LS-040 / Semántica y pragmática

Deixis y referencia

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  1. Deixis y contexto de enunciación
  2. Deixis personal
  3. Deixis espacial y demostrativos
  4. Deixis temporal
  5. Deixis social
  6. Deixis discursiva
  7. Deixis y anáfora
  8. Carácter y contenido
  9. Referencia definida e indefinida
  10. Terreno común y acomodación
  11. El centro deíctico y sus desplazamientos
  12. Deixis en la entrevista y en la documentación clínica
  13. Deícticos en documentos y textos científicos
  14. Referencia en sistemas artificiales
  15. Cuánto contexto entra en el significado
  16. Análisis de casos
  17. Referencias

DESARROLLO COMPLETO · BIBLIOGRAFÍA INCLUIDA

Deixis y contexto de enunciación

Yo estaré aquí mañana es una oración gramatical e interpretable en un sentido general. El enunciado aislado no permite saber quién habla, de qué lugar se trata ni qué día se anuncia. Resolver esas expresiones exige información sobre la situación de enunciación, dependencia que la lingüística llama deixis.

El fenómeno marca uno de los puntos donde la frontera entre semántica y pragmática se vuelve visible. La palabra yo no carece de contenido. Su contribución tampoco consiste en designar siempre a una misma persona. Puede describirse como una regla que identifica al hablante del contexto, de manera que la denotación se obtiene al aplicar esa regla a un contexto concreto. El capítulo examina cómo integran las lenguas la información contextual en la referencia y qué diferencias separan la indexicalidad, la demostración, la anáfora y la referencia discursiva.

El término procede del griego y se relaciona con la idea de mostrar. Las dimensiones tradicionalmente reconocidas son la personal, la espacial, la temporal, la social y la discursiva, que no funcionan de manera independiente, porque una misma emisión puede activarlas todas. Un contexto mínimo puede escribirse como una tupla con el hablante, el tiempo, el lugar y el mundo pertinentes, a la que los modelos más ricos añaden el destinatario, las demostraciones disponibles, el discurso previo y los estándares de comparación (Fillmore, 1997; Levinson, 1983).

Deixis personal

Los pronombres personales son el caso prototípico. La primera persona identifica al hablante y la segunda, al destinatario, mientras que la tercera necesita un antecedente discursivo, una demostración o conocimiento compartido. Por eso las dos primeras resultan deícticas en un sentido más estricto.

El contraste entre dos emisiones lo muestra con claridad. Si María dice que está cansada y Juan dice lo mismo, la forma pronominal permanece y el referente cambia; el significado estable es la regla de acceso al contexto, mientras que la persona designada varía.

La persona gramatical tampoco equivale a la identidad biográfica. Un actor que se presenta con el nombre de su personaje emplea la primera persona dentro de un marco ficticio. Un narrador en primera persona puede ser el autor, un personaje inventado o una voz construida. La distinción resulta indispensable en narratología y en el análisis de testimonios, donde atribuir al autor empírico todo lo que dice un narrador introduce un error de lectura.

El plural añade una complicación adicional. Nosotros puede incluir al destinatario o excluirlo, distinción que el español no marca de manera obligatoria y que otras lenguas gramaticalizan con formas separadas. El español dispone, en cambio, de usos particulares como el plural de modestia de la prosa académica, donde la primera persona del plural designa a un autor único. La persona gramatical organiza, así, la arquitectura social del evento comunicativo.

Deixis espacial y demostrativos

Aquí, ahí y allí organizan el espacio respecto de los participantes, con un sistema que suele describirse como proximal, medial y distal. El español mantiene además la serie de demostrativos este, ese y aquel, que en buena parte de América se ha reducido en el uso cotidiano a una oposición de dos términos. Dispone además de las formas acá y allá, que admiten gradación. Las lenguas varían mucho en este dominio, porque algunas codifican la cercanía al oyente, otras la visibilidad del referente y otras su altura o su dirección de movimiento, de modo que el sistema español dista de ser un modelo universal del espacio lingüístico.

La expresión aquí no designa una coordenada fija. Puede abarcar una habitación, un edificio, una ciudad, un país o una conversación digital, según la región pertinente que el contexto construye. Esa granularidad variable confirma que un deíctico espacial establece una relación con el centro de enunciación, sin fijar un punto geométrico.

