero el argumento como clase semiótica depende de una estructura general. El argumento «modus ponens» puede realizarse en infinitos contenidos y lenguas. La regla inferencial no se identifica con ninguna inscripción.

## Deducción como argumento

En una deducción, la conclusión se sigue necesariamente de las premisas si la forma es válida. Un ejemplo clásico es el siguiente.

\[
P \rightarrow Q
\]
\[
P
\]
\[
\therefore Q
\]

La estructura representa una regla general de inferencia. Peirce estudió múltiples formas de razonamiento y no redujo todos los argumentos al silogismo. La deducción es importante porque muestra con claridad la terceridad. La regla media entre premisas y conclusión. El argumento describe hechos y muestra también qué debe seguirse de qué bajo una ley lógica.

## Inducción

La inducción no garantiza la conclusión con necesidad. A partir de una muestra se infiere algo sobre una población o una regularidad. Por ejemplo, una serie de mediciones puede apoyar la hipótesis de que un efecto se reproduce. La fuerza inferencial depende de diseño, muestreo, variabilidad y otras condiciones.

Desde la semiótica sigue siendo argumento, porque presenta signos como razones para una conclusión según una regla. La diferencia entre deducción e inducción se refiere al tipo de regla y al grado de apoyo. El texto «Abducción, deducción e inducción» desarrollará esta diferencia.

## Abducción

La abducción propone una hipótesis que, si fuera verdadera, haría comprensible un hecho sorprendente. Se observa un conjunto de síntomas y se propone una explicación posible. La conclusión abductiva no está garantizada. Su función es abrir una línea de investigación. Peirce consideró la abducción fundamental para la generación de hipótesis. Como argumento, posee una regla general según la cual, ante un hecho sorprendente, una hipótesis que lo haría esperable puede considerarse para evaluación posterior. La abducción muestra de nuevo que el argumento no equivale a demostración. Existen distintas fuerzas y finalidades inferenciales.

## De rheme a dicent

La transición de rheme a dicent puede verse como el paso de la posibilidad al hecho. *Rojo* presenta una cualidad posible y *La luz está roja* representa un estado como efectivo. La segunda estructura necesita identificar aquello de lo que se predica la cualidad y presentar la relación como existente. En términos peirceanos, el dicent combina elementos que permiten predicar y anclar.

Esta transición es un cambio en la función semiótica, que no se reduce a una simple adición de palabras. Una imagen puede presentar una forma como posibilidad o funcionar como evidencia de un hecho según su uso.

## De dicent a argumento

La transición de dicent a argumento añade mediación inferencial. *El paciente tiene fiebre* es un dicent. *Si existe una infección bacteriana, ciertos hallazgos serían esperables; estos hallazgos están presentes; por tanto, la infección es una hipótesis que debe evaluarse* introduce una relación inferencial.

El argumento organiza dicents dentro de una regla y su conclusión puede ser provisional. Lo esencial es que el signo representa cómo son las cosas y también por qué una afirmación debería aceptarse, investigarse o rechazarse. Esta dimensión normativa conecta semiótica y epistemología.

## Rheme y conceptos científicos

Los términos científicos funcionan muchas veces remáticamente. *Inflamación*, *entropía*, *depresión*, *causalidad* designan conceptos o predicados posibles. Por sí solos no afirman que un caso concreto satisfaga el concepto. La definición de un término intenta estabilizar su interpretante y delimitar aplicaciones. Cuando un artículo dice *la inflamación aumentó*, el concepto entra en un dicent. Cuando usa mediciones para justificar una conclusión sobre mecanismos, entra en argumentos. La progresión muestra cómo la ciencia construye conocimiento a partir de signos de diferentes niveles.

## Dicents en documentación clínica

Una historia clínica contiene numerosos dicents. *Paciente refiere insomnio desde hace tres semanas* representa un hecho reportado y mantiene una fuente. *Se observa temblor fino de manos* representa un hallazgo observado. *El cuadro es compatible con síndrome de abstinencia* ya introduce una interpretación más compleja.

