Traducir y significar lo mismo
Las correspondencias house y casa, home y hogar, embarrassed y avergonzado, actually y en realidad o support y apoyo parecen relaciones simples entre palabras. Ninguna asegura, sin embargo, una identidad semántica completa. House suele designar el edificio, mientras que home incorpora vínculos de residencia, pertenencia y familiaridad que hogar cubre solo en parte. Embarrassed no coincide con avergonzado en todas las variedades y contextos. Actually no significa actualmente, pese a su parecido formal. Support, por su parte, puede significar apoyo material, respaldo argumentativo, sostén emocional, compatibilidad estadística o soporte técnico.
La traducción obliga, por tanto, a responder una pregunta más difícil que la de qué palabra corresponde a cuál, la de qué propiedades del significado deben conservarse para que dos expresiones cuenten como equivalentes. La respuesta depende del objetivo. En una traducción jurídica puede ser prioritario conservar las consecuencias normativas, mientras que en la literatura importan el ritmo, la voz, la ambigüedad y los efectos estilísticos. En una entrevista clínica interesa preservar la fuente, la modalidad, la temporalidad y el grado de certeza. En la ciencia, una palabra técnicamente aproximada puede ser inaceptable si modifica el constructo.
La traducción conceptual estudia cómo pasar de una lengua a otra sin suponer que sus categorías léxicas, gramaticales y pragmáticas se corresponden una a una. La tesis de este capítulo es que la equivalencia de traducción no equivale a la identidad de significado. Traducir exige decidir qué dimensiones preservar y qué pérdidas, ajustes o explicitaciones son inevitables. Venuti (2012) reúne los textos clásicos de los debates que siguen.
Tipos de equivalencia
La equivalencia no es una sola relación. Hay equivalencia referencial cuando dos expresiones designan el mismo objeto o situación, como the Moon y la Luna, aunque compartir el referente no asegura la identidad de sentido. La equivalencia semántica exige condiciones de verdad o un contenido descriptivo suficientemente próximos. La equivalencia pragmática exige una fuerza comunicativa semejante en una situación comparable, como la que comparten Could you open the window? y ¿Podrías abrir la ventana?. La equivalencia funcional se da cuando dos expresiones cumplen una función discursiva semejante aunque cambie la forma. La cultural exige que activen marcos, normas o asociaciones comparables en las comunidades pertinentes. La equivalencia textual, por último, preserva las relaciones internas del texto, como la cohesión, el ritmo, las repeticiones y la estructura argumentativa.
Estas dimensiones pueden divergir. Una traducción puede ser referencialmente correcta y pragmáticamente extraña, mientras que otra preserva el efecto pragmático y modifica parte del contenido literal. La adecuación de una traducción depende, por tanto, de cómo se combinan las dimensiones semántica, pragmática, funcional, cultural y textual, sin que esa combinación se reduzca a una puntuación única. House (2015) distingue, en esta línea, la traducción abierta (overt), que se presenta como traducción, de la encubierta (covert), que se lee como un texto original en la cultura meta.
Traducción palabra por palabra y segmentación conceptual
I miss you no puede traducirse palabra por palabra como Yo te pierdo, porque el español expresa ese contenido con Te extraño o Te echo de menos. Las lenguas segmentan y lexicalizan las experiencias de manera diferente. She is cold significa Tiene frío y no Es fría, salvo en otra lectura. El inglés usa una construcción copulativa con adjetivo, mientras que el español expresa la experiencia con tener. Una misma experiencia no implica, por tanto, una misma estructura gramatical. La traducción palabra por palabra presupone una correspondencia que las lenguas rara vez mantienen por completo. La unidad pertinente puede ser una palabra, una locución, una construcción, una proposición, un acto de habla o un segmento discursivo. Traducir bien exige elegir el nivel adecuado.
Categorías léxicas que no se superponen
El parentesco es un buen ejemplo. El inglés cousin no marca el género, mientras que el español distingue primo y prima, aunque no codifica en una sola palabra común si el parentesco es por línea materna o paterna. Otras lenguas distinguen sistemáticamente entre el hermano mayor y el menor, entre el tío materno y el paterno o entre el parentesco por sangre y por matrimonio. El chino mandarín distingue, por ejemplo, gēge 'hermano mayor' de dìdi 'hermano menor' y jiùjiu 'tío materno' de shūshu 'tío paterno menor que el padre'.