Los demostrativos combinan la distancia con la atención y la memoria discursiva. En una conversación presencial, ese puede acompañarse de un gesto que fija el referente; en un texto, una expresión como esa hipótesis remite a algo mencionado antes. La misma forma participa, por tanto, en dos sistemas referenciales. Cuando el gesto interviene, el significado lingüístico restringe el conjunto de candidatos y la acción multimodal completa la identificación, según el análisis de la demostración que Kaplan (1989) incorporó a su teoría.

Deixis temporal

Ahora, hoy, ayer, mañana y expresiones como la próxima semana se anclan en el momento de la emisión. Si el habla ocurre un día determinado, el adverbio que designa el día siguiente queda fijado por ese anclaje. En una grabación escuchada más tarde, la interpretación debe reconstruir el tiempo original de producción, porque la referencia pertenece al contexto de emisión y no al de recepción. La observación pesa mucho en el manejo de los documentos, los audios y las historias clínicas.

Ahora tiene, por otra parte, una extensión variable. Puede designar el instante de la emisión, la hora en curso o un periodo amplio de la vida, como ocurre al decir que alguien vive ahora en una ciudad. El intervalo pertinente se ajusta al tipo de predicado y al contexto, por lo que la expresión es indexical en su semántica y flexible en su alcance temporal.

El tiempo verbal participa del mismo sistema. El pasado sitúa el evento antes del momento de habla, mientras que el discurso indirecto introduce centros temporales adicionales, porque una oración que reporta lo dicho por otra persona combina el momento actual, el del acto de decir y el del evento reportado. El capítulo 30 desarrolló esa arquitectura con los puntos de referencia, que aquí se enlaza con la deixis.

Deixis social

Las lenguas codifican relaciones sociales mediante pronombres, honoríficos, títulos y formas verbales. El español opone y usted, con valores de distancia, formalidad o respeto que varían entre países, generaciones y situaciones. En Chile conviven también formas de voseo con distribuciones sociolingüísticas complejas, así que la elección del tratamiento no se ordena en una escala universal de cortesía y responde a convenciones históricas de cada comunidad.

Los títulos profesionales participan del mismo sistema. Llamar doctor a alguien en una consulta es una forma de tratamiento que organiza la relación interpersonal, mientras que el mismo término en un artículo cumple una función identificadora. La palabra participa en sistemas pragmáticos distintos según el género discursivo en que aparece.

Deixis discursiva

Una expresión puede señalar partes del propio texto, como ocurre en las remisiones a lo dicho antes o a una sección posterior. El demostrativo neutro puede designar una proposición, un argumento o un segmento completo; la lengua convierte así fragmentos del discurso en objetos referenciales.

El uso exige cuidado en la escritura científica. Una oración que afirma que un tratamiento no redujo las recaídas y continúa señalando que eso contradice la hipótesis emplea el demostrativo para referirse a la proposición íntegra. Cuando el texto contiene varias proposiciones candidatas, la remisión se vuelve opaca y debe repetirse el contenido al que se apunta.

Deixis y anáfora

Los dos mecanismos se relacionan sin confundirse. En una secuencia donde un nombre propio introduce a alguien y el pronombre siguiente lo retoma, la referencia procede del discurso, en un fenómeno anafórico. Si el hablante señala a una persona presente y emplea el mismo pronombre, la referencia procede de la situación, en un fenómeno deíctico.

La frontera resulta porosa en los dos sentidos. Un demostrativo puede recuperar un antecedente textual sin ningún gesto, como en la secuencia que introduce un libro y lo retoma con ese libro. Un pronombre de tercera persona puede, a la inversa, usarse deícticamente ante un referente visible. Las expresiones no quedan clasificadas de una vez por todas, porque su función depende del uso, según ya señaló Lyons (1977) al ordenar estos fenómenos.

Carácter y contenido

Kaplan (1989) distinguió dos niveles en las expresiones indexicales, como recordó el capítulo 37. El carácter es la regla lingüística asociada con la forma, que para la primera persona instruye a recuperar al hablante del contexto. Aplicada a un contexto concreto, la regla entrega un referente que pasa a formar parte del contenido proposicional. La misma palabra conserva el carácter y cambia de contenido entre emisiones.

