Semiótica y multimodalidad

Funciones, selección y combinación en Jakobson

Para orientarte: Estructuralismos y funciones del lenguaje, Relaciones sintagmáticas y paradigmáticas, Función, oposición y marcación en el Círculo de Praga.

Ver secciones del texto
  1. Del formalismo ruso a Praga
  2. Selección y combinación
  3. Similitud y contigüidad
  4. Metáfora y metonimia
  5. Afasia y los dos ejes
  6. De la fonología a los rasgos distintivos
  7. La teoría de la comunicación
  8. Función referencial
  9. Función emotiva
  10. Función conativa
  11. Función fática
  12. Función metalingüística
  13. Función poética
  14. Dominancia funcional
  15. Código y contexto
  16. Selección, combinación y gramática
  17. Metáfora y metonimia en el discurso
  18. La función poética y el paralelismo
  19. Fonología, información y redundancia
  20. Jakobson y Lévi-Strauss
  21. Jakobson y la semiótica
  22. Críticas al modelo de seis funciones
  23. Selección y combinación ante la lingüística contemporánea
  24. Denominación y combinación en la práctica clínica
  25. Selección, asociación y discurso en psiquiatría
  26. Función dominante y escritura científica
  27. Funciones en sistemas conversacionales de inteligencia artificial
  28. Modelos de lenguaje y los dos ejes
  29. Análisis de un mensaje de emergencia
  30. Qué conservar de Jakobson
  31. Referencias

DESARROLLO COMPLETO · BIBLIOGRAFÍA INCLUIDA

Roman Jakobson ocupa una posición singular en la lingüística del siglo XX. Participó en el formalismo ruso, fue una figura central del Círculo Lingüístico de Praga, trabajó en fonología, estudió la afasia, desarrolló ideas sobre adquisición infantil, analizó poesía y contribuyó a la semiótica y a la teoría de la comunicación. Pocos autores conectaron tantos dominios mediante un conjunto relativamente estable de oposiciones estructurales.

Dos ideas atraviesan buena parte de su obra. La primera es que el lenguaje se organiza mediante dos operaciones básicas, la selección y la combinación. La segunda es que un acto comunicativo puede orientarse hacia distintos componentes y que esas orientaciones corresponden a funciones del lenguaje. Ambas ideas van del análisis estructural al estudio de la comunicación.

Jakobson expandió el estructuralismo del Círculo de Praga sin abandonarlo. Las oposiciones fonológicas se convirtieron en rasgos distintivos y la diferencia entre relaciones paradigmáticas y sintagmáticas reapareció como selección y combinación. La comunicación fue modelada mediante seis factores y seis funciones. La poesía se volvió un caso privilegiado para observar cómo el lenguaje proyecta equivalencias del eje de selección sobre el eje de combinación.

Del formalismo ruso a Praga

Jakobson nació en Moscú en 1896 y participó desde joven en el Círculo Lingüístico de Moscú. Estuvo relacionado con el formalismo ruso, movimiento que buscaba estudiar la especificidad de los procedimientos literarios y rechazaba reducir la literatura a la biografía del autor o al contenido ideológico. Esta preocupación por la forma, que no implicaba ignorar el sentido, llevaba a preguntar qué propiedades hacen que un texto funcione como texto literario. Conceptos como literariedad, extrañamiento y organización formal surgieron de ese contexto.

Tras trasladarse a Praga, Jakobson participó en la fundación del Círculo Lingüístico de Praga, donde combinó la herencia formalista con la fonología funcional y el estructuralismo. Durante la Segunda Guerra Mundial emigró y finalmente desarrolló gran parte de su carrera en Estados Unidos, en instituciones como Columbia, Harvard y el MIT.

Su trayectoria explica la amplitud de su obra. Jakobson llevó categorías lingüísticas hacia la teoría literaria, la antropología, la comunicación y la clínica, aunque intentó conservar una disciplina estructural en esas extensiones.

Selección y combinación

Saussure había distinguido relaciones sintagmáticas y asociativas. Jakobson reformuló esa oposición como dos operaciones básicas del lenguaje, la selección y la combinación.