La traducción desde una lengua más específica hacia otra menos específica puede implicar pérdida, porque varias categorías de la fuente confluyen en una sola de la meta. La dirección inversa obliga a añadir información cuando la lengua meta exige marcar una distinción que la fuente deja abierta. De ahí la diferencia entre la subtraducción y la sobretraducción. La primera pierde una distinción, mientras que la segunda introduce una distinción no establecida. En los contextos científicos, jurídicos o clínicos, ambas operaciones deben ser visibles.
Lagunas léxicas
Cuando una lengua carece de una palabra simple para un concepto lexicalizado en otra, se habla de una laguna léxica (lexical gap). Baker (2018) clasifica estos casos entre los problemas de no equivalencia en el nivel de la palabra. Que no haya palabra no significa que los hablantes no puedan pensar el concepto, porque pueden expresarlo mediante una frase. El español carece de un sustantivo simple equivalente al alemán Schadenfreude y lo expresa como el placer ante la desgracia ajena. La ausencia de una palabra no demuestra, por tanto, una ausencia conceptual. La existencia de una palabra única tampoco demuestra que todos sus hablantes compartan exactamente la misma experiencia psicológica. La lexicalización es distinta de la capacidad conceptual. La traducción debe distinguir, por eso, el tamaño de la expresión del contenido que comunica.
Falsos amigos y semejanza formal
Las semejanzas entre lenguas pueden engañar. Pares del inglés y el español como actually y actualmente, sensible y sensible, eventual y eventual, support y soporte o evidence y evidencia muestran unas veces un solapamiento parcial y otras una divergencia considerable. En inglés, sensible significa sensato y eventual significa final. La semejanza formal no implica identidad de significado. Los falsos amigos muestran que el conocimiento etimológico o gráfico no sustituye el análisis semántico.
En la escritura académica, el problema genera calcos técnicos. Evidence puede traducirse como evidencia en muchos contextos científicos contemporáneos, mientras que la tradición jurídica y algunos registros prefieren prueba, indicio o elementos probatorios, según la función. La decisión exige conocer el contexto disciplinario.
Denotación, connotación y registro
Dos palabras pueden aproximarse en su denotación y diferir en su connotación o registro. Niño, menor, infante, criatura o el coloquial chileno cabro pueden designar a personas jóvenes, aunque pertenecen a registros diferentes y activan asociaciones distintas. Una traducción que preserve solo el referente puede modificar la formalidad, la distancia social, la afectividad, el estigma, la historicidad o la identidad del hablante. Esto tiene especial peso en la literatura y el diálogo. Si un personaje usa una forma coloquial, traducirla por una expresión técnica puede conservar el referente y destruir la voz. La equivalencia debe considerar la denotación, el registro y la postura del hablante, porque la elección léxica participa en la construcción social de quien habla.
Equivalencia pragmática
Would you mind closing the door? puede traducirse de manera literal como ¿Te importaría cerrar la puerta?, una fórmula adecuada en español. En determinados contextos, la lengua meta puede preferir, sin embargo, una fórmula diferente, como ¿Podrías cerrar la puerta?. Las dos realizan una petición indirecta. La equivalencia pertinente puede residir en la fuerza ilocutiva aunque cambie la forma sintáctica. La teoría de los actos de habla distingue la forma lingüística del acto realizado. Una traducción pragmáticamente adecuada puede modificar la literalidad para conservar la cortesía, el grado de imposición, la deferencia, la indirección y la expectativa de respuesta. Esto pesa sobre todo en los subtítulos, el diálogo literario y la interacción institucional.