Las diferencias de fuerza importan y una nota rigurosa separa datos de inferencias. Peirce proporciona aquí un vocabulario útil. El dicent presenta un hecho y el argumento conecta hechos mediante razones. Si se confunden, una hipótesis puede quedar registrada como observación.

## Argumento clínico

Una formulación clínica puede reconstruirse como argumento.

1. El paciente presenta episodios recurrentes de ánimo elevado con disminución de necesidad de sueño y aumento de actividad.
2. Esos episodios cumplen criterios temporales y funcionales relevantes.
3. Existen antecedentes que hacen menos probable una explicación alternativa.
4. Por tanto, un diagnóstico bipolar adquiere mayor plausibilidad.

La conclusión resulta de una red inferencial y no de una única palabra del paciente. El razonamiento puede ser revisado si aparecen nuevos signos, como sostiene el falibilismo de Peirce.

## El error de convertir etiquetas en hechos

Una etiqueta profesional puede parecer dicente aunque condense un argumento. *Paciente manipulador* no es una observación simple. Presupone criterios, interpretaciones y atribuciones. Si la nota registra la etiqueta sin mostrar la evidencia, el argumento desaparece de la superficie documental y queda solo la conclusión. Esto dificulta la revisión.

Una documentación más transparente conserva los dicents relevantes (qué pidió la persona, qué hizo, qué ocurrió después). La interpretación puede añadirse de manera explícita. La distinción entre dicent y argumento ayuda a auditar la compresión inferencial.

## Rheme, dicent y predicción

Una predicción científica tiene una posición interesante. *Mayor mortalidad*, como expresión aislada, puede funcionar remáticamente. *El grupo A tendrá mayor mortalidad que el grupo B* representa un estado futuro como esperado bajo un modelo y puede tratarse como dicent modalizado o como conclusión de un argumento predictivo.

La clasificación depende de la arquitectura completa del signo. Esto recuerda que las categorías no sustituyen el análisis detallado de modalidad, tiempo y evidencialidad estudiado en textos anteriores. Peirce agrega una dimensión semiótica complementaria.

## Argumento y explicación

No todo argumento es explicación. Un argumento puede justificar que una proposición es verdadera sin explicar por qué ocurrió el fenómeno. La deducción desde una ley puede cumplir ambas funciones en ciertos contextos, pero la distinción conceptual sigue siendo necesaria. Un estudio puede demostrar asociación mediante un argumento estadístico sin explicar el mecanismo causal.

La secuencia epistemológica debe mantenerse.

\[
\text{dato} \rightarrow \text{descripción} \rightarrow \text{interpretación} \rightarrow \text{explicación}
\]

Peirce ayuda a analizar los signos que median cada transición, pero no elimina la diferencia entre ellas.

## Retórica y argumento

Un texto persuasivo puede tener forma de argumento y ser inválido. La categoría peirceana de argumento describe la pretensión de una regla inferencial y no garantiza que esa regla sea correcta. Para el análisis del discurso importa que una falacia siga siendo reconocible como intento argumentativo. La semiótica puede identificar la estructura, la lógica evalúa la validez, la epistemología evalúa la justificación de premisas y la retórica estudia efectos persuasivos. Separar niveles evita identificar persuasión con razonamiento válido.

## IA y rhemes

Los modelos de lenguaje manipulan y generan expresiones conceptuales. Una lista de términos sugeridos para titular un artículo puede funcionar remáticamente, porque propone posibilidades sin afirmar hechos. El sistema puede producir palabras semánticamente relacionadas y ayudar a explorar alternativas.

Ese comportamiento no implica que posea conceptos del mismo modo que una persona. La clasificación peirceana describe la función de los signos generados. La arquitectura cognitiva del productor es otra pregunta.

## IA y dicents

Cuando un sistema responde *París es la capital de Francia*, produce un signo dicente. Representa como hecho una proposición que puede ser verdadera o falsa. La fluidez de la forma no garantiza corrección. Una alucinación factual es precisamente un caso donde el sistema produce un dicent con forma adecuada y relación defectuosa con el objeto. La evaluación debe volver a evidencia externa. El caso ilustra la distinción entre fuerza representacional y verdad.

