LS-063 / Semántica y pragmática

Definitud, indefinidos y descripciones definidas

Para orientarte: Significado, referencia y condiciones de verdad, Composicionalidad y ambigüedad, Semántica formal: tipos, funciones y composición.

Ver secciones del texto
  1. Definidos, indefinidos y referencia
  2. Definitud gramatical, referencia y especificidad
  3. La teoría russelliana de las descripciones
  4. Frege, Strawson y el análisis presuposicional
  5. Unicidad y dominio contextual
  6. La familiaridad en la teoría de Heim
  7. Definidos sin antecedente y límites de la familiaridad estricta
  8. Indefinidos, cuantificación existencial e introducción discursiva
  9. Novedad, alcance y dependencia
  10. Unicidad, maximalidad y plurales definidos
  11. Artículos débiles y fuertes en la evidencia translingüística
  12. Definidos débiles y lecturas institucionales
  13. Uso referencial y uso atributivo
  14. Descripciones definidas y error descriptivo
  15. Artículo definido, genericidad y diferencias estructurales en español
  16. El archivo discursivo en un ejemplo integrado
  17. Comparación de las familias de teorías
  18. Referencias

DESARROLLO COMPLETO · BIBLIOGRAFÍA INCLUIDA

Definidos, indefinidos y referencia

Considérese la secuencia Entró un médico. El médico se sentó junto a la ventana. El director del hospital llamó diez minutos después. En una lectura ordinaria, la primera oración introduce a una persona nueva en el discurso y la segunda parece recuperar a esa persona. La tercera es natural aunque nadie haya mencionado antes a ningún director. A primera vista, estos datos sugieren una división simple, según la cual los indefinidos introducen entidades nuevas y los definidos recuperan entidades conocidas. Esa generalización capta una regularidad real, aunque falla como teoría completa.

Un sintagma definido puede aparecer sin antecedente lingüístico explícito. Cierra la puerta es adecuado cuando hay una puerta contextualmente pertinente y suficientemente identificable. El definido puede apoyarse también en conocimiento relacional, como en Entré a una casa. La cocina estaba al fondo, donde nadie había mencionado una cocina y el marco conceptual asociado a una casa permite acomodarla. A la inversa, un indefinido puede referirse a alguien que el hablante conoce perfectamente, como en Ayer hablé con un colega mío que conoces bien.

La indefinitud no implica, por tanto, que el hablante ignore la identidad del referente ni que falte una referencia específica. Estas observaciones obligan a separar varias dimensiones que el habla ordinaria tiende a confundir, como la forma gramatical, la unicidad, la familiaridad, la identificabilidad, la especificidad, la referencia y el estatus discursivo. Los dos capítulos anteriores mostraron que una expresión puede actualizar un contexto y que ciertas presuposiciones imponen condiciones sobre los estados de información en los que una oración se integra. Este capítulo aplica esa arquitectura a uno de los problemas clásicos de la semántica, el de qué distingue a las frases nominales definidas de las indefinidas y cómo deben analizarse expresiones como el médico, una mujer, los estudiantes o la persona que llamó.

Las teorías asignan a las descripciones definidas arquitecturas semánticas muy diferentes. Russell (1905) las analizó mediante cuantificación y condiciones de existencia y unicidad. En la tradición que parte de Frege (1892) y Strawson (1950), la existencia y la unicidad se comportan en buena medida como presuposiciones. Heim (1982) puso en primer plano la familiaridad discursiva. Otras propuestas introducen la maximalidad, las situaciones, las variables anafóricas o distinciones entre tipos de artículo definido. Ninguna propiedad simple agota los usos naturales de la definitud.

Definitud gramatical, referencia y especificidad

Es necesario separar tres nociones. La definitud es, en primer término, una propiedad gramatical o semántico-gramatical que las lenguas codifican de maneras diferentes. En español, el contraste entre el/la/los/las y un/una/unos/unas es una de sus realizaciones más visibles. Muchas lenguas carecen de artículos equivalentes. Otras poseen más de un paradigma de artículos definidos o distinguen morfológicamente tipos de definitud que el español no distingue.

La referencia concierne a la relación entre una expresión y aquello de lo que se habla en un uso concreto. Un hablante puede usar una frase nominal con la intención de hablar de un individuo determinado sin que la semántica de esa frase sea directamente referencial.