Presuposiciones y traducción
John stopped smoking se traduce habitualmente como Juan dejó de fumar, una traducción que preserva la presuposición de que Juan fumaba antes. She came back y Volvió conservan también la presuposición de que antes estaba allí. Los desencadenantes presuposicionales no siempre tienen, sin embargo, equivalentes formales exactos, porque una lengua puede expresar la recurrencia mediante un adverbio, una partícula, el aspecto verbal o una construcción léxica. Si la traducción elimina el desencadenante, se pierde información de fondo. Traducir Ya no fuma como She doesn't smoke borra la presuposición de que fumaba, mientras que She no longer smokes la conserva. Si la traducción introduce un desencadenante sin respaldo, añade información. Una traducción documental debe controlar estas presuposiciones, porque pueden transformar información nueva en información tratada como dada.
Evidencialidad y traducción
El texto LS-067 mostró que algunas lenguas gramaticalizan la fuente de la información. Supongamos una lengua que obliga a marcar si una afirmación procede de la percepción directa, de la inferencia o del testimonio de otros. Al traducir desde ella al español, una forma evidencial puede convertirse en al parecer, según dicen, lo vi o aparentemente, o puede quedar sin marca explícita. Si se omite, la traducción pierde la fuente. Al traducir desde el español hacia una lengua con evidencialidad obligatoria, el traductor puede verse forzado a decidir una fuente que el original no especifica. Es un caso claro de asimetría gramatical. La traducción no siempre puede preservar a la vez la naturalidad, la economía y la neutralidad epistémica. En la documentación de alta precisión puede ser necesario explicitar que la fuente no está especificada.
Género, número y categorías obligatorias
Las lenguas obligan a marcar distinciones diferentes. El español marca el género en cansado y cansada, mientras que el inglés no lo expresa en el adjetivo. Al traducir The doctor was tired, hay que elegir entre El médico estaba cansado y La médica estaba cansada. Si ni el original ni el contexto indican el género, cualquier elección añade información. Una reformulación como La persona a cargo estaba cansada evita el problema, aunque cambia el contenido léxico. El mismo problema aparece con el número, la formalidad, la evidencialidad, el aspecto, los honoríficos y la animacidad. Traducir hacia una lengua que obliga a codificar una dimensión ausente en la fuente produce una especificación forzada. Ninguna solución puramente léxica la evita.
Tiempo y aspecto
El inglés y el español distribuyen el tiempo y el aspecto de manera distinta. I have lived here for ten years se traduce naturalmente como Vivo aquí desde hace diez años. El inglés usa el present perfect, mientras que el español usa el presente. La traducción forma por forma, He vivido aquí por diez años, puede sonar marcada o adquirir otra lectura según la variedad. Los tiempos verbales de la lengua fuente no equivalen a los de la meta. La equivalencia debe preservar la relación temporal pertinente, como el inicio, la continuidad, la culminación o la conexión con el presente, porque el tiempo verbal es distinto del tiempo conceptual. La traducción debe preservar primero la estructura temporal del evento y seleccionar después los recursos gramaticales naturales de la lengua meta.
Definitud y artículos
El español usa artículos definidos en contextos en que otras lenguas usan el artículo cero. Los tigres tienen rayas corresponde en inglés a Tigers have stripes. La traducción palabra por palabra, The tigers have stripes, induce una lectura específica, la de ciertos tigres identificados. La diferencia no implica que el español conceptualice la especie como definida y el inglés no, porque las lenguas distribuyen la genericidad y la definitud mediante recursos diferentes. El texto LS-063 mostró que la forma definida no tiene una única semántica. La traducción debe recuperar la interpretación genérica y elegir la realización adecuada, de modo que la equivalencia gramatical exige comparar funciones más que morfemas.
Polisemia y selección de sentido
En The paper was rejected, paper puede significar papel, artículo académico o periódico. En un contexto académico, El artículo fue rechazado es la traducción adecuada, mientras que El papel fue rechazado sería semánticamente erróneo pese a la equivalencia léxica básica. La traducción requiere una desambiguación previa. El paso va de la forma fuente a un sentido y de ese sentido a la forma meta, sin saltar directamente de una forma a otra. Esto enlaza con el texto LS-073, ya que una forma puede activar varios sentidos y el traductor debe decidir cuál es pertinente antes de buscar la equivalencia.
