LS-034 / Sintaxis y gramática

Anáfora, ligamiento y control

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  1. Referencia, correferencia y anáfora
  2. Reflexivos y localidad
  3. Jerarquía y mando-c
  4. Pronombres y expresiones referenciales
  5. Alcance y límites de los tres principios
  6. Recíprocos
  7. Pronombres, discurso y anáfora cero
  8. Control
  9. Control y elevación
  10. Perspectiva y logoforicidad
  11. Ambigüedad referencial en la documentación clínica
  12. Pronombres vagos en la escritura científica
  13. Correferencia y control en el procesamiento automático
  14. Análisis de una oración con varias dependencias
  15. Referencias

DESARROLLO COMPLETO · BIBLIOGRAFÍA INCLUIDA

Referencia, correferencia y anáfora

María vio a Ana y ella sonrió deja abierta la identidad de quien sonrió, porque el pronombre admite a María, a Ana o a una tercera persona identificable en el contexto. María se vio en el espejo tiene, en cambio, una interpretación mucho más restringida, ya que el clítico reflexivo remite al sujeto de la misma oración. La diferencia entre pronombres, reflexivos y expresiones nominales plenas muestra que la referencia depende de la estructura sintáctica, además del significado léxico y del discurso.

Dos expresiones son correferenciales cuando remiten a la misma entidad. La notación con subíndices permite distinguir las lecturas, porque Maríaᵢ dijo que ellaᵢ estaba cansada y Maríaᵢ dijo que ellaⱼ estaba cansada corresponden a interpretaciones diferentes de la misma secuencia. La correferencia puede ser posible, imposible, preferida o ambigua. La teoría del ligamiento se ocupa de las restricciones estructurales que gobiernan parte de esos casos.

El término anáfora tiene dos usos que deben distinguirse. En sentido amplio designa cualquier expresión cuya interpretación depende de otra expresión o del discurso previo, como ocurre con ella en María llegó. Ella estaba cansada o con el grupo definido de Compré un libro. El libro era caro. En la teoría sintáctica del ligamiento, en cambio, el término se reserva para los reflexivos y los recíprocos, que muestran restricciones locales estrictas. Los dos usos deben mantenerse separados para evitar confusiones.

Reflexivos y localidad

María se vio recibe la interpretación VER(María, María), en la que el reflexivo expresa la identidad entre dos posiciones argumentales. Los reflexivos imponen una condición de localidad, como muestra el contraste entre Juanᵢ seᵢ vio y la imposibilidad de que el clítico de Juanᵢ dijo que María se vio remita a Juan. El reflexivo necesita un antecedente estructuralmente cercano, que en la subordinada es María.

La teoría clásica formuló la restricción como el principio A, según el cual una anáfora debe estar ligada dentro de su dominio local (Chomsky, 1981). La definición precisa de dominio local ha cambiado entre teorías, pero la intuición se mantiene. La médicaᵢ seᵢ examinó es natural; La médicaᵢ dijo que el enfermero seᵢ examinó resulta inadecuada bajo la lectura en que el clítico remite a la médica, porque el antecedente local disponible es el enfermero.

El español dispone además de una forma tónica, sí mismo, que permite explicitar la relación en contextos donde el clítico no basta, como en Juan solo piensa en sí mismo. Su distribución no coincide exactamente con la del clítico. Las construcciones con nombres que designan representaciones, del tipo de Juan vio una foto de sí mismo, muestran además un comportamiento más libre que el de los reflexivos argumentales ordinarios.

Jerarquía y mando-c

Para formalizar el ligamiento, la gramática generativa recurre a la relación de mando constituyente o mando-c, que puede describirse informalmente diciendo que un nodo manda-c a otro cuando el nodo que lo domina inmediatamente domina también al segundo, sin que el primero domine al segundo. La formulación exacta varía entre teorías. El punto decisivo es que preceder no equivale a ligar, porque un antecedente anterior en el orden lineal puede ocupar una posición estructural inadecuada.

La foto de Juanᵢ loᵢ sorprendió ilustra el punto. Juan precede al clítico y se encuentra incrustado dentro del grupo nominal sujeto, de modo que no lo manda-c. La estructura jerárquica filtra los candidatos que la linealidad admitiría. Reinhart (1983) hizo de esa relación el núcleo de su análisis y mostró que las restricciones sobre la interpretación de pronombres y variables ligadas requieren una noción estructural de este tipo.