La especificidad añade otra dimensión. Un indefinido puede recibir una interpretación en la que el hablante tiene en mente un individuo particular, como en Quiero entrevistar a un lingüista que conocí en Berlín. También admite una lectura no específica, como en Quiero entrevistar a un lingüista que sepa kalaallisut, donde el subjuntivo de sepa señala que vale cualquiera que cumpla esa condición. Las diferencias entre estas lecturas interactúan con el alcance, la modalidad, la intensionalidad y la estructura informativa. Equiparar definido con específico e indefinido con no específico confunde dimensiones independientes.

La identificabilidad y la familiaridad se relacionan con la definitud sin coincidir con ella. Un referente puede ser familiar porque ya fue introducido en el discurso, identificable por percepción compartida, inferible a partir de un marco o único bajo una descripción contextual sin mención previa. Una teoría adecuada necesita explicar, por tanto, un conjunto de patrones parcialmente superpuestos.

La teoría russelliana de las descripciones

El análisis clásico procede de Russell (1905), cuyo problema era lógico y filosófico. Se trataba de analizar oraciones con descripciones definidas, en especial cuando ningún individuo satisface la descripción, como en El actual rey de Francia es calvo. Si el actual rey de Francia fuera un nombre que refiere a un individuo, el análisis encontraría una dificultad cuando Francia carece de rey. Russell propuso que la descripción no se comporta semánticamente como un nombre. La oración equivale, de manera aproximada, a la conjunción de tres afirmaciones, según las cuales existe al menos un actual rey de Francia, existe como máximo uno y ese individuo es calvo.

Si R(x) significa que x es actual rey de Francia y C(x) que x es calvo, la fórmula es ∃x[R(x) ∧ ∀y(R(y) → y = x) ∧ C(x)]. La representación contiene tres ingredientes, la existencia, la unicidad y la predicación. La descripción definida forma parte de una estructura cuantificacional, de modo que la oración recibe condiciones de verdad sin que la descripción tenga que denotar primero un individuo.

La teoría resuelve así el problema de las descripciones vacías. Si no existe ningún actual rey de Francia, la fórmula es falsa porque fracasa la condición existencial. Nada obliga a suponer que una expresión referencial carece de objeto para decidir después qué ocurre con el valor de verdad de la oración.

La teoría permite también representar interacciones de alcance. En El director no asistió, la negación puede tener alcance amplio o estrecho respecto de la cuantificación. Con alcance amplio, la oración niega que exista un único director que asistió. Con alcance estrecho, afirma que existe un único director y que este no asistió. Esta flexibilidad contribuyó a que la teoría de las descripciones se convirtiera en el modelo clásico del análisis lógico del lenguaje natural.

El análisis de Russell tiene, sin embargo, límites empíricos. Strawson (1950) sostuvo que la existencia y la unicidad son condiciones previas del uso de la descripción, ajenas a lo que la oración afirma. La conducta de las descripciones bajo la negación, la interrogación y otros operadores dio apoyo a esa idea.

Frege, Strawson y el análisis presuposicional

En El director del hospital llegó temprano, El director del hospital no llegó temprano y ¿Llegó temprano el director del hospital? persiste con facilidad la impresión de que hay un director pertinente del hospital. La negación cambia lo que se afirma sobre la llegada sin eliminar el supuesto de que existe un individuo que satisface la descripción. Del mismo modo, la pregunta no convierte la existencia del director en la cuestión principal.

Este comportamiento motivó los análisis presuposicionales asociados a Frege (1892) y Strawson (1950), que la semántica formal desarrolló después. En una versión esquemática, una descripción definida se interpreta mediante el operador iota, ιx[P(x)], que pretende seleccionar el único individuo que satisface P. La interpretación está definida solo si el contexto satisface ciertas condiciones de existencia y unicidad. Si estas fallan, la expresión produce una dificultad presuposicional o exige algún proceso de acomodación. En una formulación simplificada, ⟦el P⟧ᶜ está definida solo si existe exactamente un individuo contextualmente pertinente que satisface P. En ese caso, denota a ese individuo.

La diferencia con Russell afecta a la arquitectura de la teoría. En la teoría russelliana clásica, la existencia y la unicidad forman parte de las condiciones de verdad afirmadas. En una teoría presuposicional, al menos una parte de esa información es un requisito previo para evaluar o actualizar el contenido principal.