Metáfora y equivalencia
El texto LS-074 mostró que la metáfora depende de dominios culturales y asociaciones léxicas. He broke her heart se traduce naturalmente como Le rompió el corazón, con una metáfora que se conserva casi literalmente. Otras expresiones no permiten esa correspondencia, porque una lengua puede conceptualizar una emoción mediante la temperatura, la presión, el movimiento u órganos corporales distintos. La traducción puede preservar entonces el dominio fuente, aunque resulte menos natural, preservar el efecto mediante una metáfora distinta que sea convencional en la lengua meta o desmetaforizar la expresión y decir su contenido de forma literal. Cada estrategia conserva algo y pierde otra cosa. La equivalencia metafórica involucra el dominio fuente, el significado, el registro, la novedad y el efecto. La mejor elección depende del propósito.
Metonimia y traducción
The White House announced… se traduce como La Casa Blanca anunció… porque la metonimia institucional es compartida. Otras metonimias no se transfieren, ya que una institución puede nombrarse por su edificio, su sede, un cargo, una ciudad o un órgano administrativo. Downing Street announced… puede traducirse como Downing Street anunció… si el lector conoce la metonimia o como El Gobierno británico anunció… si se prioriza la accesibilidad. La segunda opción pierde el recurso metonímico y gana explicitud. La equivalencia referencial puede preservarse, así, a costa de la equivalencia estilística. La traducción consiste a menudo en decidir qué dimensión sacrificar menos.
Equivalencia formal y dinámica en Nida
Nida (1964) propuso una distinción de gran alcance entre la equivalencia formal y la dinámica, que Nida y Taber (1969) desarrollaron después. La equivalencia formal intenta preservar en la mayor medida posible la forma, la estructura y el contenido explícito. La equivalencia dinámica busca producir en el receptor un efecto comunicativo comparable al del texto original. La distinción surgió en la traducción bíblica y tuvo una gran influencia general. Una expresión idiomática traducida literalmente puede ser incomprensible. La equivalencia dinámica la sustituye por una expresión funcionalmente equivalente. La propuesta desplazó el criterio desde la semejanza formal hacia la función comunicativa. El mismo efecto es, sin embargo, difícil de medir, porque lectores de culturas distintas no reaccionan necesariamente igual. La equivalencia dinámica es, por tanto, una meta interpretativa y no una garantía empírica.
Catford y los niveles de traducción
Catford (1965) intentó formular una teoría lingüística de la traducción basada en correspondencias entre niveles. Distinguió la equivalencia textual de la correspondencia formal y describió los cambios de traducción (shifts) que se producen cuando un elemento de una lengua corresponde funcionalmente a otro de una categoría formal distinta. La idea sigue siendo útil. Un tiempo verbal puede traducirse mediante otro tiempo, un adverbio o una construcción perifrástica. Una palabra puede, a su vez, traducirse mediante una frase. La traducción opera entre sistemas y no entre etiquetas aisladas, de modo que la correspondencia pertinente puede situarse en un nivel superior al de la palabra.
Los procedimientos de Vinay y Darbelnet
Vinay y Darbelnet (1958) describieron siete procedimientos de traducción, que son el préstamo, el calco, la traducción literal, la transposición, la modulación, la equivalencia y la adaptación. Estas categorías son descriptivas y no deben convertirse en una receta rígida. La transposición cambia la categoría gramatical, como cuando after his arrival se traduce como después de que llegó y un nombre pasa a ser un verbo. La modulación cambia el punto de vista conceptual, como en su ejemplo en que it is not difficult se traduce como es fácil, aunque las dos expresiones no tienen idéntica fuerza pragmática. La adaptación reemplaza una referencia cultural por otra funcionalmente comparable. Estos procedimientos muestran que traducir puede exigir modificar la forma, la categoría o la perspectiva para preservar la función.
