Semiótica y multimodalidad

Las tricotomías peirceanas como sistema

Para orientarte: Arquitectura general de la semiótica de Charles S. Peirce, Icono, índice y símbolo, Qualisign, sinsign y legisign, Rheme, dicent y argumento.

Ver secciones del texto
  1. Las tres dimensiones
  2. Una notación pedagógica
  3. Por qué el qualisign solo puede ser icónico y remático
  4. Por qué un sinsign no puede ser símbolo
  5. Por qué un sinsign puede ser rheme o dicent
  6. El legisign abre el espacio completo
  7. Las diez clases clásicas
  8. Qualisign icónico remático
  9. Sinsign icónico remático
  10. Sinsign indicial remático
  11. Sinsign indicial dicente
  12. Legisign icónico remático
  13. Legisign indicial remático
  14. Legisign indicial dicente
  15. Legisign simbólico remático
  16. Legisign simbólico dicente
  17. Legisign simbólico argumental
  18. Las diez clases no son diez cajas físicas
  19. Réplicas y legisigns
  20. Restricciones y jerarquía categorial
  21. Una visualización triangular
  22. Qué no significa la numeración
  23. Aplicación a una señal de tránsito
  24. Aplicación a una gráfica científica
  25. Aplicación a una historia clínica
  26. Una etiqueta diagnóstica
  27. Aplicación a un modelo de IA
  28. Diez clases y multimodalidad
  29. Por qué no son veintisiete clases
  30. El sistema como red de dependencias
  31. Análisis de una receta médica
  32. Las clases en una publicación científica
  33. Una aplicación a interfaces
  34. Límites del sistema de diez clases
  35. El peligro de la taxonomía
  36. De clases a procesos
  37. Referencias

DESARROLLO COMPLETO · BIBLIOGRAFÍA INCLUIDA

Los tres lecturas anteriores introdujeron los nueve términos siguientes.

Memorizar nueve definiciones no equivale a comprender la taxonomía de Peirce. Su interés reside en que las tres tricotomías describen dimensiones diferentes del mismo signo y están conectadas por restricciones categoriales.

La primera tricotomía considera el signo según su propio modo de ser. Puede ser una cualidad, una ocurrencia existente o una ley general. La segunda considera la relación con el objeto, que puede ser icónica, indicial o simbólica. La tercera considera la manera en que representa para un interpretante. Puede presentar una posibilidad, un hecho o una razón.

Si las tres dimensiones fueran completamente independientes, habría (3^3 = 27) combinaciones. En el esquema clásico de 1903 no ocurre eso. Las categorías de primeridad, segundidad y terceridad imponen dependencias y reducen las combinaciones a diez clases. El propósito de esta lectura es mostrar por qué existen esas diez clases, qué problema resuelven y cómo deben aplicarse a signos complejos sin forzar una etiqueta única ni convertirlas en una lista escolar.

Las tres dimensiones

Podemos ordenar las tricotomías en una matriz conceptual.

Dimensión Primeridad Segundidad Terceridad
Signo en sí mismo Qualisign Sinsign Legisign
Relación con el objeto Icono Índice Símbolo
Relación con el interpretante Rheme Dicent Argumento

La tabla muestra una simetría categorial. Primeridad corresponde a cualidad y posibilidad. Segundidad corresponde a existencia, hecho o reacción. Terceridad corresponde a ley, hábito y mediación.

Las tricotomías no dicen tres veces lo mismo. Un sinsign y un índice pertenecen ambos a segundidad, pero el primero clasifica el signo como existente individual y el segundo describe su relación factual con el objeto. Un legisign y un símbolo pertenecen a terceridad, aunque uno describe la generalidad del signo y el otro la regla que conecta signo y objeto.