La necesidad de la jerarquía se aprecia mejor con antecedentes cuantificados. Todo paciente cree que mejorará admite la lectura en que cada paciente tiene una creencia sobre sí mismo, lectura que exige que el cuantificador mande-c al elemento dependiente. Un grupo cuantificado incrustado, como el de La médica de todo paciente cree que mejorará, bloquea esa interpretación distribuida, porque el cuantificador no ocupa la posición requerida. La anáfora de variable ligada aporta, por eso, un diagnóstico más fino que la simple correferencia entre nombres propios (Reinhart, 1983).

Un segundo ejemplo confirma la necesidad de la jerarquía. En La madre de Juanᵢ se vio en el espejo, el reflexivo se interpreta con el grupo nominal completo, cuyo núcleo es la madre, pese a la proximidad lineal de Juan. El antecedente disponible es el que ocupa la posición de sujeto, sin que la cercanía superficial cuente.

Pronombres y expresiones referenciales

Los pronombres muestran el patrón complementario. Bajo la lectura correferencial, Juanᵢ loᵢ vio resulta inadecuada, mientras que Juanᵢ dijo que María loᵢ vio es plenamente posible. La teoría clásica recogió el contraste en el principio B, según el cual un pronombre debe quedar libre dentro de su dominio local. El par Juanᵢ seᵢ vio frente a Juanᵢ loᵢ vio es uno de los datos fundacionales de esta teoría, porque la misma relación referencial resulta obligatoria con la forma reflexiva e imposible con la pronominal.

Las expresiones referenciales plenas, entre las que se cuentan los nombres propios y los grupos nominales definidos, siguen una tercera condición. Juanᵢ dijo que élᵢ estaba cansado admite la correferencia; Élᵢ dijo que Juanᵢ estaba cansado resulta degradada cuando se pretende esa misma lectura. El principio C recoge la generalización al exigir que una expresión referencial quede libre, es decir, que ningún elemento que la mande-c la ligue.

El español añade un efecto propio en las completivas de subjuntivo. Juanᵢ quiere salir admite la lectura en que Juan sale, pero Juanᵢ quiere que élᵢ salga rechaza la correferencia entre el sujeto principal y el subordinado, que debe expresarse con el infinitivo. La gramática hispánica llama obviación a ese efecto, común a varias lenguas románicas. Zagona (2002) lo analiza junto con las demás restricciones referenciales del español.

Alcance y límites de los tres principios

La arquitectura clásica condensa las tres generalizaciones en una formulación breve, porque las anáforas deben estar ligadas localmente, los pronombres deben quedar libres en ese mismo dominio y las expresiones referenciales deben quedar libres en general. Su influencia fue considerable, porque aportó evidencia de que la gramática opera sobre estructuras jerárquicas.

La investigación posterior encontró excepciones sistemáticas. Pollard y Sag (1992) mostraron que ciertos reflexivos del inglés escapan a la condición local y dependen de la perspectiva desde la que se presenta la información, casos que suelen llamarse logofóricos o exentos. Reuland (2011) propuso derivar las condiciones de ligamiento de principios más generales, sin postularlas como estipulaciones independientes. Los tres principios deben tratarse, por tanto, como generalizaciones empíricas sólidas con límites conocidos.

Recíprocos

Juan y María se abrazaron recibe una interpretación recíproca, aproximable a la conjunción de ABRAZAR(Juan, María) y ABRAZAR(María, Juan). Los recíprocos comparten con los reflexivos buena parte de las restricciones de localidad, razón por la cual la teoría clásica los incluyó bajo el principio A.

Su semántica es más compleja. Los estudiantes se conocen no implica que cada estudiante conozca a todos los demás, porque la relación puede ser fuerte, débil o establecida por cadenas parciales según el contexto y el tipo de predicado. La sintaxis restringe el antecedente del recíproco; la semántica determina el tipo de distribución que la oración expresa.

Pronombres, discurso y anáfora cero

Fuera del dominio local, la elección del antecedente pasa al discurso. En María llegó. Ella estaba cansada, la teoría del ligamiento no determina que el pronombre remita a María, porque solo excluye ciertas configuraciones. La selección depende de la prominencia discursiva, del tópico, de la concordancia de género y número y de la coherencia del texto.

El verbo principal inclina además la interpretación. Garvey y Caramazza (1974) mostraron que ciertos predicados generan una causalidad implícita que orienta la resolución del pronombre en la cláusula causal, de manera que Juan asustó a Pedro porque él… tiende a continuarse con Juan y Juan admiró a Pedro porque él… con Pedro. La preferencia procede del significado del verbo, sin que la sintaxis excluya la otra lectura.