Jakobson y la equivalencia en la diferencia
Jakobson (1959) distinguió tres formas de traducción, la intralingüística, la interlingüística y la intersemiótica. La interlingüística interpreta signos verbales mediante otra lengua. Jakobson sostuvo que las lenguas pueden expresar en principio gran parte de la experiencia, aunque difieran en lo que deben codificar de manera obligatoria. Resumió la idea en la tesis de que las lenguas difieren sobre todo en lo que deben expresar, más que en lo que pueden expresar. La tesis ayuda a comprender la asimetría gramatical. El español puede expresar la fuente evidencial con según me dijeron, aunque no obliga a marcarla en cada oración, mientras que otra lengua puede exigirlo. La traducción pasa entonces de una distinción obligatoria a una opcional o a la inversa. Esto implica una redistribución del contenido entre recursos distintos, sin llegar a la inconmensurabilidad.
Intraducibilidad fuerte y débil
Se habla a menudo de palabras intraducibles, aunque hay que distinguir dos tesis. Según la intraducibilidad fuerte, un contenido no puede expresarse en absoluto en otra lengua. Según la intraducibilidad léxica, falta una palabra simple con una extensión y unas asociaciones equivalentes. La segunda es común, mientras que la primera exige una evidencia mucho más fuerte. Si una palabra no tiene un equivalente simple, puede parafrasearse. La falta de un equivalente léxico no implica, por tanto, que el concepto sea intraducible. Una paráfrasis puede perder, sin embargo, la brevedad, el ritmo, las asociaciones, la frecuencia o la intertextualidad del original. La traducción conceptual puede ser posible y la equivalencia estilística imposible, de modo que la traducibilidad no debe tratarse como una propiedad binaria.
Quine y la indeterminación
Quine (1960) planteó un desafío más radical mediante el experimento de la traducción radical. Un lingüista oye a un hablante decir gavagai cuando aparece un conejo. La palabra podría significar conejo, parte no separada de un conejo, estadio temporal de un conejo o que ahí hay un conejo. La conducta observable es compatible con varios manuales de traducción. Quine usó el ejemplo para defender la tesis de la indeterminación de la traducción, cuyo argumento filosófico completo estudia el texto LS-097. Aquí interesa una consecuencia metodológica, la de que los datos de coocurrencia pueden no determinar de manera única la equivalencia semántica. La traducción requiere hipótesis sobre la segmentación, la referencia, la gramática y el uso. La indeterminación no implica, sin embargo, que cualquier traducción sea igualmente buena, porque algunas contradicen sistemáticamente la conducta lingüística y otras explican mejor los datos.
Equivalencia y relatividad lingüística
La traducción aparece a menudo en los debates sobre la relatividad lingüística. Si una lengua lexicaliza una distinción que otra no lexicaliza, cabe preguntar si sus hablantes conceptualizan el mundo de manera diferente. No necesariamente. La lexicalización puede facilitar la atención, aumentar la accesibilidad, orientar la memoria y crear hábitos discursivos. Winawer et al. (2007) mostraron, por ejemplo, que los hablantes de ruso, que distinguen léxicamente el azul claro (goluboy) del oscuro (siniy), discriminan más rápido los tonos que cruzan esa frontera. Martinovic et al. (2020) no encontraron, sin embargo, esa ventaja de velocidad al repetir las mismas tareas. Aun si el efecto se confirmara, una diferencia léxica no demostraría una diferencia conceptual absoluta. El paso de una diferencia lingüística a una cognitiva necesita evidencia independiente. Hay que evitar tanto la tesis de que todas las lenguas conceptualizan igual como la de que cada lengua encierra una realidad intraducible. La evidencia favorece interacciones más graduales y específicas.
Fuente, modalidad y compromiso en la traducción clínica
Un paciente anglohablante dice I feel like people are watching me. Una traducción posible es Siento que la gente me está observando. I feel like puede introducir una impresión, una experiencia subjetiva, incertidumbre o una comparación. Traducir La gente me observa elimina la modalidad subjetiva, mientras que Cree que la gente lo vigila introduce una categoría epistémica y cambia la fuente. Una traducción clínica rigurosa debe preservar que la fuente es el paciente, que la modalidad es una impresión o experiencia y que el contenido es que la gente lo observa. No debe transformar siente como si en afirma que ni a veces en siempre. La traducción clínica es, en ese sentido, una tarea de conservación epistemológica.
