La oración «Juan dejó de fumar» afirma, aproximadamente, que Juan ya no fuma. Sugiere o presupone, además, que Juan fumaba antes. Si la oración se niega («Juan no dejó de fumar»), la inferencia de que fumaba antes sigue siendo natural, lo cual indica que no todo contenido comunicado se comporta como el contenido principal de la oración.
La oración «Algunos pacientes mejoraron» plantea un caso distinto. En muchos contextos el oyente infiere que no todos mejoraron, si bien esa inferencia puede cancelarse sin contradicción lógica estricta («Algunos pacientes mejoraron; de hecho, todos mejoraron»). Existen, por tanto, al menos dos tipos de contenido no afirmado directamente, las presuposiciones y las implicaturas. La distinción es central para la pragmática porque permite separar lo que una oración afirma, lo que trata como dado y lo que el interlocutor infiere por principios conversacionales. El problema que organiza el capítulo es la distinción entre los contenidos que una expresión presupone y aquellos que el oyente infiere pragmáticamente, junto con las pruebas que permiten separarlos.
Presuposición
Una presuposición es, en una primera aproximación, un contenido que una expresión trata como parte del trasfondo y que muestra proyección bajo ciertos entornos de incrustación. Esta caracterización es deliberadamente operacional. Los estudios contemporáneos sobre proyección distinguen varias clases de projective content y no asumen que todos los llamados disparadores presuposicionales se comporten de manera idéntica (Stalnaker, 1974; Heim, 1983; Tonhauser et al., 2013).
En «La hermana de Juan llegó», la expresión «la hermana de Juan» tiende a presuponer que Juan tiene una hermana relevante, presuposición que persiste bajo negación («La hermana de Juan no llegó») y sigue activa bajo interrogación («¿Llegó la hermana de Juan?»), comportamiento que se conoce como proyección.
El ejemplo inicial permite separar lo afirmado de lo presupuesto. «Juan dejó de fumar» afirma ¬FUMA_AHORA(Juan) y presupone FUMABA_ANTES(Juan), dos contenidos que la oración organiza de forma distinta. Las reacciones del oyente lo confirman. Quien rechaza la afirmación dice «No, todavía fuma», mientras que quien rechaza la presuposición responde «Espera, Juan nunca fumó», reacción metalingüística que muestra que ambos contenidos poseen estatutos diferentes.
La negación es la prueba clásica de presuposición. «Juan lamenta haber mentido» presupone, aproximadamente, que Juan mintió. En «Juan no lamenta haber mentido» la inferencia de que mintió sigue siendo natural, indicio de una proyección de la presuposición más allá del operador negativo. Esa proyección no es absoluta en todos los contextos y puede suspenderse o filtrarse.
Una presuposición puede sobrevivir también bajo interrogación («¿Juan lamenta haber mentido?»), bajo modalidad («Juan podría lamentar haber mentido») y bajo condicional («Si Juan lamenta haber mentido, pedirá disculpas»). En muchos de estos casos la presuposición de que Juan mintió sigue disponible, aunque la interacción con condicionales y otros operadores puede modificarla. Una teoría de la presuposición necesita explicar, por ello, cuándo un contenido se proyecta y cuándo queda neutralizado (Beaver, 2001).
Disparadores presuposicionales
Las descripciones definidas («el presidente», «la hermana de Juan», «el informe») pueden presuponer existencia e identificabilidad contextual. «El informe está listo» presupone, aproximadamente, que existe un informe relevante. El análisis exacto de las descripciones definidas sigue siendo objeto de debate, pues la existencia puede tratarse como presuposición o incorporarse a las condiciones de verdad, discusión que impide presentar la clasificación como cerrada.
Los verbos factivos (lamentar, saber, descubrir, darse cuenta) pueden activar presuposiciones. «María sabe que Juan llegó» presupone que Juan llegó y en «María no sabe que Juan llegó» la inferencia suele mantenerse, comportamiento que distingue a los factivos de otros predicados de actitud.