La teoría separa también los indexicales puros, cuyo referente queda determinado por el contexto, de los demostrativos, que requieren información adicional como un gesto o una intención referencial manifiesta. La distinción ha sido refinada en la discusión posterior, donde Nunberg (1993) mostró que un indexical puede designar algo distinto del elemento contextual que recupera, como ocurre cuando un preso dice que el condenado suele recibir una última visita y refiere a su propia situación.

Perry (1979) añadió un argumento muy discutido sobre la irreductibilidad de estas expresiones. Alguien puede saber que cierta persona derrama azúcar en un supermercado y no actuar hasta reconocer que esa persona es él mismo, de manera que la creencia expresada en primera persona no equivale a ninguna descripción en tercera persona. El pensamiento indexical tiene, por tanto, consecuencias sobre la acción que ninguna paráfrasis recoge.

Referencia definida e indefinida

Una descripción definida como el médico identifica a alguien cuando el contexto permite determinar de quién se trata. El análisis russelliano, presentado en el capítulo 37, apela a una condición de unicidad, que debe restringirse a un dominio contextual, porque en un hospital hay muchos médicos y la expresión sigue funcionando. Roberts (2003) desarrolló esa idea con la noción de unicidad relativa a un dominio informativo compartido.

Otras teorías parten de la familiaridad. Heim (1982) propuso que una descripción definida remite a un referente ya introducido en el discurso, mientras que una indefinida abre uno nuevo, con lo que la secuencia donde entra un médico y luego el médico hace algo se explica sin exigir unicidad absoluta en el mundo.

La semántica dinámica formalizó esa intuición. La teoría de las representaciones del discurso modela cómo cada oración actualiza el estado informativo disponible para las siguientes, con referentes que se introducen y quedan accesibles para los pronombres posteriores (Kamp y Reyle, 1993). El enfoque resolvió además el caso de los pronombres que dependen de una estructura cuantificacional, donde un pronombre singular recupera un objeto distinto para cada individuo cuantificado, construcción que la literatura llama oraciones de burro y que ninguna teoría estática interpretaba con naturalidad.

Terreno común y acomodación

Una conversación presupone información que los interlocutores tratan como compartida. Ese terreno común hace posible el uso de expresiones definidas sin explicación previa (Stalnaker, 1978). Referirse a la reunión funciona cuando ambos participantes identifican cuál es, lo que convierte la referencia en una actividad coordinada.

El terreno común puede ampliarse sobre la marcha. Quien anuncia que debe recoger a su hija introduce una presuposición que el interlocutor incorpora aunque no supiera de su existencia, fenómeno que Lewis (1979) describió como acomodación. La comunicación no exige, por tanto, que todo esté previamente compartido, porque el oyente actualiza el contexto para dar sentido a lo que oye.

El centro deíctico y sus desplazamientos

Bühler (1934) llamó origo al centro formado por el yo, el aquí y el ahora, que organiza el campo de mostración de cualquier enunciado. Ese centro puede desplazarse, con la narración como caso más claro. Un relato puede emplear el adverbio que designa el día siguiente respecto de un punto interno a la historia, sin relación con el momento en que alguien lee el texto.

El español presenta otro caso de desplazamiento en el presente histórico, con el que un relato sitúa en presente hechos pasados, como ocurre al narrar que alguien entra en la sala y se sienta. La forma verbal deja de anclarse en el momento de la emisión y adopta un punto interno a la historia, recurso frecuente también en la reconstrucción de episodios durante una entrevista. El oyente debe entonces reconstruir el anclaje real para fechar los hechos que el relato presenta como actuales.

El discurso referido produce reajustes del mismo tipo. Una cita directa conserva los deícticos del hablante original y su versión indirecta debe reinterpretarlos, con el cambio de pronombres, tiempos y adverbios estudiado en el capítulo 32. La deixis no apunta, entonces, siempre al aquí y ahora físico de quien habla, porque puede reanclarse en un narrador, en un personaje o en un evento narrado.