María habló con Ana cuando ella salió muestra el caso ambiguo. Los dos antecedentes satisfacen la concordancia, la sintaxis admite ambas lecturas y solo el contexto permite decidir. En la escritura clínica o científica, una ambigüedad de este tipo debe evitarse en la redacción más que resolverse en la lectura.

El español añade un recurso más, porque un sujeto no pronunciado puede recuperar un referente discursivo. En María llegó. Estaba cansada, el sujeto tácito de la segunda oración se interpreta como María gracias a la flexión verbal y a la continuidad temática, según se vio en el texto LS-029. Esta anáfora cero extiende el problema más allá de los pronombres visibles, porque el elemento que necesita antecedente carece de forma fonética.

La elipsis añade otra forma de dependencia interpretativa. Juan se cuida y María también admite dos lecturas, una en que María cuida de Juan y otra en que cuida de sí misma. La tradición las llama identidad estricta e identidad imprecisa. Su existencia muestra que el material elidido se reconstruye con una estructura, más que con una cadena de palabras. El mismo contraste aparece con la proforma verbal de María no quiso hacerlo, cuyo contenido depende del predicado recuperable en el contexto.

El español dispone además de una alternancia entre sujeto tácito y pronombre expreso que orienta la interpretación. En secuencias del tipo de Ana llamó a María cuando llegó y Ana llamó a María cuando ella llegó, la forma tácita tiende a recuperar el sujeto previo y la expresa favorece un antecedente distinto. Alonso-Ovalle et al. (2002) documentaron esa preferencia en español con materiales controlados. Se trata de una tendencia interpretativa, sensible al contexto, que no llega a la categoría de una restricción gramatical.

La recuperación del referente puede apoyarse, por otra parte, en el conocimiento del mundo. En Entré en la sala. El techo era alto, el grupo definido se interpreta como el techo de esa sala sin haber sido mencionado, relación que Clark (1975) llamó anáfora de puente. La coherencia del texto depende de inferencias de esta clase tanto como de las cadenas correferenciales explícitas.

El posesivo su merece una advertencia particular. La forma es compatible con un poseedor de tercera persona singular o plural y con el tratamiento de usted, de manera que su hermana puede designar a la hermana de él, de ella, de ellos o del interlocutor. Cuando el contexto no desambigua, la solución es explicitar el poseedor con de él, de ella o el nombre correspondiente.

Control

Juan quiere salir contiene un infinitivo cuyo sujeto no se pronuncia y se interpreta como Juan, con la estructura QUERER(Juan, SALIR(Juan)). La tradición generativa escribe ese sujeto implícito como PRO y describe la relación diciendo que Juan controla su referencia, con la notación Juanᵢ quiere [PROᵢ salir].

El controlador depende del predicado principal. En Juan prometió a María salir, el sujeto del infinitivo es Juan, caso de control de sujeto; en Juan persuadió a María para salir, el sujeto del infinitivo es María, caso de control de objeto. La diferencia no procede del orden de los constituyentes, que ambas oraciones comparten. Depende de la estructura argumental de PROMETER y PERSUADIR. La gramática académica recoge ambos tipos y remite la noción al análisis del sujeto tácito (RAE y ASALE, 2019, s. v. control).

El sujeto implícito no siempre tiene un controlador nominal. Fumar es perjudicial recibe una interpretación genérica, atribuible a cualquier persona pertinente. Lo mismo ocurre en instrucciones del tipo de Para entrar, hay que identificarse. Estos casos se describen como control arbitrario y muestran que un argumento no pronunciado puede obtener su interpretación de varias maneras.

Algunos predicados admiten además que el sujeto implícito incluya al controlador junto con otras personas. En un ejemplo clásico de la literatura, la oración inglesa equivalente a Juan quería reunirse a las seis requiere más de un participante en la reunión, de modo que el sujeto del infinitivo se interpreta como Juan y quienes lo acompañan. El fenómeno, llamado control parcial, ha sido central en el debate sobre la naturaleza de PRO (Landau, 2013). Hornstein (1999) defendió una posición opuesta, según la cual el control se reduce a movimiento entre posiciones argumentales, propuesta que suprime PRO del inventario teórico.

Control y elevación

Juan quiere salir y Juan parece estar cansado se parecen en la superficie y difieren en la estructura. En la primera, Juan es argumento de QUERER y participa en los dos eventos, con la representación QUERER(Juan, SALIR(Juan)). En la segunda, PARECER no le asigna un papel semántico propio, porque Juan participa solo en el estado descrito por el infinitivo, con la representación PARECER(CANSADO(Juan)). La oposición separa el control de la elevación. Williams (1980) la integró en una teoría general de la predicación.