Los verbos de cambio de estado (dejar de, comenzar, continuar) también introducen presuposiciones, al relacionar estados previos y posteriores. «Juan dejó de correr» presupone que corría antes y «Juan continuó trabajando» presupone que trabajaba antes del intervalo relevante.
Los iterativos operan de manera análoga. «Juan llegó otra vez» presupone que llegó antes y «María también vino» presupone o activa la expectativa de que alguien más vino, si bien la naturaleza exacta de estas inferencias puede depender del contexto.
Las construcciones hendidas completan el repertorio principal de disparadores. «Fue María quien rompió el vaso» puede presuponer que alguien rompió el vaso, mientras el foco identifica a María. La parte no focalizada se trata como fondo, rasgo que conecta la presuposición con la estructura informativa.
Cancelabilidad y acomodación
Muchas presuposiciones resisten la cancelación. «Juan dejó de fumar, pero nunca fumó» resulta contradictoria o marcadamente anómala, porque la segunda cláusula niega una presuposición convencional de la primera. Muchas implicaturas, en cambio, pueden cancelarse sin contradicción.
Algunas presuposiciones, sin embargo, pueden suspenderse en contextos especiales. En «No sé si Juan tiene hijos, pero si su hija viene, la conoceremos», la expresión «su hija» no obliga necesariamente al hablante a comprometerse con que Juan tiene una hija. La cláusula condicional crea un entorno de suspensión. La presuposición no equivale, en esos casos, a un contenido incancelable en toda circunstancia.
El fenómeno complementario es la acomodación. Quien dice «Tengo que irme temprano a recoger a mi hija» puede dirigirse a alguien que no sabía que tiene una hija, en cuyo caso el interlocutor incorpora esa información sin interrumpir la conversación. La presuposición entra de ese modo en el terreno común y la comunicación actualiza supuestos de manera eficiente.
La acomodación puede fallar cuando la presuposición es demasiado costosa o incompatible con lo que se sabe. Ante «Dejé de viajar a Marte los fines de semana», el oyente no acomodará fácilmente que el hablante viajaba regularmente a Marte. La plausibilidad condiciona así el proceso, punto en el que la pragmática presuposicional interactúa con el conocimiento del mundo.
Presuposición y contexto
Las presuposiciones suelen relacionarse con el common ground, es decir, el conjunto de información que los interlocutores tratan como compartida (Stalnaker, 1974). Quien dice «El informe ya está listo» presenta la existencia de un informe relevante como información disponible o acomodable. La presuposición organiza, en ese sentido, qué contenido se introduce como fondo y cuál como aporte principal.
Ese mismo mecanismo permite la manipulación discursiva. «¿Cuándo dejó de falsificar datos?» presupone que la persona falsificaba datos. Responder directamente puede parecer aceptar el supuesto, estructura que la lógica informal denomina pregunta cargada. La pragmática explica, de este modo, cómo una presuposición puede introducir contenido sin afirmarlo explícitamente.
Implicatura
Una implicatura es un contenido inferido por el oyente que no forma parte del significado literal o convencional completo de la expresión. «Algunos pacientes mejoraron» genera típicamente la inferencia de que no todos mejoraron. La oración es, sin embargo, lógicamente compatible con que todos lo hicieran, compatibilidad que permite decir «Algunos pacientes mejoraron; de hecho, todos» sin contradicción semántica estricta. La inferencia surge porque el hablante eligió una alternativa informativamente más débil, algunos, frente a una alternativa más fuerte disponible, todos. En la tradición griceana esto se analiza como implicatura escalar. Los desarrollos posteriores la derivan mediante mecanismos de alternativas y exhaustificación. Su disponibilidad es sensible al contexto y no debe tratarse como una inferencia automática en cada aparición de algunos (Grice, 1975; Horn, 1984; Levinson, 2000).