Como mostró el texto LS-061, la prueba de proyección es falible, porque las presuposiciones pueden filtrarse, acomodarse, debilitarse o interactuar con la estructura discursiva. Aun así, la persistencia del contenido existencial o identificacional bajo operadores indica que no todo el aporte de una descripción definida se comporta como una aserción ordinaria.

Unicidad y dominio contextual

La oración El médico está esperando raramente presupone que exista un solo médico en el universo, ni siquiera en la ciudad. La interpretación exige restringir de algún modo el dominio pertinente, que puede ser una consulta concreta, un turno, una sala o el único médico que importa en la conversación. La unicidad que interesa a la semántica de la definitud es, por tanto, una unicidad relativa a un dominio, a una situación o a una descripción enriquecida por el contexto.

Si D es el dominio contextualmente pertinente, la condición puede escribirse de manera aproximada como ∃!x[xDP(x)], donde ∃! significa que existe exactamente uno. El dominio es una herramienta teórica para representar que las expresiones se interpretan respecto de parámetros restringidos por el contexto, sin pretensión de describir una lista que los hablantes almacenen de manera consciente. Las teorías implementan esta restricción mediante dominios contextuales, situaciones, variables silenciosas, índices o mecanismos pragmáticos de enriquecimiento.

El problema recibe el nombre de incompletitud de las descripciones. Expresiones como el libro, la mesa o el profesor casi nunca contienen información léxica suficiente para asegurar la unicidad global. La interpretación efectiva depende de cómo el contexto delimita el espacio de candidatos. Elbourne (2013) desarrolla una teoría en la que las variables de situación explican cómo las descripciones se restringen a partes pertinentes del mundo. Las situaciones son allí componentes de una arquitectura semántica destinada a capturar restricciones de interpretación, sin compromiso con su realidad psicológica.

La familiaridad en la teoría de Heim

La teoría de Heim (1982) desplazó el problema hacia una regularidad discursiva. Los indefinidos tienden a introducir nuevos referentes discursivos y los definidos tienden a depender de referentes ya disponibles. En Entró una paciente. La paciente dejó una carpeta sobre la mesa, el indefinido de la primera oración amplía el archivo discursivo con un índice nuevo y la descripción definida de la segunda se asocia con ese referente. En la semántica de cambio de archivos presentada en el texto LS-062, el discurso modifica de manera progresiva una representación de la información.

Después de la primera oración, el archivo contiene una ficha con las condiciones paciente(x₁) y entró(x₁). La segunda oración añade a esa misma ficha la condición dejó-una-carpeta(x₁). El segundo sintagma nominal no necesita volver a introducir a una paciente, porque busca un referente apropiado en el estado discursivo ya construido.

Heim formuló la diferencia mediante dos condiciones. La de novedad exige que los indefinidos introduzcan un índice nuevo. La de familiaridad exige que los definidos encuentren un índice familiar o recuperable. La definitud queda así integrada en una teoría de la actualización discursiva, en continuidad con el texto LS-062. La familiaridad estricta tiene, sin embargo, límites.

Definidos sin antecedente y límites de la familiaridad estricta

El ejemplo de la casa y la cocina, visto al comienzo del capítulo, contiene un definido natural sin mención previa. Lo mismo sucede en Me compré un libro. El autor nació en Valparaíso, donde el autor se infiere a partir del libro. Hawkins (1978) llamó asociativos a estos usos, que también se describen como inferencias puente (bridging) o como acomodación de referentes relacionados. Hawkins distinguió además usos de situación inmediata, como Pásame la taza, donde la taza es identificable por percepción sin antecedente lingüístico. Los usos de situación amplia se apoyan en conocimiento institucional, como en El presidente abrió la sesión. En un contexto bien delimitado, el rol basta para seleccionar un individuo pertinente.

La familiaridad pertinente incluye, por tanto, la mención previa, la accesibilidad perceptiva, la inferencia relacional y la satisfacción de una condición de unicidad contextual. Roberts (2003) propuso que los definidos presuponen una familiaridad débil, que no exige mención previa, junto con una unicidad informativa relativa al contexto. Su teoría intenta mostrar que las intuiciones de familiaridad y de unicidad capturan componentes reales del fenómeno.

Encontrar un definido sin antecedente no basta para refutar la teoría de la familiaridad. Antes hay que determinar qué cuenta como accesibilidad contextual dentro de esa teoría y qué mecanismos de acomodación o inferencia admite.