La referencia se apoya, por otra parte, en recursos que exceden la cadena verbal. Un gesto de señalamiento fija el referente de un demostrativo, mientras que la dirección de la mirada puede orientar la interpretación de un pronombre. Ninguna de esas señales tiene un valor universal fijo, porque ambas actúan como pistas que el oyente integra con la información lingüística, según se vio en el estudio de la multimodalidad.

Deixis en la entrevista y en la documentación clínica

Una frase como Eso empezó ayer contiene dos expresiones dependientes del contexto que la documentación debe resolver. Registrar el episodio exige aclarar a qué se refiere el demostrativo y convertir el adverbio en una referencia temporal estable si el registro lo requiere. Una nota redactada días más tarde pierde el anclaje original, razón por la cual las expresiones críticas deben desindexicalizarse.

La transformación debe hacerse con cuidado. Si el paciente dice que se sintió peor el día anterior y el profesional conoce la fecha de la entrevista, la nota puede consignar el empeoramiento desde la fecha correspondiente. La operación mejora la estabilidad documental y solo resulta legítima cuando el momento de enunciación está establecido con claridad.

Otras expresiones no admiten esa conversión sin pérdida. Ante un enunciado como Ellos me observan, la primera tarea es preguntar quiénes son los designados, que pueden ser personas identificadas, familiares, desconocidos, organizaciones o entidades definidas de manera vaga. La referencia forma parte de la descripción fenomenológica, de modo que rellenarla con una inferencia sustituye el dato por una interpretación.

La teleconsulta añade una dificultad espacial. Cuando un paciente dice que se siente seguro aquí, el adverbio puede designar la habitación, la vivienda, la ciudad o el entorno familiar, sin que los interlocutores compartan un mismo lugar físico. La deixis espacial en comunicación digital exige una negociación explícita del referente.

Deícticos en documentos y textos científicos

Las expresiones débilmente deícticas se degradan en el archivo. Palabras como actualmente, recientemente, antes o después resultan claras en la conversación y opacas en un documento revisado meses más tarde, porque su anclaje ha desaparecido. Consignar que un paciente usa actualmente un fármaco deja abierta la fecha, problema que se resuelve anclando la afirmación a un día determinado cuando la precisión temporal importa.

La prosa académica plantea la versión textual del mismo problema. Una expresión como este estudio es discursivamente clara. Un demostrativo neutro puede volverse impreciso si el texto presenta varios antecedentes posibles. Lo mismo ocurre con los pronombres en enunciados comparativos, donde una forma demostrativa no basta para identificar cuál de dos métodos resultó más preciso. En prosa técnica, repetir el referente suele ser preferible a confiar en la deixis discursiva.

Referencia en sistemas artificiales

Cuando un sistema conversacional emplea la primera persona, la forma ocupa lingüísticamente esa posición en el intercambio. De ahí no se sigue nada sobre la existencia de subjetividad o de creencias en sentido fenomenológico, porque la semántica de una emisión y la naturaleza del sistema que la produce son cuestiones distintas. Algo semejante ocurre con el adverbio de lugar en un entorno digital, donde puede designar la interfaz o la conversación misma, lo que confirma que los parámetros deícticos son convencionales, sin base geométrica fija.

La resolución de referencias plantea el problema práctico más serio. Un enunciado donde alguien envía un informe a otra persona porque ella lo pidió admite dos antecedentes, de manera que un sistema no debería convertir esa ambigüedad real en certeza solo porque una lectura resulte más frecuente. En contextos de alto riesgo, conservar la incertidumbre es preferible a resolverla sin advertirlo.

Los sistemas situados afrontan también el anclaje perceptivo. Una instrucción que pide poner algo en algún lugar exige resolver un demostrativo y un adverbio espacial mediante la integración del lenguaje con la visión, el gesto y la representación del espacio. La deixis es, en ese sentido, un problema central para los agentes que actúan en el mundo, que los sistemas puramente textuales resuelven solo en parte.

Cuánto contexto entra en el significado

El alcance de la dependencia contextual sigue discutido. Una posición minimalista mantiene un contenido semántico relativamente estable y asigna al contexto solo los parámetros que las expresiones indexicales exigen. Una posición contextualista sostiene que buena parte del contenido depende del contexto incluso sin marcas indexicales.