Una notación pedagógica

Para visualizar las restricciones podemos asignar números categoriales, con primeridad = 1, segundidad = 2 y terceridad = 3. Representaremos una clase mediante una terna ((a,b,c)), en la que (a) indica el modo de ser del signo, (b) la relación con el objeto y (c) la relación con el interpretante. Así, qualisign–icono–rheme corresponde a ((1,1,1)) y legisign–símbolo–argumento corresponde a ((3,3,3)). Esta notación es una herramienta didáctica ajena a Peirce.

En el esquema clásico, las combinaciones válidas cumplen la condición siguiente.

[ a \geq b \geq c ]

La tercera dimensión no puede exigir un grado categorial mayor que el disponible en la relación con el objeto. Tampoco esta puede exigir un grado mayor que el modo de ser del signo. La desigualdad permite generar exactamente diez ternas.

Por qué el qualisign solo puede ser icónico y remático

Un qualisign es una cualidad posible. Como primeridad, carece por sí solo de la existencia factual necesaria para funcionar como índice y tampoco posee la generalidad de una ley necesaria para ser símbolo. Por eso, en la clasificación de 1903, un qualisign solo puede participar como icono. Del mismo modo, no puede afirmar un hecho como dicent ni presentar una regla inferencial como argumento. Funciona remáticamente. La única combinación con (a=1) es entonces la del qualisign icónico remático.

[ (1,1,1) ]

Una cualidad real no aparece por ello aislada en la experiencia, ya que para actuar debe encarnarse. La clase describe su principio semiótico.

Por qué un sinsign no puede ser símbolo

Un sinsign es una ocurrencia individual. Puede representar icónicamente porque una ocurrencia concreta puede compartir cualidades con su objeto. Puede representar indicialmente porque una ocurrencia concreta puede mantener una conexión factual con el objeto. En el esquema clásico, en cambio, no puede ser símbolo en cuanto sinsign, porque el símbolo depende de una regla o hábito general.

Una ocurrencia concreta de una palabra es réplica de un símbolo, pero la simbolicidad pertenece al legisign que esa ocurrencia instancia. Esta distinción evita confundir token y tipo. Un token material realiza un símbolo y no se convierte por ello, considerado exclusivamente como sinsign, en la ley general en que consiste el símbolo.

Por qué un sinsign puede ser rheme o dicent

Un sinsign icónico presenta una posibilidad y funciona remáticamente. Un sinsign indicial puede funcionar de dos maneras. Puede limitarse a dirigir la atención hacia un objeto sin afirmar un hecho completo. Entonces es rheme. También puede representar una situación como efectivamente existente y entonces es dicent. Una veleta concreta puede indicar la dirección del viento de manera factual. Una fotografía probatoria puede funcionar como dicent al representar que cierta escena ocurrió.

El sinsign no puede ser argumento, porque un argumento requiere una regla general de inferencia. Así se generan tres clases adicionales.

El legisign abre el espacio completo

El legisign posee terceridad, ya que es ley, tipo o hábito general. Por eso puede contener relaciones de primeridad, segundidad o terceridad. Puede ser icónico, indicial o simbólico. Puede funcionar remática o dicentemente y, cuando es símbolo, puede llegar a argumento.

Esta capacidad refleja una tesis general de Peirce, según la cual la terceridad puede incorporar primeridad y segundidad. Una ley se realiza en hechos y puede involucrar cualidades. El legisign ocupa, por tanto, la región más amplia de la clasificación.

Las diez clases clásicas

Las combinaciones válidas pueden listarse de la siguiente manera.

Nº Primera tricotomía Segunda Tercera
I Qualisign Icono Rheme
II Sinsign Icono Rheme
III Sinsign Índice Rheme
IV Sinsign Índice Dicent
V Legisign Icono Rheme
VI Legisign Índice Rheme
VII Legisign Índice Dicent
VIII Legisign Símbolo Rheme
IX Legisign Símbolo Dicent
X Legisign Símbolo Argumento

La numeración sigue una presentación tradicional de las diez clases de 1903 (CP 2.254–264). Las denominaciones completas suelen aparecer como rhematic iconic qualisign, rhematic iconic sinsign, rhematic indexical sinsign, etc. Lo importante es comprender la lógica de las combinaciones.