La selección ocurre cuando el hablante elige una unidad entre alternativas posibles. Para completar El ___ duerme, puede seleccionar niño, perro, paciente o muchas otras unidades compatibles. Esas alternativas no aparecen simultáneamente en la cadena y forman un conjunto paradigmático. La combinación ocurre cuando las unidades seleccionadas se encadenan en una secuencia. El perro duerme combina un determinante, un nombre y un verbo según restricciones gramaticales.

Podemos representar ambos ejes de manera esquemática.

[ \text{selección: } {\text{niño},\ \text{perro},\ \text{gato},\ \text{paciente},\ \ldots} ]

[ \text{combinación: } \text{el} + \text{perro} + \text{duerme} ]

La producción del lenguaje exige ambas operaciones. Elegir sin combinar produciría un inventario. Combinar sin seleccionar sería imposible porque cada posición requiere alguna unidad.

Similitud y contigüidad

Jakobson relacionó la selección con la similitud y la combinación con la contigüidad. Las unidades seleccionables suelen mantener relaciones de semejanza, equivalencia o contraste. Las unidades combinadas coexisten en una cadena y establecen relaciones de proximidad estructural.

Un paradigma puede basarse en algo distinto de la similitud semántica. Dos palabras pueden competir por la misma posición debido a su categoría sintáctica pese a tener significados muy distintos. La noción de similitud debe entenderse en sentido estructural amplio. La contigüidad tampoco se limita a la proximidad física. Una relación sintáctica puede conectar elementos separados por varias palabras. La combinación corresponde a la organización dentro de una secuencia o estructura realizada.

Metáfora y metonimia

Una de las extensiones más conocidas de Jakobson conecta los dos ejes con la metáfora y la metonimia. La metáfora se relaciona con la selección por semejanza y la metonimia con la combinación por contigüidad. En Juan es un león, la metáfora selecciona una expresión que comparte propiedades con el referente dentro de una relación de semejanza. En La Casa Blanca anunció nuevas medidas, la institución se designa mediante un lugar asociado con ella, una relación de contigüidad.

La distinción es útil, aunque no debe convertirse en una reducción total del lenguaje figurado. Las lecturas Metáfora y metonimia entre la extensión léxica y la inferencia y Lenguaje figurado e interpretación no literal mostraron que metáfora y metonimia tienen mecanismos diversos y pueden combinarse. La contribución de Jakobson consiste en vincularlas con dos ejes generales de organización lingüística.

Esta oposición tuvo gran influencia en la teoría literaria, el psicoanálisis y la semiótica. También fue criticada cuando se la transformó en una dicotomía universal capaz de explicar fenómenos demasiado heterogéneos.

Afasia y los dos ejes

Jakobson utilizó datos de afasia para apoyar la distinción entre selección y combinación. En Two aspects of language and two types of aphasic disturbances (Jakobson, 1956), propuso que algunas alteraciones afectan principalmente la selección y otras la combinación.

En los trastornos de similitud, el paciente tendría dificultades para seleccionar palabras, encontrar denominaciones o establecer relaciones paradigmáticas. Podría apoyarse en el contexto y en expresiones contiguas. En los trastornos de contigüidad, la selección de palabras individuales podría estar relativamente conservada mientras se deteriora la capacidad de combinarlas en secuencias gramaticales. Jakobson relacionó el primer tipo con una alteración del polo metafórico y el segundo con una alteración del polo metonímico. La propuesta fue innovadora porque intentaba conectar una teoría lingüística con perfiles clínicos.

La neurolingüística contemporánea no conserva esta clasificación como modelo exhaustivo de la afasia. Los síndromes afásicos muestran gran heterogeneidad y las redes cerebrales implicadas en el lenguaje no se dividen simplemente en un eje metafórico y otro metonímico. El valor del trabajo está en haber tratado la afasia como evidencia sobre la arquitectura funcional del lenguaje.

De la fonología a los rasgos distintivos

Jakobson desarrolló, junto con Gunnar Fant y Morris Halle, una teoría de rasgos distintivos (Jakobson et al., 1952). Si los fonemas se definen por oposiciones, puede analizarse qué propiedades menores sostienen esas oposiciones. Una consonante puede describirse mediante un conjunto de rasgos, sin necesidad de representarla como una unidad indivisible. Dos fonemas pueden compartir varios rasgos y diferir en uno. La oposición entre /p/ y /b/ puede relacionarse con la sonoridad. Entre /p/ y /t/ la diferencia está en el lugar de articulación.