## IA y argumentos

Los modelos pueden generar cadenas de premisas y conclusiones. Algunas son válidas y otras contienen saltos. La presencia de conectores como *por tanto* no garantiza una regla correcta. Evaluar un argumento exige identificar premisas, regla de transición y conclusión. Un modelo puede producir el resultado correcto mediante un argumento incorrecto o una conclusión incorrecta desde premisas verdaderas. La semiótica de Peirce clasifica la estructura como argumental; la lógica y la evaluación empírica determinan su calidad.

## Una figura científica

Una figura puede participar en los tres niveles. Un esquema de una molécula puede funcionar remáticamente al mostrar una estructura posible. Una imagen obtenida de una muestra puede funcionar dicentemente como evidencia de una configuración observada. Una serie de figuras integradas con texto puede participar en un argumento que apoya una conclusión.

La misma materialidad visual no fija por sí sola el nivel, que depende de cómo el signo se organiza respecto del interpretante. Esta observación prepara los textos posteriores sobre semiótica visual y multimodalidad.

## El problema de la traducción

Las traducciones de *rheme*, *dicent sign* y *argument* pueden inducir asociaciones con teorías posteriores. *Rema* recuerda el par tema/rema de la estructura informativa, pero el concepto es otro. *Dicente* puede sonar simplemente a «lo dicho», aunque la categoría implica representación factual. *Argumento* se aproxima al uso lógico contemporáneo y debe mantenerse dentro de la arquitectura peirceana. La terminología requiere contexto y no conviene importar automáticamente definiciones de otras tradiciones solo porque las palabras coincidan.

## Rheme, dicent y lenguaje ordinario

La distinción se vuelve especialmente clara cuando se observa una misma expresión en diferentes marcos. *Rojo* puede funcionar como rheme cuando simplemente presenta una cualidad o categoría. *La luz está roja* funciona dicentemente porque afirma que cierto objeto posee esa propiedad. *La luz está roja, por lo tanto debemos detenernos* integra el dicent dentro de un argumento práctico.

La progresión no depende de añadir longitud al texto. Una expresión breve puede funcionar como dicent si la situación le da fuerza proposicional. Ante la pregunta *¿Quién llegó?*, la respuesta *Marta* puede representar un hecho completo gracias a la estructura conversacional compartida. Sintácticamente es un fragmento, aunque desde la pragmática puede recuperar una proposición y, desde la semiótica peirceana, su función puede ser dicente en ese contexto.

Este ejemplo muestra por qué las categorías no deben alinearse rígidamente con palabra, oración y párrafo. La posición secuencial y el sistema interpretativo contribuyen a determinar qué presenta el signo.

La teoría de Peirce y la pragmática contemporánea responden preguntas distintas y complementarias. La primera clasifica modos de representación; la segunda explica cómo el contexto permite recuperar contenidos y acciones.

## Dicent, modalidad y evidencia

Un dicent representa algo como hecho, pero las lenguas permiten graduar el compromiso. *Quizá llueva*, *probablemente llueva* y *llueve* no tienen la misma fuerza epistémica. Todas contienen material proposicional, aunque las primeras presentan el estado de cosas bajo operadores modales.

Esto obliga a evitar una interpretación demasiado binaria de la categoría. Ser dicente no implica afirmar con certeza absoluta. Una proposición puede representar un hecho como posible, probable, reportado o inferido. La semántica de modalidad y evidencialidad estudiada en textos anteriores aporta la precisión necesaria.

Peirce distingue el nivel semiótico general. Las teorías lingüísticas posteriores especifican cómo cada lengua codifica grado de compromiso, fuente y modalidad. La combinación permite analizar textos científicos con mayor exactitud.

## Argumentos visuales y multimodales

Un argumento no tiene que estar compuesto solo por oraciones. Una figura científica puede funcionar como premisa y una fotografía puede aportar evidencia. Un gráfico puede mostrar una relación mientras el texto formula la conclusión. El argumento completo es multimodal.