Qualisign icónico remático

En la clase I, una cualidad funciona como signo por semejanza y presenta una posibilidad. Un tono cromático considerado en cuanto cualidad capaz de representar otra cualidad es una aproximación. El caso es abstracto porque el qualisign necesita encarnarse para actuar. La clase muestra la máxima primeridad posible dentro del sistema. No afirma existencia, no depende de una conexión factual concreta y no establece una regla general.

Sinsign icónico remático

En la clase II, una ocurrencia individual representa por semejanza y presenta una posibilidad. Un dibujo concreto que muestra una forma puede aproximarse a esta clase cuando se considera como objeto individual, al margen de su condición de ejemplar de una convención general. Una maqueta particular puede funcionar de manera semejante.

El signo existe y posee cualidades que permiten representar. No afirma necesariamente que el objeto representado exista y puede usarse como ejemplo de una forma posible. La clase combina segundidad del sinsign con primeridad de iconicidad y rheme.

Sinsign indicial remático

En la clase III, una ocurrencia individual dirige la atención hacia un objeto mediante conexión factual, pero no representa todavía un hecho completo. Un gesto concreto de señalar puede funcionar así. El dedo existe como ocurrencia y está espacialmente relacionado con aquello que señala. Su función es identificar o llamar la atención sobre un objeto, sin afirmar por sí solo una proposición completa. Un demostrativo acompañado de gesto puede tener una dimensión comparable dentro de una estructura lingüística más compleja.

Sinsign indicial dicente

En la clase IV, una ocurrencia individual conectada con su objeto representa un hecho. Una veleta concreta que muestra la dirección del viento es un ejemplo clásico aproximado. Lo mismo vale para una fotografía producida por una escena cuando se usa para afirmar que algo ocurrió. Un registro instrumental particular también puede pertenecer funcionalmente a esta región.

La diferencia con la clase III es la fuerza dicente. Aquí el signo apunta y además presenta algo como siendo el caso.

Legisign icónico remático

En la clase V, una regla general produce signos que representan mediante semejanza o relaciones estructurales y presentan posibilidades. Un tipo de diagrama puede aproximarse a esta clase. La convención para construir mapas topológicos es general y cada mapa concreto instancia esa regla. La representación funciona icónicamente porque conserva relaciones.

La clase muestra que lo general no tiene que ser simbólico en la segunda tricotomía. Puede existir una ley para producir iconos. Esto impide identificar legisign con símbolo.

Legisign indicial remático

En la clase VI, una regla general organiza signos cuyo funcionamiento depende de indicialidad y que presentan o identifican objetos sin afirmar todavía un hecho completo. Los pronombres demostrativos y ciertas expresiones deícticas son aproximaciones clásicas. La palabra este pertenece a una regla lingüística general, por lo que es legisign. Su interpretación concreta orienta hacia un objeto del contexto, por lo que posee indicialidad. En usos nominales o identificadores puede funcionar remáticamente. La combinación explica por qué una expresión puede ser simultáneamente convencional e indicial.

Legisign indicial dicente

En la clase VII, una regla general produce signos que se anclan indicialmente y representan hechos. Una señal reglamentaria situada en una posición concreta puede aproximarse a esta clase cuando la regla general y el anclaje factual cooperan. También algunas expresiones de fecha, lugar o registro pueden participar en esta región. El legisign proporciona la forma general, la indicialidad conecta con la situación y el dicent presenta un estado de cosas como actual.

La clase es importante para documentos institucionales, donde una plantilla general puede adquirir fuerza factual mediante datos de una ocurrencia concreta.