Jakobson tendió a privilegiar rasgos binarios. Una categoría puede representarse como presencia o ausencia de una propiedad. Esta arquitectura permitió describir clases naturales y relaciones de marcación.

El programa tuvo continuidad en la fonología generativa, especialmente en Chomsky y Halle (1968), aunque el inventario y la interpretación de los rasgos cambiaron. La idea de descomponer fonemas en propiedades distintivas se volvió central en la fonología moderna.

La teoría de la comunicación

En su ensayo Linguistics and poetics, Jakobson (1960) propuso un modelo de seis factores presentes en la comunicación verbal. Un emisor envía un mensaje a un destinatario. El mensaje se refiere a un contexto y requiere un código compartido y un contacto que permita mantener el canal. Los seis factores son emisor, destinatario, mensaje, contexto, código y contacto.

Cada factor se asocia con una función del lenguaje. Cuando la comunicación se orienta principalmente hacia el emisor, predomina la función emotiva. Cuando se orienta hacia el destinatario, predomina la conativa y cuando se orienta hacia el contexto, predomina la referencial. La orientación hacia el contacto corresponde a la función fática y la orientación hacia el código produce la función metalingüística. La orientación hacia el mensaje caracteriza la función poética.

El modelo admite que una emisión tenga varias funciones a la vez, aunque una suele ser dominante en una situación determinada.

Función referencial

La función referencial se orienta hacia el contexto o referente. Predomina cuando el lenguaje se utiliza para informar sobre estados de cosas. La reunión comienza a las ocho tiene una función referencial clara. Su contenido puede evaluarse como verdadero o falso respecto de una situación.

La función referencial ocupa un lugar central en la ciencia y en buena parte de la comunicación informativa, pero no agota el lenguaje. Incluso un enunciado científico puede contener funciones metalingüísticas al definir términos y funciones conativas al indicar procedimientos. El modelo de Jakobson ayuda a observar esa coexistencia.

Función emotiva

La función emotiva se orienta hacia el emisor y manifiesta su actitud, estado o evaluación. Interjecciones como ¡ay! o expresiones como ¡Qué alivio! muestran esta orientación de manera evidente.

La palabra emotiva puede inducir a pensar solo en emociones intensas, pero Jakobson incluye una gama más amplia de actitudes del hablante. La entonación, los evaluativos y ciertos marcadores pueden contribuir a esta función.

La función tampoco equivale a una ventana transparente hacia un estado interno. Una persona puede simular entusiasmo o controlar su expresión. El análisis lingüístico identifica cómo una emisión muestra una actitud y deja abierto qué estado psicológico real existe detrás.

Función conativa

La función conativa se orienta hacia el destinatario y aparece de manera clara en vocativos e imperativos. Pedro, cierra la puerta llama al destinatario y busca influir en su conducta. Las peticiones, órdenes y exhortaciones suelen tener una fuerte dimensión conativa.

La función se relaciona con la teoría de los actos de habla. Austin y Searle dieron herramientas más precisas para distinguir petición, orden, consejo o advertencia. Jakobson sitúa esas acciones dentro de un modelo general de orientación comunicativa.

Una emisión puede ser referencial y conativa a la vez. El piso está mojado puede informar sobre el estado del suelo y advertir al destinatario.

Función fática

La función fática se orienta hacia el contacto. Expresiones como ¿Me escuchas?, Hola, Sí, sí, Ajá o Bueno, seguimos pueden iniciar, mantener, verificar o cerrar el canal comunicativo.

Esta función anticipa fenómenos estudiados después por el análisis de la conversación y la teoría del grounding. Un mhm puede indicar seguimiento sin añadir un contenido proposicional nuevo. Su función principal puede consistir en mostrar que el canal y la coordinación siguen activos. Sin reemplazar análisis secuenciales más precisos, la categoría fática permite reconocer que mantener la interacción es una función lingüística propia, con significado.