Indefinidos, cuantificación existencial e introducción discursiva

En semántica clásica, Un estudiante llamó recibe el análisis existencial ∃x[estudiante(x) ∧ llamó(x)]. Este análisis capta correctamente sus condiciones de verdad, porque la oración es verdadera si existe al menos un individuo que es estudiante y llamó. El problema aparece cuando el discurso continúa con Él dejó un mensaje. Si el primer enunciado se interpreta como una fórmula cerrada por la cuantificación existencial, la variable x queda ligada dentro de su propia oración y no está disponible para el pronombre de la segunda. La semántica dinámica y la DRT (Kamp y Reyle, 1993) surgieron, en parte, para modelar esta capacidad de los indefinidos para establecer referentes discursivos que pueden retomarse después.

Según la intuición dinámica, el indefinido contribuye a las condiciones de verdad y cambia, además, el potencial anafórico del contexto. La relación entre los indefinidos y la cuantificación existencial se mantiene, porque una teoría puede recuperar condiciones existenciales a partir del resultado global del discurso. La diferencia reside en la arquitectura composicional, en la que el existencial deja de introducirse como un cuantificador estático cerrado localmente desde el comienzo.

Por eso este capítulo sigue al de la anáfora. La teoría de los indefinidos no puede separarse limpiamente de la teoría de la anáfora, porque la interpretación de un N determina qué recursos quedan disponibles para las expresiones posteriores.

Novedad, alcance y dependencia

La condición de novedad es una generalización útil con excepciones que impiden convertirla en una regla superficial, según la cual un o una introducirían siempre a alguien desconocido. En En la recepción estaba Ana, una colega del departamento, el indefinido es una aposición descriptiva de un individuo ya identificado. En Cierta investigadora volvió a enviarme el mismo artículo, el indefinido recibe una lectura fuertemente específica. Estas construcciones permiten usos que no encajan en una oposición rígida entre lo nuevo y lo familiar.

Los indefinidos interactúan, además, con operadores. Todos los estudiantes leyeron un artículo admite una lectura en la que cada estudiante leyó quizá un artículo diferente y otra en la que existe un artículo particular leído por todos. En notación esquemática, la primera es ∀x[estudiante(x) → ∃y[artículo(y) ∧ leyó(x, y)]] y la segunda ∃y[artículo(y) ∧ ∀x[estudiante(x) → leyó(x, y)]]. La diferencia es de alcance, aunque en el lenguaje natural la interpretación final depende también de la estructura sintáctica, el contexto, la prosodia y las restricciones pragmáticas.

La indefinitud no admite, por tanto, una definición mediante una sola propiedad lógica. Los indefinidos participan en la cuantificación, la introducción discursiva, la especificidad y la dependencia. En algunas lenguas se suman, además, distinciones morfológicas propias.

Unicidad, maximalidad y plurales definidos

La unicidad parece intuitiva con un singular como La estudiante que obtuvo el premio habló primero. Con Los estudiantes que obtuvieron el premio hablaron primero, en cambio, no se busca un único estudiante. Sharvy (1980) extendió la idea de unicidad mediante la maximalidad y propuso una teoría general que cubre las descripciones singulares, plurales y de masa. En una semántica de pluralidades, puede suponerse que existe un individuo plural máximo compuesto por todos los estudiantes pertinentes que obtuvieron el premio. La descripción definida plural selecciona ese individuo.

De forma informal, la descripción puede escribirse ιX[estudiantes-que-obtuvieron-el-premio(X)], donde X designa la pluralidad máxima pertinente. La maximalidad conserva parte de la arquitectura de las descripciones definidas sin exigir unicidad atómica. Ayuda también a analizar los nombres de masa definidos, como en El agua de la botella está tibia, donde no se busca un agua individual en el sentido ordinario del conteo. La descripción se interpreta respecto de la totalidad contextualmente pertinente de la sustancia que satisface la restricción.

La categoría lingüística definido excede, por tanto, la fórmula escolar según la cual el artículo habla de un objeto único. Una teoría de la definitud tiene que cubrir la singularidad, la pluralidad, la masa, las clases, los usos genéricos y las construcciones dependientes del contexto.