H. P. Grice (1975) propuso una teoría de la inferencia conversacional cuya idea central es que los interlocutores suponen cierto grado de cooperación. El llamado Cooperative Principle puede formularse aproximadamente como la exigencia de hacer la contribución tan apropiada como lo requiera el intercambio, principio que Grice organizó mediante máximas.
La máxima de cantidad pide aportar tanta información como sea necesaria y no más de la necesaria. Ante la pregunta «¿Aprobaron todos?», la respuesta «Algunos aprobaron» sugiere que no todos. Un hablante que supiera que todos aprobaron habría dicho «todos», expectativa de cantidad informativa de la que surge la inferencia.
La máxima de calidad pide no decir aquello que se cree falso o carece de evidencia suficiente, exigencia que explica por qué una afirmación ordinaria suele implicar compromiso epistémico. Quien dice «Juan está en casa» normalmente implica que tiene razones suficientes para afirmarlo, con una fuerza que varía según el contexto.
La máxima de relación pide ser relevante. Si alguien pregunta «¿Vendrás a la reunión?» y la respuesta es «Tengo guardia toda la noche», el oyente infiere que probablemente no vendrá. Aun sin negar literalmente la asistencia, la oración permite inferir, por relevancia, una respuesta indirecta.
La máxima de manera pide claridad, orden y evitación de ambigüedad innecesaria. Una formulación extrañamente indirecta puede generar inferencias. Decir «Produjo una secuencia de sonidos aproximadamente musical» donde bastaría «cantó» sugiere ironía o evaluación negativa, señal de que el modo de decir también comunica.
Implicaturas escalares
Algunas palabras forman escalas informativas, como ⟨todos, algunos⟩, ⟨siempre, a veces⟩ o ⟨excelente, bueno⟩. Si el hablante utiliza el término más débil, el oyente puede inferir que el término más fuerte no es justificable. «Algunos pacientes respondieron» implica pragmáticamente «no todos», aunque la semántica literal de algunos pueda reducirse a la existencial ∃x. En la lógica tradicional, con importación existencial, todos implica algunos; «algunos» no excluye por sí mismo «todos» y la exclusión es pragmática.
La cancelación es la prueba principal de la implicatura. En «Algunos pacientes mejoraron; de hecho, todos mejoraron», la implicatura desaparece sin contradicción, propiedad característica de una inferencia cancelable. La operación inversa es el reforzamiento, mediante el cual «Algunos, pero no todos, mejoraron» convierte la inferencia en contenido afirmado y elimina la ambigüedad pragmática, forma que en escritura científica puede ser preferible cuando el contraste es pertinente.
Implicaturas generalizadas y particularizadas
Algunas inferencias aparecen en muchos contextos sin requerir una situación muy específica, como el paso de «algunos» a «no todos», que es el ejemplo típico de las llamadas implicaturas conversacionales generalizadas (Grice, 1975; Levinson, 2000). Otras dependen intensamente del contexto. Ante «¿Vendrá María?», la respuesta «Su auto está afuera» puede implicar que probablemente María está aquí o vendrá, inferencia que depende del conocimiento compartido, dado que fuera de ese contexto la oración solo habla de un auto.
Implicatura convencional
Grice (1975) distinguió además las implicaturas convencionales. En el ejemplo clásico «Juan es pobre pero honrado», las condiciones de verdad básicas pueden aproximarse a POBRE(Juan) ∧ HONRADO(Juan). El conector «pero» añade una relación de contraste que no deriva únicamente de la cooperación conversacional, pues está convencionalmente asociada al conector. La categoría ha sido revisada y discutida en teorías posteriores (Potts, 2005).
El contraste entre «Juan es pobre y honrado» y «Juan es pobre pero honrado» lo ilustra. Ambas pueden ser verdaderas en las mismas circunstancias mientras la segunda comunica una expectativa contrastiva. De ello se sigue que el significado lingüístico incluye dimensiones que exceden las condiciones de verdad estrictas.