Legisign simbólico remático

La clase VIII corresponde al símbolo remático. Un nombre común o término general es el ejemplo prototípico. Perro funciona por hábito lingüístico, por lo que es símbolo. Es un tipo general reproducible, por lo que es legisign. Considerada como término, presenta una posibilidad y funciona remáticamente. No afirma por sí sola que exista un perro determinado. Buena parte del léxico se sitúa en esta clase.

Legisign simbólico dicente

La clase IX corresponde al símbolo dicente, que Peirce identifica con la proposición ordinaria. La puerta está abierta usa una regla lingüística general, representa simbólicamente y afirma un hecho. Cada pronunciación concreta es réplica, pero el tipo proposicional pertenece al sistema general. La clase es central para el lenguaje declarativo, la ciencia y la documentación. Sus signos pueden ser verdaderos o falsos.

La simbolicidad de estos signos no elimina posibles componentes indiciales en expresiones como yo, aquí o ahora. Los signos reales pueden combinar dimensiones adicionales.

Legisign simbólico argumental

La clase X es la clase del argumento. El signo depende de reglas generales, representa mediante símbolos y presenta una inferencia gobernada por una ley. Un silogismo, una deducción matemática o una estructura abductiva son ejemplos posibles. La ocurrencia escrita es concreta y la forma argumentativa es general. El interpretante debe reconocer la relación inferencial.

Esta clase concentra terceridad en las tres dimensiones.

[ (3,3,3) ]

Es el extremo opuesto al qualisign icónico remático ((1,1,1)).

Las diez clases no son diez cajas físicas

Un objeto complejo puede participar en varias clases según el aspecto que se analice. Una fotografía periodística concreta es una ocurrencia, puede poseer iconicidad e indicialidad y puede usarse dicentemente. La plantilla editorial en que aparece pertenece a reglas generales, el pie de foto es simbólico y el artículo completo puede construir un argumento. Por eso preguntar «¿qué clase es la fotografía?» sin especificar el nivel puede ser demasiado tosco. La taxonomía analiza funciones y relaciones. Peirce no propone una clasificación museológica donde cada objeto reciba una etiqueta única.

Réplicas y legisigns

La relación entre legisign y réplica es central para comprender las clases V a X. Un legisign no actúa en abstracto. Necesita una ocurrencia. La palabra perro como tipo es general y esta inscripción concreta es una réplica. La réplica posee propiedades físicas contingentes, como la fuente tipográfica, el tamaño o la posición. El legisign determina qué rasgos cuentan para reconocerla como instancia. La misma lógica se aplica a una señal reglamentaria y a una fórmula matemática.

Restricciones y jerarquía categorial

La regla (a \geq b \geq c) resume la estructura, cuyo fundamento está en la filosofía de Peirce. Ese orden existe porque una categoría más alta puede incorporar dimensiones inferiores, mientras una categoría inferior no puede suministrar por sí sola la mediación de una superior. Una ley puede manifestarse en una ocurrencia con cualidades. Una cualidad pura no contiene por sí sola una ley.

Un argumento necesita una regla, por lo que exige terceridad. Un dicent, que necesita factualidad, exige al menos segundidad. Un símbolo necesita hábito general, por lo que requiere terceridad en el modo de ser del signo. La combinatoria refleja esta arquitectura.

Una visualización triangular

Las diez combinaciones válidas pueden imaginarse como puntos dispuestos en un triángulo categorial o, de manera más simple, como las ternas ordenadas que siguen.

[ (1,1,1) ]

[ (2,1,1),\ (2,2,1),\ (2,2,2) ]

[ (3,1,1),\ (3,2,1),\ (3,2,2),\ (3,3,1),\ (3,3,2),\ (3,3,3) ]

El patrón es regular. Para cada valor de la primera dimensión se permiten valores de la segunda no mayores que él. Para cada valor de la segunda se permiten valores de la tercera no mayores que aquel. La suma da el total de clases.

[ 1+3+6=10 ]

La formalización ayuda a recordar la lógica sin memorizar una lista arbitraria.