Artículos débiles y fuertes en la evidencia translingüística

Algunas lenguas distinguen morfológicamente tipos de artículo definido. Schwarz (2009), a partir de datos del alemán y del frisón septentrional, distingue entre artículos débiles y artículos fuertes. En alemán, la forma contraída de preposición y artículo, como vom, que contrae von dem, aparece cuando el definido depende de la unicidad en una situación. La forma plena se exige cuando el definido retoma un antecedente del discurso. Esto es evidencia contra la idea de que todas las lenguas realizan con una única pieza morfológica una semántica uniforme de la definitud.

La distinción tiene interés teórico por dos razones. La oposición clásica entre unicidad y familiaridad podría corresponder a dos fuentes de definitud que algunas lenguas gramaticalizan por separado, con lo que dejaría de ser una disputa entre teorías rivales acerca del mismo objeto. El español, por otra parte, no puede usarse como plantilla universal. Que el y la aparezcan en una amplia diversidad de contextos no demuestra que esos contextos compartan la misma arquitectura semántica en todas las lenguas.

La comparación translingüística es aquí una prueba teórica. Si una lengua codifica dos tipos de artículo donde otra usa uno, una teoría debe explicar por qué esos entornos forman clases naturales y por qué las lenguas pueden lexicalizarlas de manera diferente.

Definidos débiles y lecturas institucionales

En algunos usos la unicidad es especialmente difícil de sostener en su versión simple, como en María fue al hospital, Pedro escuchó la radio o Después del accidente, llamaron a la policía. Según la variedad lingüística y el contexto, estos definidos reciben interpretaciones institucionales en las que no se trata de identificar un hospital, un aparato de radio o un conjunto particular de policías como individuo único previamente conocido. Estos casos se conocen como definidos débiles (weak definites). El nombre coincide con el de los artículos débiles de Schwarz, aunque designa un fenómeno distinto.

Los definidos débiles tienen propiedades próximas a las lecturas de tipo, de actividad convencional o de institución. Aguilar-Guevara y Zwarts (2010) los relacionan con la referencia a clases (kinds). Los ejemplos del español no calcan necesariamente los patrones del inglés, del neerlandés u otras lenguas estudiadas. Trasladar al español el análisis de frases inglesas como go to the hospital o take the train exige comprobar antes sus condiciones léxicas y construccionales, que pueden diferir.

La semántica de los definidos excede, entonces, una regla de búsqueda de un individuo singular. Algunas expresiones definidas interactúan con conocimiento institucional, estereotipos de uso y estructuras conceptuales más amplias. Estas lecturas no autorizan a concluir que el artículo pierde su significado. El análisis tiene que establecer qué componentes semánticos permanecen, cuáles se debilitan y qué información aporta la construcción completa.

Uso referencial y uso atributivo

Donnellan (1966) distinguió entre el uso atributivo y el uso referencial de una misma descripción. Supongamos que alguien encuentra asesinado a Smith y dice El asesino de Smith está loco. En la lectura atributiva, el hablante afirma algo acerca de quienquiera que resulte ser el asesino. La descripción determina entonces a quién se aplica el predicado. Imaginemos ahora el juicio de Jones, acusado del crimen, que se comporta de manera extraña en la sala. Un observador convencido de su culpa pronuncia la misma oración. En el uso referencial, el hablante intenta hablar de Jones aunque resulte que Jones no fue el asesino.

La distinción es intuitiva y su interpretación teórica, controvertida. Si demuestra que las descripciones definidas son semánticamente ambiguas entre una lectura cuantificacional y otra directamente referencial, la semántica tendría que duplicar sus entradas. Si una semántica unitaria puede combinarse con mecanismos pragmáticos de referencia del hablante, bastaría una sola. Kripke (1977) defendió la segunda opción al distinguir entre la referencia del hablante y la referencia semántica. Neale (1990) desarrolló después una semántica russelliana unitaria, complementada con explicaciones pragmáticas del uso referencial.

La discusión sigue abierta, aunque deja establecido que la referencia del hablante y el contenido semántico de la expresión son cosas distintas. Una persona puede usar una descripción para dirigir la atención hacia cierto individuo aunque ese individuo no satisfaga literalmente la descripción. Los textos LS-064 y LS-077, sobre los pronombres y sobre la pragmática griceana, retoman esta separación.