Presuposición vs. implicatura
El contraste básico puede fijarse con los dos ejemplos iniciales. «Juan dejó de fumar» genera la inferencia de que fumaba antes, la cual tiende a proyectarse bajo negación. «Algunos pacientes mejoraron» genera, en cambio, la inferencia de que no todos, la cual se cancela con facilidad («Algunos mejoraron; en realidad, todos»).
| Propiedad | Presuposición | Implicatura |
|---|---|---|
| Suele proyectarse bajo negación | Sí | No necesariamente |
| Puede acomodarse | Sí | No en el mismo sentido |
| Cancelabilidad | Más limitada | Alta |
| Fuente típica | Disparador léxico o estructural | Inferencia conversacional |
| Depende de cooperación | No principalmente | Sí, típicamente |
La tabla resume tendencias y no debe leerse como una clasificación absoluta de todos los casos.
Entailment, presuposición e implicatura
El análisis exige distinguir tres relaciones. «Juan dejó de fumar» entraña que Juan no fuma ahora y presupone que fumaba antes, mientras que «Algunos pacientes respondieron» entraña que al menos un paciente respondió e implica pragmáticamente que no todos respondieron. El entailment es una dependencia semántica necesaria dentro del modelo, la presuposición es contenido proyectado o tratado como dado y la implicatura es una inferencia pragmática cancelable.
La prueba de negación permite separarlas. En «Juan no dejó de fumar» la presuposición sobre el pasado permanece, mientras la consecuencia de que Juan no fuma ahora ya no se mantiene. La negación conserva la presuposición y elimina el entailment.
Proyección presuposicional
El problema de proyección aparece con claridad en los condicionales. En «Si Juan tiene una hija, su hija vive en Valparaíso», la expresión «su hija» podría presuponer que Juan tiene una hija. Como esa información ya está contenida en el antecedente, la presuposición no necesita proyectarse globalmente y se dice que queda filtrada (Karttunen, 1973). La estructura completa determina qué presuposiciones llegan al contexto global.
La disyunción ofrece otro caso. En «O Juan no tiene hijos o su hija estudia medicina», la segunda cláusula presupone que Juan tiene una hija, aunque la disyunción modifica cómo se proyecta esa presuposición. Las teorías deben modelar, por ello, la composición dinámica del contexto, uno de los motivos por los que la semántica del discurso requiere mecanismos adicionales a la lógica proposicional simple (Karttunen, 1974; Heim, 1983; van der Sandt, 1992).
Implicaturas y lógica
En lógica inclusiva, p ∨ q permite que ambos disyuntos sean verdaderos. En conversación, «Puedes tomar café o té» puede implicar «uno u otro, no ambos». Esa lectura exclusiva suele ser pragmática y puede cancelarse («Puedes tomar café o té, o ambos si quieres»), sin que la partícula «o» necesite codificar exclusividad en todos sus usos.
Algo análogo ocurre con la conjunción. «Juan se casó y tuvo hijos» puede sugerir que primero se casó y después tuvo hijos, sin que «y» codifique necesariamente secuencia temporal. En «Juan tuvo hijos y se casó», la verdad lógica de la conjunción se mantiene si ambos eventos ocurrieron, con independencia del cambio en el orden narrativo. La secuencia inferida depende de máximas conversacionales y de conocimiento del mundo.
Clínica
«¿Cuándo empezaron las voces a darle órdenes?» presupone que existen voces, que dan órdenes y que hubo un inicio identificable. Si esos elementos no están establecidos, la pregunta puede introducir una estructura fenomenológica que el paciente no había reportado. Una secuencia más abierta («¿Ha escuchado algo que otros no escuchen?» y luego «¿Cómo es esa experiencia?») reduce presuposiciones prematuras. Este contraste muestra que la pragmática tiene consecuencias metodológicas en la entrevista.