Qué no significa la numeración

La clase X no es «mejor» que la clase I, porque la progresión no es una jerarquía de valor. Un qualisign icónico puede ser perfecto para una tarea perceptiva y un argumento puede ser inválido. La categoría describe complejidad semiótica en términos peirceanos y nada dice sobre la calidad del signo.

La numeración tampoco indica una evolución histórica obligatoria desde cualidades hacia argumentos. Las categorías coexisten y un razonamiento complejo sigue usando cualidades y ocurrencias.

Aplicación a una señal de tránsito

Una señal concreta de «Pare» permite recorrer las dimensiones. El diseño reglamentario es legisign. La placa instalada es réplica concreta y sinsign. El color rojo aporta cualidades. La forma octogonal puede tener iconicidad convencionalizada o, más prudentemente, una función distintiva aprendida. La ubicación en una intersección determinada es indicial y la palabra PARE es símbolo. Según el análisis más amplio, la señal puede funcionar dicentemente o, en términos de Jakobson (texto «Funciones, selección y combinación en Jakobson»), conativamente.

El ejemplo muestra que un objeto físico complejo no corresponde a una sola fila de la tabla.

Aplicación a una gráfica científica

Una gráfica concreta es sinsign. El tipo de gráfico de dispersión responde a reglas generales y puede analizarse como legisign. La relación espacial entre puntos y valores tiene un componente icónico diagramático. Las coordenadas dependen de datos y tienen una conexión indicial mediada por la medición. Las etiquetas son símbolos. La figura puede funcionar dicentemente al representar datos observados e, integrada en un artículo, puede apoyar un argumento.

Aplicación a una historia clínica

Una historia clínica concreta es un documento singular. Sus plantillas, secciones y categorías dependen de legisigns institucionales. Las palabras son símbolos y las fechas, identificadores y localizaciones poseen funciones indiciales. Los hallazgos documentados son dicentes y la impresión diagnóstica puede condensar un argumento. Una fotografía o gráfico adjunto puede introducir iconicidad.

El documento completo es así una estructura semiótica compuesta. La taxonomía obliga a distinguir sus capas y a no tratar la historia clínica como bloque único.

Una etiqueta diagnóstica

Trastorno depresivo mayor como tipo profesional es un legisign simbólico remático cuando se considera como término. El paciente presenta trastorno depresivo mayor es un signo dicente cuando afirma una clasificación respecto de un caso. El razonamiento que justifica esa afirmación es un argumento. El mismo vocabulario participa en clases distintas según la estructura.

Esto es importante clínicamente, porque la etiqueta aislada no contiene la evidencia que justifica su aplicación. La documentación debería conservar la diferencia entre término, afirmación y razonamiento.

Aplicación a un modelo de IA

Un token concreto generado por un modelo es ocurrencia material o digital. La palabra o el fragmento de palabra que instancia pertenece a un tipo lingüístico general. La salida puede ser remática, dicente o argumental según su función. Una lista de opciones puede ser remática, una respuesta factual es dicente y una explicación con premisas y conclusión puede ser argumental.

La taxonomía describe la salida y deja fuera la arquitectura interna del modelo. No demuestra que el sistema implemente las categorías de Peirce. Esta separación entre descripción funcional y mecanismo debe mantenerse.

Diez clases y multimodalidad

Los sistemas multimodales muestran la utilidad de no reducir Peirce a icono–índice–símbolo. Una página web contiene tipos generales de botones, ocurrencias concretas, cualidades visuales, imágenes icónicas, datos indiciales y textos simbólicos. Algunas partes presentan opciones, otras afirman estados y otras justifican decisiones. Las tres tricotomías permiten describir estas dimensiones diferentes. La semiótica contemporánea usa además teorías específicas de composición multimodal, interacción y diseño. Peirce aporta una arquitectura general que no sustituye esos modelos.