Función metalingüística

La función metalingüística se orienta hacia el código. Aparece cuando los participantes usan el lenguaje para hablar del lenguaje, como en ¿Qué significa «deixis»?, Con «banco» me refiero a la institución financiera o «Casa» es un sustantivo.

La función es esencial en la enseñanza, la lingüística, la traducción y la reparación. Cuando un interlocutor pregunta ¿Qué quieres decir con «riesgo alto»?, el intercambio se desplaza temporalmente desde el objeto del discurso hacia el código y sus categorías.

Las lenguas naturales pueden describir sus propias palabras y reglas. Esta capacidad metalingüística las diferencia de muchos sistemas de señales más limitados.

Función poética

La función poética se orienta hacia el mensaje como tal. Aparece cuando la forma del mensaje adquiere una relevancia especial, también fuera de la poesía.

Jakobson formuló su principio más conocido diciendo que la función poética proyecta el principio de equivalencia del eje de selección sobre el eje de combinación. La frase condensa su teoría de los dos ejes. En la selección, las unidades mantienen relaciones de equivalencia, semejanza o contraste. En la poesía, esas equivalencias se vuelven organizadoras de la cadena. Rimas, paralelismos, aliteraciones, ritmos y repeticiones hacen que la forma del mensaje se vuelva perceptible.

En Mi mamá me mima, la repetición de sonidos y estructuras crea una organización formal que excede el contenido proposicional. En un eslogan, la rima o el paralelismo pueden facilitar el recuerdo y la persuasión. La función poética puede aparecer en publicidad, conversación, nombres comerciales y discursos políticos.

Dominancia funcional

Para Jakobson, una emisión puede corresponder a varias funciones. La comunicación mezcla orientaciones. Una carta científica puede ser referencial, metalingüística y conativa. Un poema puede ser poético y emotivo. Un saludo puede ser fático y emotivo.

La noción de dominante permite describir qué función organiza principalmente el mensaje y estructura el conjunto, sin eliminar las otras. La idea procede en parte del formalismo ruso, donde la dominante se utilizó para explicar cómo un componente organiza una obra. Jakobson la aplica a sistemas más amplios.

La utilidad analítica depende de evitar clasificaciones rígidas. Etiquetar cada emisión con una única función suele empobrecer el análisis. Conviene describir la combinación de funciones y justificar cuál parece dominante.

Código y contexto

El modelo de Jakobson presupone un código compartido. Para que una comunicación funcione, emisor y destinatario deben compartir al menos parcialmente un sistema de signos.

La noción de código fue muy influyente y posteriormente criticada. La pragmática mostró que comprender una emisión exige mucho más que decodificar. Requiere inferencias, conocimiento compartido, intenciones, contexto y reparación.

Grice, Sperber y Wilson, Clark y otros autores cuestionan la idea de que comunicar sea simplemente codificar y decodificar mensajes. Jakobson no reduce toda comunicación al código, porque incluye contexto y contacto. Su modelo sigue siendo más estático que las teorías interactivas posteriores.

La comparación es útil. El código explica cómo ciertas formas están convencionalmente asociadas con contenidos y la pragmática explica cómo los hablantes llegan a contenidos que exceden lo codificado.

Selección, combinación y gramática

La oposición entre selección y combinación también describe dos dimensiones centrales de la gramática. Un hablante selecciona un verbo compatible con una estructura argumental y luego lo combina con sus argumentos. Selecciona un determinante, un nombre y un adjetivo y los combina según las reglas del sintagma nominal.

La distribución de la lectura Distribución, conmutación y unidades puede reinterpretarse desde estos ejes. Los contextos de una unidad describen sus posibilidades de combinación y los paradigmas describen sus relaciones de selección. Esta dualidad aparece también en la adquisición. Aprender una lengua implica descubrir qué unidades pueden sustituirse y qué combinaciones son posibles.

Metáfora y metonimia en el discurso

La oposición metafórica/metonímica se extiende también al análisis del discurso. En la metáfora, una unidad es sustituida por otra sobre la base de semejanza. En la metonimia, una unidad se relaciona con otra por contigüidad.