Los diagnósticos aprovechan esa diferencia. Los verbos de elevación admiten sujetos expletivos, como muestra la construcción inglesa There seems to be a problem, imposible con un verbo de control como want, lo que confirma que el sujeto ocupa una posición estructural sin recibir papel temático. Las expresiones idiomáticas aportan una segunda prueba, porque una construcción de elevación conserva la lectura idiomática del sujeto de la cláusula inferior, mientras que un verbo de control introduce un participante semántico independiente y la destruye.

Perspectiva y logoforicidad

Algunas lenguas disponen de formas pronominales que dependen de quién actúa como centro de conciencia en el discurso, es decir, de quién habla, piensa o percibe lo que se reporta. Ese fenómeno se conoce como logoforicidad y está morfológicamente marcado en varias lenguas africanas. El español carece de un sistema comparable, aunque la perspectiva sigue interviniendo en la interpretación de sus pronombres.

La narrativa literaria muestra el caso extremo. En el discurso indirecto libre, la perspectiva de un personaje se mezcla con la voz narrativa, de manera que las expresiones deícticas y evaluativas corresponden al personaje sin una cita explícita. La sintaxis aporta un conjunto de relaciones posibles; la interpretación completa exige categorías de la pragmática y de la narratología.

Ambigüedad referencial en la documentación clínica

La paciente habló con su hermana después de que ella tomara la medicación deja sin resolver quién tomó el fármaco. La sintaxis admite ambos antecedentes sin que ninguna regla gramatical decida el caso. La reescritura es la solución adecuada, porque Después de que la paciente tomara la medicación, habló con su hermana fija la interpretación sin recurrir al contexto. La precisión referencial forma parte de la calidad documental, igual que la atribución de la fuente estudiada en el texto LS-032.

Las construcciones pronominales influyen también en cómo queda descrita la autoría de la experiencia. Dice que alguien le pone pensamientos y Dice que sus pensamientos aparecen como ajenos describen situaciones clínicas distintas, con diferencias en agencia, pertenencia y autoría. La gramática registra esas diferencias sin decidir la fenomenología subyacente, que el clínico debe explorar preguntando qué significan para el paciente expresiones como mis pensamientos o me los ponen.

La comprensión de las estructuras de control puede verse afectada en personas con alteraciones del lenguaje o de la cognición. Resolver quién irá al hospital en Juan prometió a Pedro ir al hospital exige integrar el léxico verbal con la estructura argumental, tarea sensible a la memoria de trabajo. Un error no debe atribuirse a una alteración específica del control sin descartar antes las demandas generales de la tarea.

Pronombres vagos en la escritura científica

Smith comparó la intervención de Jones con la de Brown y concluyó que esta era superior deja indeterminado el referente del demostrativo. La prosa académica debe reducir esas referencias, porque repetir un nombre suele ser preferible a un pronombre de referencia opaca.

La distancia entre el pronombre y su antecedente aumenta la carga de procesamiento. En El modelo, después de múltiples ajustes y análisis secundarios, mostró que este…, el demostrativo compite con tres candidatos. Cuando la ambigüedad afecta a una relación causal, sus consecuencias son mayores, como muestra La reducción del estrés siguió al tratamiento y este explicó la mejoría, donde el referente decide qué se afirma sobre la causa. En estos casos, la precisión anafórica afecta a la validez de lo que se afirma.

Correferencia y control en el procesamiento automático

El procesamiento del lenguaje natural llama resolución de correferencia a la tarea de agrupar las expresiones que remiten a una misma entidad. En María llegó. Ella estaba cansada, el sistema debe formar el conjunto que reúne el nombre y el pronombre. La dificultad crece en documentos largos, con muchos referentes compatibles en género y número.

Los errores importan tanto como los aciertos. La madre llamó a la paciente porque ella estaba preocupada admite dos lecturas, de manera que un sistema que elija una sin marca de incertidumbre introduce una precisión que el documento no contiene. Una salida rigurosa conserva la ambigüedad o solicita el contexto que permita resolverla.

Los reflexivos y el control permiten pruebas estructurales más finas. El par formado por Juan se vio y Juan lo vio bajo la lectura correferencial permite comprobar si un modelo distingue el dominio local. La comparación entre Juan prometió a María salir y Juan persuadió a María para salir exige integrar la semántica léxica con la estructura argumental, porque una estrategia basada en la proximidad elegiría el mismo controlador en ambos casos. Como en el texto LS-033, los materiales deben controlar la frecuencia, la lexicalización y el contexto antes de concluir que el sistema ha aprendido la restricción.