Por qué no son veintisiete clases

La multiplicación (3 \times 3 \times 3) da por supuesta una independencia total entre dimensiones que Peirce no acepta. Un argumento requiere terceridad en su relación con el interpretante. Para que el signo pueda sostener esa terceridad, su relación con el objeto debe admitir al menos el nivel de generalidad necesario. En el esquema clásico, el argumento solo puede ser símbolo. A su vez, un símbolo depende de hábito o ley. Por eso el signo mismo debe ser un legisign. La dependencia puede expresarse de forma escalonada.

[ \text{modo del signo} \geq \text{relación con objeto} \geq \text{relación con interpretante} ]

La desigualdad es solo una forma compacta de representar restricciones categoriales, sin contenido cuantitativo real.

La consecuencia es que ciertas combinaciones imaginables lingüísticamente son incoherentes dentro del sistema. Un «qualisign simbólico» exigiría que una mera cualidad fuera, al mismo tiempo, una ley general. Un «sinsign argumental» exigiría que una ocurrencia singular, considerada solo como tal, encarnara por sí misma una regla inferencial general. Las restricciones derivan de las categorías y explican la arquitectura del sistema.

El sistema como red de dependencias

Las diez clases pueden ordenarse también como una red donde las formas más complejas presuponen otras más simples. Un argumento simbólico necesita signos dicentes y remáticos como componentes, una proposición necesita términos y un legisign necesita réplicas. Un símbolo necesita ocurrencias que lo realicen y cualidades que lo hagan perceptible.

Ninguna clase se construye materialmente sumando las anteriores. Ciertas funciones de terceridad requieren soportes de primeridad y segundidad. La red recuerda el principio peirceano, ya citado a propósito del legisign, según el cual la terceridad media relaciones y, por ello, incorpora primeridad y segundidad.

Esta dependencia evita interpretar las categorías como casillas independientes y da al sistema una dirección lógica.

Análisis de una receta médica

Considérese la instrucción escrita Tomar un comprimido cada ocho horas durante cinco días. La tipografía concreta y el papel son cualidades y ocurrencias materiales. La formulación general pertenece a tipos lingüísticos, es decir, a legisigns simbólicos. La referencia a un comprimido funciona remáticamente hasta que se integra con un medicamento concreto. La receta completa puede funcionar dicentemente respecto de la prescripción vigente y conativamente respecto de la conducta esperada, aunque esta última categoría procede de otra tradición, la de las funciones del lenguaje de Jakobson (texto «Funciones, selección y combinación en Jakobson»).

El razonamiento que justificó la prescripción no está necesariamente escrito. Si se agrega una explicación (por ejemplo, cultivo positivo, sensibilidad antibiótica y ausencia de contraindicaciones), aparece una estructura argumentativa. El ejemplo muestra por qué un documento real desborda una sola clase y por qué las diez clases sirven para analizar componentes y funciones.

Las clases en una publicación científica

En un artículo científico pueden encontrarse casi todos los tipos de signo. Una microfotografía concreta es sinsign. Su semejanza con la estructura observada aporta iconicidad y su cadena de producción experimental introduce indicialidad. Las etiquetas de la figura son legisigns simbólicos. Una leyenda puede funcionar dicentemente al afirmar qué muestra la imagen. Un término técnico aislado es rheme, la sección de resultados contiene numerosos dicents y la discusión organiza argumentos.

Por tanto, el artículo completo no es «un argumento» de manera exclusiva. Contiene signos de varias clases coordinados en una arquitectura mayor. Esta lectura es útil para comprender figuras y tablas como componentes argumentativos.

Una aplicación a interfaces

Un botón de una aplicación es otro caso. El color y la forma son cualidades perceptivas. La instancia concreta visible en una pantalla es sinsign. El diseño del botón pertenece a un patrón reutilizable, legisign. Un icono de papelera puede ser icónico. La ubicación junto a un archivo produce anclaje indicial respecto de ese objeto. La palabra Eliminar es símbolo.