Un discurso puede privilegiar uno de estos modos. La poesía lírica puede explotar semejanzas y equivalencias, mientras que la narrativa puede avanzar mediante contigüidades temporales y causales.

Estas generalizaciones son sugerentes y deben probarse en los datos. Un texto puede combinar ambos mecanismos. Una novela puede estar llena de metáforas y una poesía puede organizarse mediante metonimias. Jakobson proporcionó una matriz analítica, que no equivale a una ley capaz de clasificar sin excepción todos los géneros.

La función poética y el paralelismo

El paralelismo fue central para Jakobson. Dos segmentos pueden corresponderse por ritmo, sintaxis, sonido o significado, como en estos versos.

Vine para verte,
vine para hablarte.

La repetición de la estructura vine para + infinitivo crea una equivalencia que organiza la secuencia. El oyente percibe las diferencias sobre un fondo común.

La poesía intensifica este principio, aunque el paralelismo existe también en proverbios, discursos y conversaciones. Hoy estudias, mañana apruebas organiza dos cláusulas mediante una correspondencia sintáctica y temporal que hace visible la materialidad y estructura del mensaje.

Fonología, información y redundancia

Jakobson se interesó por la teoría de la información y por las posibilidades de describir la fonología mediante oposiciones binarias. La comunicación necesita distinguir señales pese al ruido y los sistemas lingüísticos utilizan redundancia para mantener contrastes.

Una palabra puede seguir siendo reconocible aunque parte de la señal se degrade, porque otros rasgos y el contexto restringen las alternativas. La redundancia es un recurso del sistema y puede aumentar la robustez de la comunicación.

Esta intuición conecta la fonología con problemas actuales de reconocimiento del habla y modelos probabilísticos. La teoría de la información moderna dispone de formalizaciones más precisas, pero sigue siendo relevante la pregunta estructural por las diferencias que transportan información y las redundancias que protegen el mensaje.

Jakobson y Lévi-Strauss

Jakobson influyó de manera decisiva en Claude Lévi-Strauss. Ambos se conocieron en Nueva York durante la Segunda Guerra Mundial. Lévi-Strauss trasladó principios estructurales desde la fonología hacia el análisis del parentesco y los mitos.

Si los fonemas se definen por oposiciones, quizá los elementos de un sistema cultural también puedan analizarse por sus relaciones. El estructuralismo antropológico nació en parte de esta transferencia.

El procedimiento produjo análisis influyentes y también críticas. Los sistemas culturales son históricos, sociales y políticamente situados. Reducirlos a matrices formales puede borrar agencia y conflicto. La influencia de Jakobson muestra, de todos modos, que la fonología estructural se convirtió en un modelo general para las ciencias humanas.

Jakobson y la semiótica

Jakobson pensó el signo más allá del lenguaje verbal. Se interesó por las relaciones entre sistemas y por la traducción intersemiótica. En su ensayo sobre los aspectos lingüísticos de la traducción (1959) distinguió traducción intralingüística, interlingüística e intersemiótica.

La traducción intralingüística reformula signos verbales mediante otros signos de la misma lengua. La interlingüística traduce entre lenguas. La intersemiótica interpreta signos verbales mediante signos de sistemas no verbales, como cuando una novela se adapta al cine. La clasificación amplía la noción de traducción, que, además de la sustitución entre palabras de idiomas diferentes, implica transformar una organización semiótica en otra.

Las lecturas posteriores sobre multimodalidad retomarán esta intuición con teorías más específicas.

Críticas al modelo de seis funciones

El modelo de seis funciones es útil en la enseñanza, aunque puede volverse demasiado limpio. Las interacciones reales no siempre permiten identificar una única función dominante. La relación entre función y factor tampoco es necesariamente uno a uno.

La teoría de los actos de habla distingue acciones con mayor precisión y el análisis de la conversación muestra cómo la función depende de la posición secuencial. La pragmática inferencial explica contenidos no codificados. La sociolingüística agrega poder, identidad y variación.

Además, algunos ejemplos pueden clasificarse de varias maneras. ¿Me entiendes? puede ser fático si verifica el canal, metalingüístico si pregunta por el código o conativo si exige una respuesta. Esta ambigüedad obliga a tratar las funciones como orientaciones analíticas que pueden superponerse.