Traducción de términos psicopatológicos
Los términos técnicos presentan dificultades particulares. Palabras como delusion, thought insertion, depersonalization, insight o mood tienen tradiciones terminológicas específicas. Traducir insight como introspección puede ser incorrecto en psiquiatría, donde designa el reconocimiento de la enfermedad, de los síntomas o de la necesidad de tratamiento. En ese sentido suele traducirse como conciencia de enfermedad. Mood puede corresponder a ánimo, estado de ánimo o humor, según la tradición y el contexto. Delusion corresponde a idea delirante o delirio, mientras que el inglés delirium designa un síndrome confusional, de modo que delirio y delirium forman un par engañoso. La equivalencia debe considerar la terminología disciplinaria, además del diccionario general.
Dos sistemas nosológicos pueden usar, además, términos aparentemente equivalentes con definiciones diferentes. La traducción técnica exige comparar la definición, los criterios, el uso histórico y la función documental de cada término, porque la semejanza léxica no basta.
Traducción científica y constructos
Supongamos dos escalas llamadas social functioning y funcionamiento social. La traducción parece directa, aunque si los instrumentos operacionalizan dimensiones diferentes, la identidad terminológica puede ocultar una falta de equivalencia conceptual. En la investigación transcultural, Herdman et al. (1998) distinguieron seis tipos de equivalencia, entre ellos la conceptual, la semántica, la operacional y la métrica. Una escala traducida puede contener palabras correctas y medir otra cosa. La traducción científica requiere, por tanto, validar el constructo además del texto, un problema básico de la psicometría transcultural.
Los límites de la retrotraducción
Una estrategia frecuente es la retrotraducción, en la que un texto se traduce de la lengua fuente a la meta y de vuelta a la fuente. Si el texto final se parece al original, el resultado se considera una señal de equivalencia. El procedimiento detecta errores, aunque tiene límites. Dos traducciones diferentes pueden retrotraducirse a la misma frase. Una traducción literal puede, además, superar sin problemas la retrotraducción y resultar pragmáticamente extraña en la lengua meta. La retrotraducción evalúa parte de la fidelidad semántica, pero no la totalidad de la adecuación. Las guías de adaptación transcultural, como la de Beaton et al. (2000), combinan dos traducciones independientes, su síntesis, la retrotraducción, un comité de expertos y una prueba previa con entrevistas a los participantes, antes de evaluar las propiedades psicométricas de la versión final. El método depende del propósito.
Literalidad y voz en la traducción literaria
La traducción literal de un diálogo coloquial como You've got to be kidding me, Tienes que estar bromeándome, es poco natural. Según el personaje y el registro, podrían funcionar No me jodas, la variante chilena Me estás hueveando, Estás bromeando o No puede ser. Ninguna es universalmente equivalente, porque cada una modifica la intensidad, la vulgaridad, la marca regional, la edad y la voz. La traducción literaria debe preservar una función estilística global. Un texto puede sacrificar la literalidad local para conservar el personaje. La fidelidad no consiste necesariamente en la máxima proximidad palabra por palabra.
Traducción de dialectos y registros
Un dialecto plantea un problema difícil. Si un personaje habla una variedad no estándar en la fuente, cabe preguntar si debe traducirse a una variedad regional específica de la lengua meta. Hacerlo puede crear asociaciones geográficas inexistentes, mientras que neutralizarlo puede borrar la clase social, la identidad, la intimidad o el estigma. Una opción es reproducir algunos rasgos de informalidad sin asignar el dialecto fuente a una región concreta, aunque no existe una solución general. La regla metodológica es evitar las equivalencias sociológicas automáticas, porque dos dialectos no son equivalentes solo por ser ambos no estándar. Las variedades tienen historias sociales distintas.
Lenguas de señas y traducción intermodal
La traducción entre una lengua oral y una lengua de señas muestra con claridad que la equivalencia no consiste en copiar la forma. Una lengua de señas usa el espacio, la configuración manual, el movimiento, la orientación y componentes no manuales. La traducción debe preservar las funciones lingüísticas mediante los recursos de otra modalidad. Una localización espacial en una lengua de señas puede corresponder, en una lengua oral, a un pronombre, a un nombre o a una estructura discursiva. La traducción puede ser, por tanto, interlingüística e intermodal a la vez. La equivalencia debe construirse sobre el contenido y la función, sin atender a la semejanza física de los signos.