Descripciones definidas y error descriptivo

La distinción permite analizar con precisión los casos en que el hablante identifica correctamente a una persona y se equivoca en la descripción. Supongamos que en una reunión hay una sola mujer con una copa de agua. El hablante cree que la copa contiene ginebra y dice La mujer que está bebiendo ginebra es la nueva directora. Si todos reconocen de quién habla, la comunicación tiene éxito en cierto sentido aunque la descripción que está bebiendo ginebra sea falsa. El caso es una variante del ejemplo del martini de Donnellan (1966).

El ejemplo obliga a distinguir al menos cuatro niveles, que son la expresión lingüística producida, sus condiciones semánticas según una teoría, la intención referencial del hablante y la identificación efectiva que realiza el oyente. Que el oyente identifique al individuo pretendido no demuestra que la descripción sea verdadera ni que la semántica convencional de las descripciones sea directamente referencial.

La distinción es particularmente útil en la documentación científica o clínica. Si un paciente dice «El vecino que me vigila volvió a pasar frente a la casa», una reformulación como «El vecino que lo vigila volvió a pasar frente a la casa» puede aumentar indebidamente el compromiso del redactor con la descripción que lo vigila. La alternativa «Refiere que el vecino que, según él, lo vigila volvió a pasar frente a la casa» preserva mejor la fuente y el compromiso epistémico. El problema sigue siendo lingüístico. Una descripción definida puede incorporar material descriptivo cuya aceptación por parte del hablante, del oyente o del redactor debe mantenerse separada, porque la forma definida no convierte ese contenido en un hecho compartido.

Artículo definido, genericidad y diferencias estructurales en español

El español muestra que la morfología del artículo no se correlaciona uno a uno con una única interpretación semántica. En Los tigres están desapareciendo, el definido plural puede referirse a la especie o a su población pertinente. En Los tigres tienen rayas, participa en una generalización genérica. El inglés usa con frecuencia plurales escuetos donde el español emplea el artículo definido, como en Tigers have stripes. Una teoría construida exclusivamente a partir del inglés puede atribuir al artículo definido propiedades que en otras lenguas se distribuyen de otra manera.

Hay diferencias también con los posesivos y los nombres propios. En el habla coloquial de Chile y de otras zonas hispanohablantes se usa el artículo con nombres de pila (la Marta). El catalán tiene artículos personales propios (en Joan, la Maria). Estas variaciones son datos que una teoría comparativa de la definitud debe explicar.

Los artículos interactúan también con la genericidad, los roles institucionales, las partes del cuerpo y la posesión inalienable. En María levantó la mano, el español usa normalmente el artículo definido, aunque la interpretación posesiva respecto de María es clara. El inglés prefiere en este caso un posesivo (Mary raised her hand). Traducir mecánicamente una estructura a la otra llevaría a error si se concluyera que ambas expresiones codifican la misma composición semántica. La tipología obliga a mantener separados el fenómeno conceptual y sus realizaciones morfosintácticas.

El archivo discursivo en un ejemplo integrado

Considérese el discurso Entró una investigadora al laboratorio. La investigadora dejó una carpeta en la mesa. El título del informe estaba escrito a mano. Luego otra investigadora tomó la carpeta. En la primera oración, el indefinido introduce un referente discursivo nuevo, x₁, con las condiciones investigadora(x₁) y entró-al-laboratorio(x₁). En la segunda, la investigadora recupera x₁ sin necesidad de establecer que existe exactamente una investigadora en el mundo, porque el contexto discursivo contiene un candidato muy accesible. La misma oración introduce una carpeta, que podemos llamar y₁.

La tercera oración es más compleja. Si la carpeta contiene un informe y ese marco es recuperable en el contexto, el título del informe requiere una cadena inferencial que va de la carpeta al informe pertinente y de este a su título. No hay antecedente lingüístico directo para título, aunque la relación estructural permite una interpretación definida. En la cuarta oración, otra investigadora introduce x₂ y codifica además una relación de alteridad, x₂ ≠ x₁.

La elección de determinantes contribuye, así, a administrar el espacio referencial del discurso. Los artículos interactúan con la novedad, la accesibilidad, las inferencias puente, la unicidad contextual y el contraste. Su función excede la de simples etiquetas de lo conocido y lo desconocido. Un modelo dinámico puede representar esos cambios de manera progresiva, mientras que un modelo presuposicional caracteriza las condiciones que las descripciones definidas imponen al contexto. Queda por decidir cómo se articulan ambos niveles y qué parte del trabajo corresponde a la semántica convencional o a la inferencia pragmática.