Dos ejemplos alimentan el debate. Juan está listo parece requerir una actividad implícita, que puede pertenecer a la semántica del adjetivo o proceder del contexto. Llueve parece requerir un lugar pertinente que la sintaxis no expresa, de modo que las teorías discrepan sobre la existencia de un argumento locativo implícito. La frontera entre semántica y pragmática no está dada de antemano, por lo que cada propuesta debe justificar dónde la traza.

La referencia depende, por último, del entorno social y físico. Un hablante emplea correctamente el nombre de una sustancia sin conocer su composición, porque la comunidad y el mundo contribuyen a fijar la extensión del término (Putnam, 1975). La referencia no es, por tanto, una asociación privada entre una palabra y una imagen mental.

Análisis de casos

El procedimiento puede aplicarse a Yo lo vi aquí ayer. El primer paso identifica los indexicales de persona, lugar y tiempo; el segundo, el clítico que requiere un antecedente; el tercero reconstruye el contexto, con el hablante, el lugar, la fecha de la emisión y el referente del pronombre. Con esos valores, la paráfrasis puede consignar que una profesional determinada vio a un paciente en un servicio concreto en una fecha establecida, con lo que la emisión pierde su dependencia contextual.

Una descripción definida exige preguntas análogas. Ante El médico llamó, hay que establecer de qué médico se trata, si fue mencionado antes, si es único en el contexto pertinente y si la institución define uno relevante. Cuando el contexto disponible no basta, la referencia queda subdeterminada y no debe completarse por inferencia.

Una cadena discursiva muestra el proceso acumulativo. Una secuencia que introduce a un paciente, continúa con un sujeto tácito y lo retoma después con una descripción definida construye una sola entidad discursiva a la que se atribuyen varias propiedades. El discurso genera así continuidad referencial mediante recursos formales distintos.

El caso integrado reúne todos los problemas del capítulo. Ante un enunciado como Ellos empezaron con eso ayer, aquí afuera, casi todo el contenido referencial queda subdeterminado. Una entrevista rigurosa pregunta por la identidad de los designados, por la conducta a la que remite el demostrativo, por el momento exacto y por el lugar señalado. Una nota que escriba en su lugar que unos vecinos comenzaron a vigilar al paciente el día anterior frente a su domicilio ha rellenado esas variables con inferencias que el paciente no aportó. La versión rigurosa cita el enunciado y consigna que, al explorarlo, el paciente no identificó con claridad a quiénes designa ni qué conducta describe, con lo que la incertidumbre referencial queda preservada en el registro.

El capítulo 41 estudia los actos de habla, con el problema de cómo una misma oración permite afirmar, preguntar, prometer, ordenar o advertir, además de la razón por la cual el contenido proposicional y la fuerza ilocutiva son dimensiones distintas.

Referencias

Bühler, K. (1934). Sprachtheorie: Die Darstellungsfunktion der Sprache. Fischer.

Fillmore, C. J. (1997). Lectures on deixis. CSLI Publications.

Heim, I. (1982). The semantics of definite and indefinite noun phrases [Tesis doctoral, University of Massachusetts Amherst].

Kamp, H., y Reyle, U. (1993). From discourse to logic. Kluwer.

Kaplan, D. (1989). Demonstratives. En J. Almog, J. Perry y H. Wettstein (Eds.), Themes from Kaplan (pp. 481-563). Oxford University Press.

Levinson, S. C. (1983). Pragmatics. Cambridge University Press.

Lewis, D. (1979). Scorekeeping in a language game. Journal of Philosophical Logic, 8(1), 339-359.

Lyons, J. (1977). Semantics. Cambridge University Press.

Nunberg, G. (1993). Indexicality and deixis. Linguistics and Philosophy, 16(1), 1-43.

Perry, J. (1979). The problem of the essential indexical. Noûs, 13(1), 3-21.

Putnam, H. (1975). The meaning of "meaning". En Mind, language and reality: Philosophical papers (Vol. 2, pp. 215-271). Cambridge University Press.

Roberts, C. (2003). Uniqueness in definite noun phrases. Linguistics and Philosophy, 26(3), 287-350.

Stalnaker, R. (1978). Assertion. En P. Cole (Ed.), Syntax and semantics 9: Pragmatics (pp. 315-332). Academic Press.

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