Selección y combinación ante la lingüística contemporánea

La gramática contemporánea mantiene, con otros nombres, una distinción entre alternativas y combinaciones. Las teorías sintácticas describen qué categorías pueden combinarse y la semántica formal estudia cómo se componen significados. La estructura informativa trabaja con conjuntos de alternativas. Los modelos de la lingüística computacional aprenden probabilidades de unidades en contextos.

Jakobson no anticipó todas estas teorías. Su distinción sigue siendo útil porque separa lo que puede ocupar una posición del modo en que se organizan las unidades seleccionadas. La productividad del lenguaje depende de combinar un vocabulario finito de maneras nuevas. El sistema selecciona y combina unidades sin almacenar cada oración posible.

Denominación y combinación en la práctica clínica

Las alteraciones del lenguaje pueden examinarse en relación con ambos ejes. Una persona con dificultades para seleccionar una palabra puede producir circunloquios como eso que sirve para cortar cuando busca decir tijeras. Otra puede recuperar palabras individuales y tener dificultades para combinarlas en estructuras gramaticales.

La distinción sirve para describir el perfil lingüístico, aunque no basta para diagnosticar un tipo de afasia. Una evaluación debe considerar fonología, semántica, sintaxis, repetición, comprensión, denominación, lectura y escritura.

Jakobson mostró que la clínica puede aportar evidencia sobre la organización del sistema lingüístico. La pérdida puede afectar componentes y relaciones de manera diferencial, sin reducirse a una disminución global de capacidad.

Selección, asociación y discurso en psiquiatría

En psicopatología, una producción verbal puede mostrar asociaciones inusuales sin perder completamente la combinación sintáctica. En otros casos, la estructura sintáctica puede deteriorarse mientras el acceso léxico permanece relativamente conservado.

No debe trasladarse la dicotomía de Jakobson de manera mecánica a los trastornos psiquiátricos. El lenguaje en esquizofrenia, manía o delirium involucra múltiples niveles y se abordará con mayor precisión a partir de la lectura Un marco multinivel para lenguaje y psicopatología.

La utilidad actual de los dos ejes es descriptiva. Permite preguntar si una alteración afecta principalmente la selección de unidades, su combinación, la cohesión entre segmentos o la relación con el contexto.

Función dominante y escritura científica

Un texto científico puede analizarse por funciones. La mayor parte de la sección de métodos tiene función referencial porque describe procedimientos. Las definiciones tienen una dimensión metalingüística y una instrucción como véase la Tabla 2 tiene una orientación conativa. Fórmulas de contacto con el lector pueden tener una función fática atenuada.

El análisis ayuda a detectar desajustes. Una sección de resultados pierde claridad cuando se carga de evaluaciones emotivas. Una definición falla si el término técnico no se explica. Un título puede tener una función poética si su forma busca memorabilidad, aunque no debería sacrificar precisión. La escritura científica puede conservar funciones distintas de la referencial siempre que controle cuál domina en cada sección.

Funciones en sistemas conversacionales de inteligencia artificial

Un sistema conversacional produce emisiones con funciones distinguibles. Puede informar, pedir aclaración, mantener el contacto, definir términos o adaptar el estilo. Estas funciones pueden analizarse independientemente de si el sistema posee intenciones humanas.

Si un asistente responde Entiendo, quieres comparar dos opciones, realiza una operación funcionalmente fática y metalingüística, ya que muestra seguimiento y reformula la tarea. Si dice Por favor, sube el archivo, produce una orientación conativa. Si explica «Token» designa una unidad de segmentación computacional, opera metalingüísticamente.

La teoría de Jakobson aporta un vocabulario para describir la superficie funcional de la interacción. No resuelve si el sistema comprende, siente o tiene intenciones. Esas preguntas pertenecen a otros niveles.

Modelos de lenguaje y los dos ejes

Un modelo de lenguaje selecciona tokens entre alternativas y los combina secuencialmente. La analogía con Jakobson parece inmediata. En cada paso, el modelo distribuye probabilidades sobre posibles tokens y selecciona uno. La secuencia resultante combina esas elecciones.