Los esquemas de Winograd llevan la prueba un paso más allá. Consisten en pares de oraciones idénticas salvo por una palabra, cuyo cambio invierte el antecedente preferido del pronombre, de modo que resolverlo exige conocimiento del mundo además de estructura (Levesque et al., 2012). La propuesta se formuló como alternativa a las evaluaciones conversacionales generales. Su interés para esta lectura reside en que separa la parte de la referencia que la sintaxis restringe de la parte que depende del contenido.

Análisis de una oración con varias dependencias

El procedimiento para una anáfora reflexiva parte de la expresión anafórica, busca los antecedentes disponibles en el dominio local, comprueba la compatibilidad de persona, número y género, evalúa la posición estructural y descarta los antecedentes distantes. En María dijo que Ana se vio, el clítico remite a Ana, que ocupa la posición local adecuada, con exclusión de la lectura referida a María.

Para un pronombre, el orden de los pasos se mantiene y el resultado se invierte. En María dijo que Ana la vio, el pronombre no puede estar ligado localmente por Ana, de manera que la referencia a María es posible. La sintaxis autoriza esa lectura; el contexto decide si es la preferida.

Una oración con varias dependencias encadena los dos análisis. María le dijo a Ana que debía cuidarse antes de salir contiene un clítico dativo que remite a Ana, un sujeto tácito de debía interpretable como Ana, un reflexivo que exige identidad local con ese sujeto y un infinitivo cuyo sujeto implícito hereda el mismo participante. La representación aproximada encadena las tres relaciones bajo el mismo índice, con Ana como controlador.

Un cambio mínimo altera el resultado. María le dijo a Ana que debía cuidarla antes de salir sustituye el reflexivo por un pronombre y abre la referencia a María o a una tercera persona, porque el pronombre queda libre en su dominio local. La sintaxis restringe el conjunto de antecedentes posibles y el discurso elige entre los que quedan, división metodológicamente útil aunque no siempre nítida.

Una advertencia final concierne al alcance de estas nociones. Que un reflexivo esté ligado a un antecedente significa que la gramática impone una relación referencial entre dos expresiones. No significa que ambas correspondan a la misma representación mental en todos los sentidos, porque la identidad personal y la autoría de la experiencia son problemas de otro orden. La teoría formal captura una restricción lingüística, que en la clínica aporta una pista sobre la interpretación del hablante más que una descripción de su vida mental.

El texto LS-035 estudia el orden de palabras y la estructura informativa, con el problema de cómo el tópico, el foco y la distinción entre información conocida y nueva interactúan con la sintaxis sin coincidir con las funciones de sujeto y objeto.

Referencias

Alonso-Ovalle, L., Fernández-Solera, S., Frazier, L., y Clifton, C. (2002). Null vs. overt pronouns and the topic-focus articulation in Spanish. Rivista di Linguistica, 14(2), 151-169.

Chomsky, N. (1981). Lectures on government and binding. Foris.

Clark, H. H. (1975). Bridging. En R. C. Schank y B. L. Nash-Webber (Eds.), Theoretical issues in natural language processing (pp. 169-174). Association for Computing Machinery.

Garvey, C., y Caramazza, A. (1974). Implicit causality in verbs. Linguistic Inquiry, 5(3), 459-464.

Hornstein, N. (1999). Movement and control. Linguistic Inquiry, 30(1), 69-96. https://doi.org/10.1162/002438999553968

Landau, I. (2013). Control in generative grammar: A research companion. Cambridge University Press.

Levesque, H., Davis, E., y Morgenstern, L. (2012). The Winograd schema challenge. En Proceedings of the Thirteenth International Conference on Principles of Knowledge Representation and Reasoning (pp. 552-561). AAAI Press.

Pollard, C., y Sag, I. A. (1992). Anaphors in English and the scope of binding theory. Linguistic Inquiry, 23(2), 261-303.

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. (2019). Glosario de términos gramaticales (versión 1.0 en línea). https://www.rae.es/gtg

Reinhart, T. (1983). Anaphora and semantic interpretation. Croom Helm.

Reuland, E. (2011). Anaphora and language design. MIT Press.

Williams, E. (1980). Predication. Linguistic Inquiry, 11(1), 203-238.

Zagona, K. (2002). The syntax of Spanish. Cambridge University Press.

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Alarcón Covarrubias, J. (2026). Anáfora, ligamiento y control. Lingüística y Semiótica. https://linguisticaysemiotica.org/temas/ls-034

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Alarcón Covarrubias, Jonathan. «Anáfora, ligamiento y control». Lingüística y Semiótica. 22 de septiembre de 2026. https://linguisticaysemiotica.org/temas/ls-034.

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