«¿Sigue pensando en suicidarse?» presupone que el paciente pensaba previamente en suicidarse. Si ese antecedente está documentado, la pregunta puede ser adecuada; si no lo está, introduce información no establecida. Una alternativa menos cargada, «¿Ha tenido pensamientos de muerte o de hacerse daño?», respeta la exigencia de que la estructura presuposicional corresponda al contexto clínico real.
Las implicaturas del paciente exigen la misma prudencia. Ante «A veces siento que no vale la pena», el clínico podría inferir desesperanza. Esa inferencia necesita exploración y no debe documentarse automáticamente como ideación suicida. La expresión puede implicar múltiples contenidos, de modo que es necesario distinguir la inferencia plausible del significado afirmado.
Las respuestas evasivas plantean un problema semejante. Si a «¿Ha consumido alcohol esta semana?» el paciente responde «He estado trabajando mucho», la respuesta puede implicar una negativa, una evitación o un cambio de tema. No existe una única lectura y el clínico debe clarificar. Las máximas griceanas generan expectativas cuya violación puede tener múltiples causas.
Documentación clínica
«Niega ideación suicida» documenta un acto de reporte negativo. Lo directamente observado es que el paciente niega p. La verdad de ¬p requiere una evaluación adicional. La distinción entre contenido reportado y realidad clínica es, por eso, indispensable en la ficha.
Del mismo modo, si el paciente dice «No he hecho planes para el futuro», la nota no debería transformarlo automáticamente en «desesperanza severa». La frase puede ser evidencia compatible con esa lectura, mientras que la categoría clínica agrega interpretación. La documentación rigurosa conserva así el puente entre dato e inferencia.
Escritura científica
Las presuposiciones operan igualmente en la prosa académica. «La recuperación de la función normal demuestra...» puede presuponer que existe una única «función normal» claramente definida. Si esa noción es controvertida, la frase introduce una ontología no discutida. La gramática permite tratar conceptos como dados, razón por la que la escritura científica debe revisar qué supuestos introduce inadvertidamente.
Las partículas de foco plantean un problema semejante. En «Incluso el grupo control mejoró», la partícula «incluso» activa una escala de expectativas y sugiere que la mejoría del grupo control era menos esperable. Su función excede la de un añadido estilístico y codifica una estructura argumentativa. En «Solo tres pacientes respondieron», la partícula «solo» añade exclusión (exactamente esos tres, o una cantidad máxima según el contexto) y puede expresar además una evaluación de que tres son pocos. En ambos casos la semántica de las partículas de foco interactúa con la pragmática.
Implicaturas en ciencia
«El tratamiento puede mejorar síntomas» expresa semánticamente una posibilidad. El lector puede inferir pragmáticamente, no obstante, que existe evidencia de eficacia. Utilizada sin respaldo, la frase exagera. El modal limita el compromiso lógico sin eliminar la responsabilidad epistémica.
«El estudio sugiere que X causa Y» reduce la fuerza ilocutiva mediante el verbo, aunque el contenido causal sigue presente. Un hedge no vuelve legítima una inferencia causal metodológicamente inadecuada, ya que la semántica y la epistemología deben evaluarse por separado.
Inteligencia artificial
Ante «¿Por qué mi jefe me está espiando?», la pregunta presupone que el jefe espía al usuario, presuposición que un sistema no debería aceptar automáticamente como hecho. Una respuesta más rigurosa distingue los planos, por ejemplo, «No puedo confirmar que te esté espiando. Si quieres, podemos revisar qué observaciones te llevan a esa conclusión». La pragmática presuposicional evita así reforzar premisas no verificadas.
Las preguntas cargadas plantean el mismo problema. Ante «¿Cuándo dejó esta empresa de falsificar datos?», un sistema que respondiera directamente con una fecha inventaría o ratificaría la presuposición de que la empresa falsificaba datos. El sistema debe verificar la premisa antes de responder. La estructura interrogativa puede ocultar, de este modo, afirmaciones implícitas.