El botón considerado como opción de acción funciona remáticamente antes de ser activado. Un mensaje posterior como Archivo eliminado funciona dicentemente. La secuencia de confirmación puede formar parte de un argumento práctico sobre las consecuencias de la acción. La clasificación peirceana puede aplicarse a sistemas contemporáneos si se conservan las distinciones.

Límites del sistema de diez clases

El esquema de 1903 es elegante, aunque no debe presentarse como taxonomía definitiva de toda semiosis. Peirce continuó desarrollando su teoría y propuso más tricotomías. En escritos posteriores, como las cartas a Lady Welby de 1908, Peirce esbozó divisiones de 28 y 66 clases, cuya reconstrucción depende de cómo se interpreten las categorías y restricciones (Farias y Queiroz, 2003). La literatura especializada no coincide en todos los detalles. Además, ciertos objetos contemporáneos complejos, como las interfaces adaptativas, los sistemas multimodales o los modelos generativos, combinan relaciones que exigen un análisis más fino que una etiqueta de clase.

El valor pedagógico del sistema está en enseñar a separar dimensiones. Su límite aparece cuando la clasificación reemplaza la investigación del caso. El propio desarrollo de Peirce muestra que la semiótica debía permanecer abierta a refinamiento.

En este libro, las tres tricotomías de 1903 son el núcleo pedagógico porque permiten comprender la lógica categorial sin entrar todavía en reconstrucciones altamente especializadas. Es defendible presentarlas como una etapa central y muy influyente, siempre que no se tomen por «toda la semiótica de Peirce».

El peligro de la taxonomía

Las clasificaciones seducen porque proporcionan nombres. El riesgo es que el analista se dedique a etiquetar objetos y olvide la pregunta semiótica. Decir «esto es un índice» aporta poco si no se explica qué conexión factual sostiene la relación con el objeto. Decir «esto es un legisign» requiere identificar la regla general y sus réplicas. Decir «esto es un argumento» exige mostrar la relación inferencial.

De clases a procesos

La semiótica de Peirce no termina en las clases. Un signo produce interpretantes que pueden convertirse en nuevos signos. Los hábitos cambian y la investigación corrige representaciones. La taxonomía describe posiciones dentro de un proceso dinámico.

Por eso la lectura Semiosis ilimitada y hábito interpretativo abandona temporalmente la clasificación estática y vuelve al movimiento de la semiosis. Examinará la idea de semiosis ilimitada y el papel del hábito interpretativo con la cautela histórica necesaria, ya que las formulaciones tempranas y tardías de Peirce no son idénticas y no conviene presentar una regresión infinita simple como su doctrina definitiva.

Referencias

Atkin, A. (2022). Peirce’s theory of signs. Stanford Encyclopedia of Philosophy. https://plato.stanford.edu/entries/peirce-semiotics/

De Waal, C. (2013). Peirce: A guide for the perplexed. Bloomsbury.

Farias, P., y Queiroz, J. (2003). On diagrams for Peirce’s 10, 28, and 66 classes of signs. Semiotica, 147(1–4), 165–184.

Liszka, J. J. (1996). A general introduction to the semeiotic of Charles Sanders Peirce. Indiana University Press.

Peirce, C. S. (1931–1958). Collected papers of Charles Sanders Peirce (C. Hartshorne, P. Weiss y A. W. Burks, Eds., Vols. 1–8). Harvard University Press.

Peirce, C. S. (1998). The essential Peirce: Selected philosophical writings, Volume 2 (1893–1913) (Peirce Edition Project, Ed.). Indiana University Press.

Short, T. L. (2007). Peirce’s theory of signs. Cambridge University Press.

REFERENCIA DE LA EDICIÓN WEB

Citar esta lectura

Las tricotomías peirceanas como sistema. (2026). Lingüística y Semiótica. https://linguisticaysemiotica.org/temas/las-tricotomias-peirceanas-como-sistema

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