La semejanza es funcional y parcial. La selección probabilística de tokens no coincide con un paradigma lingüístico clásico. Un token puede ser un fragmento subléxico. La combinación del modelo depende de representaciones distribuidas y contexto acumulado, algo muy distinto de una operación simbólica simple.

Aun así, la comparación muestra una continuidad. Producir lenguaje implica restringir alternativas y construir secuencias. Los modelos actuales formalizan ese proceso de una manera que Jakobson no podía anticipar.

Análisis de un mensaje de emergencia

Considérese Atención: incendio en el segundo piso. Evacúen por la escalera norte.

La primera parte tiene una fuerte función referencial porque informa de un incendio. Atención cumple una función conativa y fática al captar al destinatario. Evacúen es conativo. La formulación completa mantiene el contacto y organiza el mensaje para producir una acción.

En el eje de selección, el emisor podría haber elegido fuego, incendio o emergencia, con diferencias de precisión. En el eje de combinación, ordena los elementos para presentar primero el evento y después la instrucción. La estructura del mensaje resulta de ambas operaciones. Si se agrega una alarma sonora, aparece una relación intersemiótica en la que la señal acústica y el mensaje verbal coordinan funciones.

Qué conservar de Jakobson

Jakobson dejó una obra demasiado amplia para reducirla a seis funciones del lenguaje. Sus contribuciones más duraderas incluyen la concepción relacional de los rasgos distintivos, la distinción entre selección y combinación, el vínculo entre esos ejes y metáfora/metonimia, el análisis de la función poética, la apertura hacia la semiótica y el uso de datos clínicos para pensar la arquitectura lingüística.

Sus propuestas también muestran un límite típico del estructuralismo. Las oposiciones y funciones pueden volverse demasiado generales si se aplican sin evidencia específica. La pragmática, la sociolingüística y las ciencias cognitivas obligan a incorporar dimensiones que el modelo estructural no describe por sí solo.

Las lecturas siguientes examinan cómo el estructuralismo se extendió hacia otros dominios y qué problemas aparecieron cuando sus métodos se convirtieron en un programa general para las ciencias humanas. La lectura Extensiones del estructuralismo estudiará esas extensiones y el 112, las críticas y transformaciones posestructuralistas.

Referencias

Chomsky, N., y Halle, M. (1968). The sound pattern of English. Harper & Row.

Halle, M. (1959). The sound pattern of Russian. Mouton.

Jakobson, R. (1941). Kindersprache, Aphasie und allgemeine Lautgesetze. Almqvist & Wiksell.

Jakobson, R. (1956). Two aspects of language and two types of aphasic disturbances. En R. Jakobson y M. Halle, Fundamentals of language (pp. 55–82). Mouton.

Jakobson, R. (1959). On linguistic aspects of translation. En R. A. Brower (Ed.), On translation (pp. 232–239). Harvard University Press.

Jakobson, R. (1960). Closing statement: Linguistics and poetics. En T. A. Sebeok (Ed.), Style in language (pp. 350–377). MIT Press.

Jakobson, R., Fant, C. G. M., y Halle, M. (1952). Preliminaries to speech analysis: The distinctive features and their correlates. MIT Press.

Jakobson, R., y Halle, M. (1956). Fundamentals of language. Mouton.

Lévi-Strauss, C. (1958). Anthropologie structurale. Plon.

Saussure, F. de. (1916). Cours de linguistique générale. Payot.

Waugh, L. R., y Monville-Burston, M. (Eds.). (1990). On language: Roman Jakobson. Harvard University Press.

REFERENCIA DE LA EDICIÓN WEB

Citar esta lectura

Funciones, selección y combinación en Jakobson. (2026). Lingüística y Semiótica. https://linguisticaysemiotica.org/temas/funciones-seleccion-y-combinacion-en-jakobson

Referencia encabezada por el título: la dirección editorial del proyecto no se presenta como autoría individual de cada texto. Consulta los criterios de citación y el registro de cambios.

Publicación web: .

CONTINUAR EXPLORANDO

Buscar lecturas y conceptos

Títulos, conceptos y secciones · las tildes no cambian los resultados.