Traducción y LLM
Los LLM multilingües traducen con gran fluidez entre lenguas. Su rendimiento puede evaluarse según la adecuación semántica, la fluidez, la terminología, la preservación pragmática, los errores de entidad, las omisiones y las adiciones. Una traducción plausible puede aumentar o disminuir el compromiso epistémico. Traducir may indicate por indica pierde la modalidad. Traducir some participants por los participantes amplía la cuantificación. Traducir reported feeling watched por were being watched transforma un reporte en un hecho. Estos errores son especialmente peligrosos porque el texto final puede ser gramaticalmente impecable. Un buen sistema de evaluación debe revisar, además de la semejanza global, los operadores semánticos sensibles, como la negación, la modalidad, la cuantificación, la fuente, la temporalidad y la presuposición. La fluidez no certifica la fidelidad.
Un ejemplo clínico integrado
El texto fuente dice The patient says she sometimes feels as if strangers are talking about her, but she is not sure. Una traducción rigurosa es La paciente refiere que a veces siente como si personas desconocidas hablaran de ella, aunque no está segura. La traducción preserva la fuente, porque the patient says pasa a la paciente refiere y no a se observa que. Preserva la frecuencia, porque sometimes pasa a a veces y no a habitualmente. Preserva la modalidad, porque feels as if pasa a siente como si y no a sabe que. Preserva también el contenido, según el cual desconocidos hablan de ella. Conserva, por último, la incertidumbre de no está segura.
Una traducción como «La paciente cree que desconocidos hablan de ella» es más breve, aunque cambia la arquitectura epistémica. Convierte una experiencia comparativa e incierta en una creencia proposicional más definida. En la ciencia y la clínica, la traducción debe preservar con especial cuidado la fuente, la modalidad, la temporalidad, la cuantificación, la negación y el grado de certeza. Una versión más fluida que modifica estas dimensiones es una traducción peor, aunque suene más natural. El texto LS-077 vuelve a la pragmática para analizar cómo un oyente reconstruye lo que un hablante quiso comunicar a partir de lo dicho, del contexto y de las expectativas de cooperación.
Referencias
Baker, M. (2018). In other words: A coursebook on translation (3.ª ed.). Routledge.
Beaton, D. E., Bombardier, C., Guillemin, F., y Ferraz, M. B. (2000). Guidelines for the process of cross-cultural adaptation of self-report measures. Spine, 25(24), 3186-3191.
Catford, J. C. (1965). A linguistic theory of translation. Oxford University Press.
Herdman, M., Fox-Rushby, J., y Badia, X. (1998). A model of equivalence in the cultural adaptation of HRQoL instruments: The universalist approach. Quality of Life Research, 7(4), 323-335.
House, J. (2015). Translation quality assessment: Past and present. Routledge.
Jakobson, R. (1959). On linguistic aspects of translation. En R. A. Brower (Ed.), On translation (pp. 232-239). Harvard University Press.
Martinovic, J., Paramei, G. V., y MacInnes, W. J. (2020). Russian blues reveal the limits of language influencing colour discrimination. Cognition, 201, Artículo 104281.
Nida, E. A. (1964). Toward a science of translating. E. J. Brill.
Nida, E. A., y Taber, C. R. (1969). The theory and practice of translation. E. J. Brill.
Quine, W. V. O. (1960). Word and object. MIT Press.
Venuti, L. (Ed.). (2012). The translation studies reader (3.ª ed.). Routledge.
Vinay, J.-P., y Darbelnet, J. (1958). Stylistique comparée du français et de l'anglais. Didier.
Winawer, J., Witthoft, N., Frank, M. C., Wu, L., Wade, A. R., y Boroditsky, L. (2007). Russian blues reveal effects of language on color discrimination. Proceedings of the National Academy of Sciences, 104(19), 7780-7785.