Por ejemplo, un artículo puede mostrar una curva de supervivencia y afirmar que un grupo tuvo mejor desenlace. La figura representa datos, el texto interpreta y el método establece reglas para evaluar la diferencia. La fuerza del argumento depende de la integración entre esos signos.

La tercera tricotomía no debe reducirse al lenguaje verbal. Un argumento es una organización inferencial de signos, cualquiera que sea su materialidad, siempre que los componentes funcionen como razones bajo una regla reconocible.

## Del argumento implícito al argumento explícito

Muchas prácticas contienen argumentos abreviados. Si alguien dice *No salgas: está lloviendo*, la relación práctica entre lluvia y recomendación puede quedar implícita. Una reconstrucción explícita sería la siguiente.

1. Está lloviendo.
2. Si sales sin protección, te mojarás.
3. Conviene evitar mojarse.
4. Por tanto, no salgas sin protección.

La conversación no necesita pronunciar todas las premisas. La semiótica permite reconocer una organización argumentativa aunque parte de la regla permanezca tácita. Esto conecta con el entimema de la retórica y con las premisas implícitas que aparecerán en textos posteriores. El análisis debe, no obstante, distinguir entre la reconstrucción y el dato. Una premisa implícita es hipótesis del analista y necesita apoyo contextual.

## Argumento y responsabilidad epistémica

Cuando alguien argumenta, comunica una conclusión y expone una ruta de justificación. Esa exposición permite crítica, porque el interlocutor puede cuestionar una premisa, la regla inferencial o la relevancia del dato. Por eso los argumentos tienen una dimensión normativa especial. Una afirmación sin razones puede ser verdadera. Un argumento hace visible por qué debería aceptarse su conclusión.

En ciencia, medicina y derecho esta diferencia es decisiva. Las decisiones de alto impacto necesitan reconstrucciones que permitan revisar el paso de la evidencia a la conclusión. Peirce conecta así semiótica y responsabilidad racional, porque los signos pueden funcionar como razones además de transmitir información.

## Primeridad, segundidad y terceridad

La tríada reproduce una progresión categorial. El rheme corresponde a primeridad (posibilidad y cualidad), el dicent a segundidad (hecho y existencia) y el argumento a terceridad (ley, mediación y regla). Esta correspondencia explica restricciones combinatorias. Un argumento necesita generalidad y no puede ser un mero sinsign considerado aisladamente. Un dicent necesita anclaje factual y no puede ser un qualisign puro. Un rheme es la clase más amplia respecto de esta dimensión. El texto «Las tricotomías peirceanas como sistema» mostrará cómo estas dependencias generan diez clases posibles.

## Un procedimiento de análisis

Ante un signo conviene preguntar si presenta una posibilidad, cualidad o término aplicable sin afirmar todavía un hecho (rheme), si representa algo como efectivamente siendo el caso y admite evaluación de verdad o falsedad (dicent) o si presenta unas premisas o signos como razones para una conclusión bajo una regla (argumento).

Después debe examinarse la relación con las otras tricotomías (si el signo es cualidad, ocurrencia o tipo y si representa icónica, indicial o simbólicamente). La clasificación completa solo aparece cuando las tres preguntas se integran.

## Hacia las diez clases

Las tres tricotomías parecen producir veintisiete combinaciones, aunque las categorías peirceanas imponen un orden. Un qualisign no puede ser símbolo o argumento porque una cualidad aislada no posee la generalidad necesaria. Un sinsign no puede ser símbolo en el esquema clásico porque un símbolo es una ley o hábito general. Un argumento debe ser legisign y símbolo. Estas restricciones reducen las combinaciones a diez clases en el sistema de 1903.

El texto «Las tricotomías peirceanas como sistema» reconstruye esa lógica, muestra las diez clases y explica por qué deben entenderse como posiciones dentro de un sistema.

## Referencias

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Peirce, C. S. (1931–1958). *Collected papers of Charles Sanders Peirce* (C. Hartshorne, P. Weiss y A. W. Burks, Eds., Vols. 1–8). Harvard University Press.

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