Las salidas del sistema generan a su vez implicaturas. Si responde «Algunos estudios apoyan esta hipótesis», el usuario puede inferir que otros no la apoyan, implicatura que puede ser correcta o no. Si todos los estudios relevantes la apoyan, «algunos» produce una impresión innecesariamente débil. La selección de cuantificadores afecta, por tanto, cómo el usuario interpreta la evidencia.
Filosofía de la inferencia pragmática
La implicatura no está «en» la oración del mismo modo que el significado lexical. Surge de una relación entre la oración, el contexto y las expectativas comunicativas y puede desaparecer si cambia el contexto, diferencia que separa el significado codificado del significado inferido.
Grice concedió un papel central a la intención comunicativa. El oyente intenta reconstruir qué quiso decir el hablante al expresarse de esa manera. La intención real no siempre es accesible y se infiere mediante el contexto, las convenciones y la conducta posterior. La pragmática no ofrece, en ese sentido, una lectura directa de la mente.
Las implicaturas son, además, típicamente derrotables (defeasible). El oyente puede inferir que «algunos» excluye «todos» mientras una información nueva puede cancelar la inferencia, flexibilidad que distingue la inferencia pragmática de una consecuencia lógica necesaria.
Neo-Griceanos y relevancia
La teoría de Grice generó múltiples desarrollos. Autores como Horn y Levinson propusieron principios neo-griceanos más compactos, entre los cuales Horn, por ejemplo, distingue tendencias relacionadas con decir lo suficiente y con no decir más de lo necesario, con el propósito de explicar de manera sistemática las implicaturas generalizadas (Horn, 1984; Levinson, 2000).
Sperber y Wilson (1995) desarrollaron la Relevance Theory, cuya idea central es que la comunicación ostensiva genera una expectativa de relevancia. El oyente busca, en ese marco, una interpretación con una relación adecuada entre efectos cognitivos y esfuerzo de procesamiento. La teoría reemplaza las máximas de Grice por dos principios de relevancia, uno cognitivo y otro comunicativo (Sperber & Wilson, 1995). Ambos enfoques intentan explicar la inferencia pragmática con arquitecturas distintas.
La Relevance Theory distingue asimismo explicatura e implicatura (Sperber & Wilson, 1995). Una explicatura es un contenido explícito enriquecido pragmáticamente. «Ya comí» suele requerir completar que se comió recientemente, o la comida relevante, con lo que la proposición comunicada contiene más que la semántica estrictamente codificada. Este enriquecimiento cuestiona una frontera demasiado simple entre lo literal y lo inferido.
Método de análisis
Para una inferencia como la de «Algunos pacientes mejoraron», el procedimiento tiene tres pasos. Primero se fija el contenido semántico, ∃x[Paciente(x) ∧ Mejoró(x)]. Luego se formula la inferencia pragmática, ¬∀x[Paciente(x) → Mejoró(x)]. Finalmente se aplica la prueba de cancelación, en la que «Algunos mejoraron; de hecho, todos» resulta aceptable. La lectura «no todos» es, en consecuencia, una implicatura y no un entailment.
Para una presuposición como la de «Juan dejó de fumar», el procedimiento agrega la prueba de proyección. El contenido afirmado es que no fuma ahora y la inferencia examinada es que fumaba antes. Bajo negación («Juan no dejó de fumar») la inferencia permanece y el intento de cancelación («Juan dejó de fumar, pero nunca fumó») resulta extraño o contradictorio, dos rasgos propios del comportamiento presuposicional.
En el terreno clínico, «¿Sigue oyendo voces que le dan órdenes?» presupone que el paciente oía voces y que estas daban órdenes. Si esos puntos no están establecidos, la pregunta está cargada. Una secuencia más rigurosa avanza gradualmente («¿Ha escuchado voces cuando no hay nadie hablando?»; si responde que sí, «¿Le dicen algo?»; luego, «¿Alguna vez le han dado órdenes?»), de manera que la entrevista reduce presuposiciones paso a paso.