Comparación de las familias de teorías

La tabla 63.1 ordena las principales aproximaciones según los datos que explican con mayor naturalidad y las dificultades que enfrentan.

Tabla 63.1. Familias de teorías sobre las descripciones definidas

Enfoque Tesis Datos que explica mejor Dificultad característica
Russelliano La descripción expresa existencia, unicidad y predicación mediante cuantificación Descripciones vacías y ambigüedades de alcance Persistencia de la existencia bajo operadores
Presuposicional Existencia y unicidad son condiciones previas de la interpretación Proyección bajo negación y pregunta Necesita una teoría de la proyección, la acomodación y la restricción contextual
Familiaridad y semántica dinámica Los definidos recuperan referentes disponibles y los indefinidos suelen introducirlos Anáfora y continuidad discursiva Definidos sin antecedente explícito
Unicidad y maximalidad El definido selecciona el único individuo pertinente o la pluralidad máxima Singulares, plurales, masa y dominio contextual Usos anafóricos y definidos débiles
Situacional La descripción se evalúa respecto de una situación restringida Descripciones incompletas Elección de la situación pertinente
Artículos débil y fuerte La unicidad situacional y la anáfora corresponden a dos tipos de definido Contrastes morfológicos del alemán y del frisón Diferencias de lexicalización entre lenguas

Cada familia hace visibles datos que las otras necesitan reconstruir mediante mecanismos adicionales. La investigación reciente busca determinar qué fenómenos requieren diferencias semánticas genuinas y cuáles pueden derivarse de principios más generales. Coppock y Beaver (2015), por ejemplo, separan la definitud, que en inglés marca una presuposición de unicidad débil, de la determinación, que consiste en denotar un individuo. Para ellos, las descripciones definidas son predicativas en su base y adquieren fuerza existencial mediante operaciones generales de cambio de tipo.

Los pronombres, con muy poco contenido descriptivo, plantean estos problemas de manera más aguda. El texto LS-064 estudia cómo pueden depender de antecedentes lingüísticos, del contexto deíctico, de operadores o de relaciones estructurales. Examina también por qué es insuficiente la idea escolar de que sustituyen nombres.

Referencias

Aguilar-Guevara, A., y Zwarts, J. (2010). Weak definites and reference to kinds. Semantics and Linguistic Theory, 20, 179-196.

Coppock, E., y Beaver, D. (2015). Definiteness and determinacy. Linguistics and Philosophy, 38(5), 377-435.

Donnellan, K. S. (1966). Reference and definite descriptions. The Philosophical Review, 75(3), 281-304.

Elbourne, P. (2013). Definite descriptions. Oxford University Press.

Frege, G. (1892). Über Sinn und Bedeutung. Zeitschrift für Philosophie und philosophische Kritik, 100, 25-50.

Hawkins, J. A. (1978). Definiteness and indefiniteness: A study in reference and grammaticality prediction. Croom Helm.

Heim, I. (1982). The semantics of definite and indefinite noun phrases [Tesis doctoral, University of Massachusetts Amherst].

Kamp, H., y Reyle, U. (1993). From discourse to logic. Kluwer.

Kripke, S. A. (1977). Speaker's reference and semantic reference. Midwest Studies in Philosophy, 2, 255-276.

Neale, S. (1990). Descriptions. MIT Press.

Roberts, C. (2003). Uniqueness in definite noun phrases. Linguistics and Philosophy, 26(3), 287-350.

Russell, B. (1905). On denoting. Mind, 14(56), 479-493.

Schwarz, F. (2009). Two types of definites in natural language [Tesis doctoral, University of Massachusetts Amherst].

Sharvy, R. (1980). A more general theory of definite descriptions. The Philosophical Review, 89(4), 607-624.

Strawson, P. F. (1950). On referring. Mind, 59(235), 320-344.

Cómo citar esta lectura

Publicación en la web: · LS-063

APA 7

Alarcón Covarrubias, J. (2026). Definitud, indefinidos y descripciones definidas. Lingüística y Semiótica. https://linguisticaysemiotica.org/temas/ls-063

Chicago

Alarcón Covarrubias, Jonathan. «Definitud, indefinidos y descripciones definidas». Lingüística y Semiótica. 22 de septiembre de 2026. https://linguisticaysemiotica.org/temas/ls-063.

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