Síntesis
Las oraciones comunican más de lo que afirman literalmente. La presuposición corresponde a contenido tratado como dado, que tiende a proyectarse bajo operadores como la negación, como en «Juan dejó de fumar», que presupone que fumaba antes. La implicatura corresponde a contenido inferido pragmáticamente, como en «Algunos pacientes mejoraron», que implica típicamente que no todos, inferencia cancelable. La proyección distingue, por tanto, a las presuposiciones de muchas otras inferencias.
Los principales disparadores presuposicionales incluyen las descripciones definidas, los verbos factivos, los verbos de cambio de estado, los iterativos y las construcciones focales. Las presuposiciones pueden proyectarse, filtrarse, acomodarse o suspenderse. Grice explicó las implicaturas mediante el principio de cooperación y las máximas de cantidad, calidad, relación y manera. Las implicaturas escalares surgen de alternativas ordenadas, como las escalas ⟨todos, algunos⟩ y ⟨siempre, a veces⟩.
Deben distinguirse tres relaciones. El entailment es una consecuencia semántica necesaria dentro del modelo, la presuposición se trata como fondo y la implicatura es típicamente derrotable. En clínica, preguntas como «¿Sigue pensando en suicidarse?» presuponen un antecedente y solo son adecuadas si ese antecedente está establecido. En escritura científica, las expresiones presuposicionales pueden introducir categorías o supuestos ontológicos sin argumentarlos. En inteligencia artificial, una pregunta cargada puede inducir a un sistema a aceptar una premisa falsa si no distingue la presuposición del hecho verificado.
La enseñanza metodológica del capítulo se resume en que, para saber qué comunicó realmente un hablante, es necesario separar aquello que la oración entraña, aquello que presenta como presupuesto y aquello que el interlocutor infiere pragmáticamente, dado que confundir estos niveles convierte inferencias contextuales en hechos lingüísticamente afirmados.
El capítulo LS-043 estudia la cohesión, la coherencia y el contexto, para explicar por qué un conjunto de oraciones puede ser gramatical sin formar un discurso interpretable como unidad.
Referencias fundamentales y ampliadas
Beaver, D. I. (2001). Presupposition and Assertion in Dynamic Semantics. CSLI Publications.
Grice, H. P. (1975). Logic and conversation. En P. Cole & J. L. Morgan (Eds.), Syntax and Semantics 3: Speech Acts (pp. 41–58). Academic Press.
Heim, I. (1983). On the projection problem for presuppositions. En D. Flickinger et al. (Eds.), Proceedings of WCCFL 2. Stanford University.
Horn, L. R. (1984). Toward a new taxonomy for pragmatic inference: Q-based and R-based implicature. En D. Schiffrin (Ed.), Meaning, Form, and Use in Context. Georgetown University Press.
Karttunen, L. (1973). Presuppositions of compound sentences. Linguistic Inquiry, 4(2), 169–193.
Karttunen, L. (1974). Presupposition and linguistic context. Theoretical Linguistics, 1, 181–194.
Levinson, S. C. (2000). Presumptive Meanings: The Theory of Generalized Conversational Implicature. MIT Press.
Potts, C. (2005). The Logic of Conventional Implicatures. Oxford University Press.
Sperber, D., & Wilson, D. (1995). Relevance: Communication and Cognition (2nd ed.). Blackwell.
Stalnaker, R. C. (1974). Pragmatic presuppositions. En M. Munitz & P. Unger (Eds.), Semantics and Philosophy. New York University Press.
Tonhauser, J., Beaver, D. I., Roberts, C., & Simons, M. (2013). Toward a taxonomy of projective content. Language, 89(1), 66–109.
van der Sandt, R. A. (1992). Presupposition projection as anaphora resolution. Journal of Semantics, 9(4), 333–377.